“LA HORA DEL GAZPACHO”: UN MOMENTO MUY ESPERADO CUANDO SE TRILLABA EN FONTANAREJO

2 07 2020

EL RATO MÁS ANSIADO A PIE DE PARVA, JUNTO CON LA HORA DEL ALMUERZO POR LA MAÑANA A BASE DE MIGAS, SE REGISTRABA A ESO DE LA MEDIA TARDE, EN PLENO RESISTIDERO

LA “CAIDA DE LA SOMBRA” DE LA CAPILLA DE LA IGLESIA ERA EL RELOJ QUE MARCABA EL INSTANTE DE VOLVER LA PARVA Y DE SOLTAR LAS YUNTAS AL MEDIO DÍA PARA IR A COMER

Justo Muñoz Fernández

Las duras tareas del verano de antaño en Fontanarejo, que se iniciaban con la siega a mano de avenas, cebadas, centenos y trigos, tenían su momento más álgido en la era. Día a día, y de sol a sol, el achicharrador escenario estaba marcado por diversos momentos que se sucedían casi a diario: El “sacado” de la mies en carros de yuntas, las hacinas repletas de haces, la trilla, la vuelta de la parva, el amontonado, la posterior limpia del grano y la tarea final de encerrar la paja. Horcas, palas, rastros, bieldas, “amontonaores”, escobas, arneros etc. eran algunos de los utensilios que se manejaban en la era para llevar a cabo tan rutinaria y dura faena.

Las calurosas jornadas de trilla suponían el instante en el que entraba en acción la muchachada quien, estoicamente en el trillo y controlando la yunta con el ramal, contribuía al duro quehacer de triturar la mies dando vueltas a la parva, que mermaba y terminaba “hecha polvo” bajo el pedernal.

Y en medio de esa dura y “cansina” tarea que suponía el trillar durante horas y horas, había dos momentos muy esperados y celebrados a lo largo de cada jornada: La hora del almuerzo, que solía ser a media mañana y casi siempre a base de migas; y la hora del gazpacho, a media tarde. De ambos instantes, y sin desmerecer las ansiadas migas mañaneras, se llevaba la palma la “hora del gazpacho””. Era un momento sublime que se registraba cada tarde sobre las 17,30 y las 18 horas, en pleno resistidero, que la Real Academia define bien como “tiempo después del medio día en que aprieta más el calor”.  “La hora del gazpacho” marcaba un antes y un después en la soporífera jornada vespertina. A partir del gazpacho hacía ya menos calor, o al menos así lo percibíamos los “trillaores” de entonces. Y eso que, por aquellos años sesenta, no había frigoríficos en casi ninguna de las casas del pueblo y el agua utilizada para el gazpacho, salía o bien de los pozos o bien de los cántaros traídos de la fuente. Era también el agua con la que, para calmar la habitual sed veraniega, se llenaban los botijos de barro, los zaques de cuero, las cubas de madera, las calabazas obtenidas de las huertas etc.

Hay que reseñar que aquellos gazpachos se elaboraban con mucho esmero y con tiempo. Los utensilios fundamentales eran la hortera de madera y el “machacandero”, también de madera. Con este último se trituraba un diente de ajo y después, junto con el huevo, la miga de pan, el abundante aceite y el vinagre, se obtenía una suculenta y contundente masilla, que era la base del gazpacho de entonces. A la hora de comerlo, se solía verter sobre un azafate con agua y se añadían los pedazos de pan a modo de “sopas” , junto con trozos de pepino y de tomate. Riquísimo.

Ni que decir tiene que, en plena galbana y a pie de trilla, eran muchas las veces que, los que trillábamos en las Eras de Abajo, mirábamos incesantemente a la “Cuesta de las Eras”, que es el tramo que va desde el Cementerio Viejo hasta el enlace con la Calle Real. Tratábamos de atisbar, entre vuelta y vuelta a la parva, si veíamos, ¡por fin!, bajar al familiar que nos traía hasta la era el ansiado y esperado gazpacho, que nos comeríamos “tan ricamente” bajo el “sombraje”, o a la sombra de una pared.

Y hablando de históricas y recordadas paredes, uno de los muros míticos durante la trilla era el hastial lateral de la capilla de la iglesia parroquial de Fontanarejo. El avance de la sombra de aquella pared marcaba la hora exacta, en tiempos en los que casi nadie llevaba reloj, y menos a la era. Cuando la sombra caía a la altura del denominado “ojo de buey” (ventana circular muy habitual en la arquitectura de siglos pasados), llegaba el momento de volver la parva al medio día y, por lo tanto, la celebrada hora de soltar las yuntas y de regresar a casa para comer. El plato habitual solía ser un contundente cocido de puchero, que había estado puesto a la lumbre toda la mañana.

Sirvan estas líneas, con las que hemos echado la vista atrás recordando los tiempos de era y trilla en Fontanarejo, para desear un buen verano. Un estío que, sin duda, será diferente en la “nueva normalidad” y estará marcado por la regulación normativa debido a la pandemia y a la crisis sanitaria por el coronavirus. Es muy importante que intensifiquemos la prudencia, que aumentemos la responsabilidad y que practiquemos el sentido común. 

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CORPUS CHRISTI: UNA FESTIVIDAD QUE RELUCE EN FONTANAREJO

20 06 2020

LOS TRADICIONALES ALTARCILLOS Y LAS CALLES ADORNADAS CON ARBUSTOS COLCHAS Y SÁBANAS, MARCAN UNA SINGULAR PROCESIÓN CON LA APRECIADA CUSTODIA, QUE ESTE AÑO NO SE HA PODIDO LLEVAR A CABO DEBIDO A LA PANDEMIA

LA IGLESIA PARROQUIAL ACOGIÓ UNA MISA, SIGUIENDO LAS NORMAS DE DISTANCIAMIENTO ESTABLECIDAS, EN LA QUE HUBO UNA EXPOSICIÓN/ADORACIÓN DE LA CUSTODIA CON LA SAGRADA FORMA, CON LA QUE EL SACERDOTE BENDIJO A LAS PERSONAS ASISTENTES Y DESPUÉS LO HIZO A TODO EL PUEBLO DESDE EL PORTALILLO DEL TEMPLO.

Justo Muñoz Fernández

Desde siempre, la festividad del Corpus Christi ha sido y es una de celebraciones muy señaladas en nuestro pueblo donde, por lo que se aprecia, la mayoría del vecindario se suma al conocido dicho: “Tres jueves hay en el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión”. L@s de Fontanarejo han mantenido y mantienen viva una secular tradición que consiste en colocar singulares altarcillos en las calles y en engalanar con arbustos, colchas y sábanas el recorrido de la procesión por donde pasa su venerada y apreciada custodia. Acompañan estas líneas algunas fotos retrospectivas de la procesión del Corpus en nuestro pueblo en los años cincuenta y posteriormente en los setenta, así como instantáneas tomadas el año 2010 y el pasado año.

Las vías urbanas por donde discurre cada año el tradicional ritual del Corpus Christi se suelen adornar en vertical, es decir colocando en todas sus paredes arbustos,- fundamentalmente retamas-, que van marcando el itinerario procesional con un color y un olor muy especial. Las bocacalles se engalanan/“tapan” con preciosas colchas y sábanas bordadas que suponen toda una exposición de artesanía y una muestra del bordado/costurerismo local.

Reseñar que la custodia de Fontanarejo es una obra del arte renacentista. Esta joya de la orfebrería religiosa se mostró al público en la Exposición Iberoamericana de Sevilla en el año 1929, dentro del Pabellón de Castilla La Nueva.

Comentar también que era habitual que l@s alumn@s de la escuela pública de Fontanarejo se fotografiaran en grupo, y en fechas pegadas al Corpus Christi, junto a la apreciada custodia del pueblo. Por otro lado, también era habitual que muchos de los agricultores locales hicieran un alto en el camino y pararan las tareas de siega durante la jornada del Corpus.

Este año y a causa de la emergencia sanitaria por la pandemia del coronavirus, la festividad del Corpus Cristi se ha ceñido a una misa, con adoración/exposición de 10 minutos de la apreciada custodia, que estaba colocada sobre el altar. El acto litúrgico tuvo como escenario la iglesia parroquial de Fontanarejo, siguiendo las medidas sanitarias y de distanciamiento. El sacerdote, Carlos Ferrero Moreno, tras bendecir con la custodia, que portaba la Sagrada Forma, a todas las personas que asistieron a la misa, salió al portalillo del templo y, sólo y elevando la custodia portadora del Corpus Christi, bendijo también solemnemente a todo el pueblo, en un momento muy emotivo.

Tampoco se han celebrado este año las primeras comuniones, que se suelen hacer coincidir siempre con la festividad del Corpus Cristi.

Termino estas líneas haciendo un reconocimiento personal y público a todas las personas de nuestro pueblo que han mantenido esta costumbre a lo largo del tiempo; y a las que aún mantienen viva la tradición, cuando las circunstancias lo permiten, de montar los pequeños altarcillos y la peculiar tarea de engalanar las calles con arbustos, sábanas y colchas. Mi aprecio, consideración e intenso y afectivo aplauso a tod@s l@s paisan@s que ya no están entre nosotros (descansen en paz); y a las que aún velan y trabajan por preservar e impulsar esta secular tradición fontanarejeña.

(*) Las fotografías que acompañan este texto son: la número 1 es del año 2009 ; la 2 del año pasado; la 3 y 4 de los años cincuenta; la 4,5,6,7,8,9,10 y 11 de los años setenta, y el resto son del año 2010 (realizadas por Juan Ramón Navarro García y Justo Muñoz ); y del pasado año 2019 (tomadas por Juan Manuel Gómez Fernández).

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“CIBERLUMINARIAS 2020”: UN GRAN “RESCOLDO” DIGITAL

15 05 2020

EL EMOTIVO “SAHUMERIO ONLINE” CIRCULÓ POR LA RED SALPICADO DE ABRAZOS VIRTUALES Y LLENO DE VIVAS A LAS LUMINARIAS, VIVAS A FONTANAREJO Y VIVAS A SAN FELIPE Y SANTIAGO

Justo Muñoz Fernández

Era la primera vez, debido a las inéditas y difíciles circunstancias que vivimos, que algunas personas celebrábamos unas “CiberLuminarias” a través de ese inabarcable mundo Oline. Tengo que reconocer que esto de las vídeo-conferencias, -tan al uso en estos duros tiempos de confinamiento y angosturas-, ha supuesto por un lado un auténtico disfrute en lo humano, y por otro la constatación de que nuestra más ancestral costumbre “circula” muy bien y a toda velocidad por la Red. Las peculiares lumbres de romero verde han “ardido”, en esta insólita ocasión, con una desconocida “flama” Online llena de tradición y costumbrismo. Un “rescoldo virtual” que nos ha unido a much@s fontanarejeñ@s que nos encontrábamos en lugares muy lejanos.

Decir que, previamente, habíamos quedado un grupo de amig@s que vivimos en tres comunidades autónomas distintas y distantes, en algunos casos a más de 500 kilómetros: (Castilla y León, Madrid y la Comunidad Valenciana). Algunos días antes, decidimos “vernos” el 30 de abril al atardecer, entre dos luces, para “celebrar” Online nuestras inolvidables y queridas Luminarias. Y así lo hicimos observándonos a través de los móviles, con nuestros simbólicos pañuelos verdes al cuello, en una emotiva videoconferencia de las que dejan huella en el paisanaje. Y justo a las nueve de la noche activamos y escuchamos la grabación del sonido de la campana de la iglesia de nuestro pueblo e inmediatamente “encendimos” digitalmente nuestras particulares lumbres mientras gritábamos, a través de los teléfonos móviles, un sentido aunque lejano… ¡Vivan las Luminarias de Fontanarejo!; y un emotivo ¡Viva San Felipe y Santiago!. Todo ello salpicado de abrazos virtuales. Fue muy emocionante.

Mientras este grupo de amigos celebrábamos nuestras Luminarias 2020 a través de la Red, nos llegaban a los teléfonos móviles, -qué gran soporte en estos momentos de obligado distanciamiento social-, fotos e imágenes de fontanarejeñ@s echando sus simbólicas lumbres en el Reino Unido, Granada, Ciudad Real, Madrid, Barcelona, Córdoba, Fontanarejo etc. Todo un universo digital que nos “abrazaba” en un inconfundible sentimiento de paisanaje.

En este contexto, reseñar que la asociación Amigos de las Luminarias de Fontanarejo “colgó” en las Redes Sociales, en Whatsapp y en este mismo blog, un magnífico video, montado por Roberto García, que recoge un manojo de preciosas fotografías de nuestras peculiares lumbres de romero (puede verse aquí mismo, un poco más abajo). Un documento audiovisual que corrió a escape por ese inmenso mundo digital. Algunas prestigiosas entidades, como la Asociación Cultural Montes de Toledo, decidió reenviar a todos sus asociados el citado vídeo.

Por otro lado, Carlos Arias Alcaide montó y editó un excelente documento gráfico/sonoro con vídeos que, a la vez, le habían hecho llegar paisan@s celebrando las Luminarias desde numerosos lugares. Sitios que van desde Polonia a Mallorca, pasando por Benidorm, Madrid, Talavera, Barcelona, Ciudad Real, Murcia, Getafe, Reino Unido etc. etc. etc. Maravillosos y emotivos mensajes de vivencias en la obligada distancia. También puede visualizarse aquí mismo el citado vídeo.

Si el denominado Patrimonio Cultural Inmaterial o intangible tiene mucho que ver con las emociones, los sentimientos, las vivencias, los recuerdos, las ausencias etc. no cabe duda que nuestras ancestrales Luminarias son un gran Patrimonio Cultural Inmaterial que, además, nos une y nos imprime un profundo sentimiento de identidad a l@s de Fontanarejo.

Añadir como dato referencial que, años pasados, algun@s fontanarejeñ@s que no pudimos acudir al pueblo por circunstancias diversas, también echamos nuestras simbólicas lumbres de romero en lugares lejanos. Y esto me recuerda también cuando antaño, según narran nuestros antepasados, los pastores y cabreros que no podían venir al pueblo pues dormían en las majadas y en los apriscos echaban allí mismo sus lumbres de romero cada 30 de abril al atardecer, uniéndose así en la distancia al peculiar y entrañable sahumerio que, a esa misma hora, inundaba todo el casco urbano. Se sumaban al singular ritual en un día tan señalado en el calendario festivo local.

Este año, en la lejanía y debido a las difíciles y complicadas circunstancias que vivimos marcadas por el confinamiento, la incertidumbre, la perplejidad y el sufrimiento, no hemos podido cumplir con la secular tradición que nos legaron nuestros antepasados de abrir las puertas y ventanas de nuestro pueblo para que entrara el oloroso humo en viviendas, cámaras, tenadas, pajares, trojes y algorínes.

L@s de Fontanarejo recordaremos, ya para siempre, este funesto, bisiesto y siniestro 2020 como el año de la pandemia en el que no pudimos encender nuestras ancestrales “Luminarias” de romero verde a las puertas de todas las casas al atardecer del día 30 de abril. Nos hemos conformado, por primera vez, con celebrar Online nuestra peculiar costumbre que, pese a todo, “brilló” con un gran resplandor digital.

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Video de Carlos Arias Alcaide en recuerdo de las Luminarias no celebradas en 2020

3 05 2020

Recopilación de Vídeos y fotos recordando las Luminarias que no se han podido celebrar este año 2020, histórico por otra parte, dadas las circunstancias del confinamiento debido al Covid-19.

 

Vídeo de Carlos Arias Alcaide





Resumen de las Luminarias anteriores a 2020

1 05 2020

Asociación Amigos de las Luminarias
Video de Roberto García





Comunicado de la “Asociación Amigos de las Luminarias”

25 04 2020

Los miembros de la Asociación Amigos de las Luminarias de Fontanarejo empezamos el pasado mes de enero a preparar nuestro acto de entrega de galardones “Romeros Cencíos”, que hubiera tenido lugar en Fontanarejo el próximo día 1 de mayo, pero, como todos vosotros, tuvimos que dar un frenazo en seco.

Aunque todos estamos de acuerdo en que en este momento de la historia nuestras Luminarias de romero tienen más sentido que nunca, hay motivos más que suficientes para no celebrarlas. Volveremos a hacerlo, sin duda, pero cuando podamos disfrutarlas como se merece, como lo hemos hecho siempre, cuando podamos hacerlo todos juntos sin miedo a abrazar, a reír, a brindar, en compañía de nuestras familias, de nuestros amigos y de todos los amantes de Fontanarejo y su fiesta más querida.

Desde la asociación os animamos e invitamos a lucir nuestros pañuelos al cuello el día 30 de abril allá donde estéis, y a compartir por redes vuestras fotos preferidas de Luminarias pasadas, para que durante esta semana veamos mucho “verde”, y no tanto gris.

En nuestra memoria quedarán, para siempre, las personas fallecidas de Fontanarejo durante esta pandemia. Nuestro recuerdo también se dirige hacia sus familiares, quienes han tenido que decir adiós a sus seres queridos en un momento tan especialmente doloroso como este.

Nos despedimos con el deseo de que esto pase rápido, y que pronto todos podamos volver a vernos por nuestro pueblo.

¡Vivan las Luminarias de Fontanarejo!

 

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CUANDO EN FONTANAREJO SE UTILIZABAN ZAFRAS, CÁNTAROS, JARROS, ALCUZAS Y CANDILES

5 03 2020

EL ACEITE SE OBTENÍA EN NUESTRO PUEBLO, EN TIEMPOS REMOTOS, PISANDO LAS ACEITUNAS METIDAS EN UN SACO SOBRE UN BANCO DE MADERA Y ECHANDO AGUA HIRVIENDO

LAS ARROBAS CON EL PRECIADO LÍQUIDO SE DEPOSITABAN EN LA ZAFRA Y DE AHÍ SE SACABAN LOS JARROS Y ALCUZAS PARA EL CONSUMO DE TODO EL AÑO, TANTO PARA COCINAR COMO PARA EL ALUMBRADO CON LOS CANDILES Y LAS LAMPARILLAS

Justo Muñoz Fernández

Hace poco nos referíamos en este mismo blog – (ver reseña aquí mismo, un poco más abajo)- al denominado “resbusque” de aceitunas en el Fontanarejo de antaño. Hoy vamos a tratar de explicar cómo se obtenía el aceite en nuestro pueblo, también hace ya muchos años, pisando las aceitunas y de manera totalmente artesanal.

Tenemos que remontarnos a tiempos en los que en Fontanarejo la recogida de las olivas era una de las tareas más importantes dentro del ciclo productivo agrícola anual. Una estudiantina de la época reseñaba esta tarea con gran entusiasmo, y en un año que debió ser bueno de aceituna, con una letrilla que decía así: “Las aceituneras de Fontanarejo tenemos mucha alegría/ que este año hay mucho aceite/ y haremos mucha candelilla”. O lo que es lo mismo “Aceite abundante, buen año por delante”, que decía el dicho.

En aquéllos pretéritos años, los trabajos de “ordeño”, vareo y “rebusque” se solían iniciar bien pasado todo el ciclo navideño, pues el sabio Refranero indicaba que “Quien coge aceitunas antes de enero, deja el aceite en el madero”, o aquel otro que sentencia …”Mientras la aceituna cuelga de la rama, aceite gana”.

Parece evidente que la recolección olivarera por aquél entonces se debía llevar a cabo cuando el fruto estaba lo más maduro posible. Hay que tener en cuenta que las aceitunas se sometían a una ardua tarea de duro pisado para obtener las arrobas de aceite que se echaban en la zafra, un singular depósito de metal donde se sacaban después, durante todo el año, los jarros y las alcuzas de hojalata con un contundente aceite. También se solía llevar el aceite a los hatos y a las majadas en las ancestrales aceiteras elaboradas con cuernos de reses vacunas a los que, una vez limpiada y extraída la parte maciza, se les tapaba con un taco de corcha y también de madera.

Hablamos pues del aceite como un producto que era clave para la subsistencia en el mundo rural de entonces tanto para cocinar, como también para alumbrar las dependencias de las casas y tenadas con los tradicionales candiles, lamparillas etc.

PISADO DE ACEITUNAS SOBRE UN BANCO Y CON AGUA HIRVIENDO

Decir que, antes de que se pusieran en marcha las almazaras que funcionaron en nuestro pueblo ya más mecanizadas, el aceite se obtenía pisando la aceituna. Una laboriosa y dura tarea, según los testimonios recabados en nuestro pueblo, que se llevaba a cabo en las casas, tenadas o corrales donde se procedía al aplastado de las olivas metidas en un saco o costal y pisoteándolas sobre un banco de madera ligeramente inclinado en rampa. Un artilugio que habitualmente se conseguía de un gran tronco de árbol, generalmente de roble, tras moldearlo a base hacha, azuela y pericia.

Al banco subía el “pisaor” quien, con gran destreza, cogía con una mano el saco/costal cargado de aceitunas y con la otra mano, para no perder el equilibrio, se sujetaba de una soga que a la vez estaba amarrada a una viga.

Previamente a esas intensas jornadas del pisado de las aceitunas, la cosecha se solía dejar apilada un par de días más o menos en una troje o algorín para que fermentara. El día antes del pisado se las solía pasar por agua para eliminar la posible tierra o suciedad. De ahí se iban sacando y depositando en un saco o costal, elaborado con un tejido especial. Un embase que manejaba el “pisaor” con maestría y acierto pues había que sacudir y colocar el saco lleno de aceitunas en una serie de posturas específicas para que saliera el mayor líquido posible. Para ello se iba echando agua muy caliente sobre el saco para lograr un mayor rendimiento. Agua hirviendo que, a la vez, se lograba colocando una gran caldera sobre las trébedes de hierro y en una gran lumbre, alimentada frecuentemente con jarones secos, para lograr una mayor combustión.

Todo el líquido que salía lentamente del saco pisoteado iba cayendo a un recipiente del que, por decantación, se sacaba el alpechín que mana de las aceitunas y que la RAE define como “líquido obscuro y fétido que sale de las aceitunas cuando están apiladas antes de la molienda, y cuando, al extraer el aceite, se las exprime con auxilio del agua hirviendo”.

El aceite, que se cogía con esmero de la parte alta del recipiente, se depositaba en las zafras y era de vital importancia para el consumo anual de cada casa.

Añadir, para terminar esta retrospectiva, que de los posos que se iban depositando en el fondo de las zafras que albergaban las arrobas de aquel intenso aceite, se solía coger el residuo para hacer el jabón casero que nuestr@s antepasad@s utilizaban como ancestral detergente para lavar la ropa en el arroyo.

¡Tiempos duros, sin duda, y de intenso reciclaje!

 DICHOS, REFRANES Y LETRILLAS

El aceite, como ya se ha dicho, era un producto imprescindible para la subsistencia en el mundo rural de antaño; como pasaba también con la tradicional matanza del cerdo. Hay una jota que escuché tiempo atrás en tierras de Castilla y León y que, a modo de rogativa, decía “Virgen de(aquí citaba a la patrona)/ te venimos a pedir/, garbanzos para la olla/ y aceite para el candil”.

Otra letrilla jotera se refiere al candil y a la alcuza con gran precisión lumínica a la hora de “despachar” a las visitas y dice así:” El candil se está apagando/ y la alcuza no “tié” aceite/ yo no digo que te vayas/ ni tampoco que te sientes”.

Añadir también que, en ese gran patrimonio oral que son los refranes, dichos y jotas populares, hay una que tiene que ver con las posesiones olivareras a modo de “ajuar”. Dice así: “Anda diciendo tu madre /que tienes un olivar/ y el olivar que tú tienes, ¡ay!,/ es que te quieres casar”.

Por otro lado, el aceite y el olivo han sido y son un gran referente y un recurso conversacional. Vayan estos dos ejemplos: Siempre te quieres quedar encima como el aceite”, cuando nos referimos a alguien que pretende mantener su criterio por encima de todos. Y este otro, para indicar que cada uno debe estar en su sitio, en su casa, en sus asuntos, en su trabajo y en sus menesteres…”Cada mochuelo, a su olivo”.

(*) Dar las gracias a Eloy Muñoz González, Juan Manuel Gómez Fernández y Juan Ramón  Navarro García por las fotos retrospectivas que han aportado a esta reseña.

 

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Vicente Navarro nominado para los premios MIN

27 02 2020

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TIEMPOS DE “REBUSQUE” DE ACEITUNAS EN EL FONTANAREJO DE ANTAÑO

3 02 2020

 

Terminada ya la campaña de recogida de aceitunas 2019/20 en nuestro pueblo, decir que, en general, ha sido un año con peor cosecha que el anterior. Añadir que, además, se produjo un fenómeno meteorológico adverso que empeoró aún más el resultado, pues las jornadas de viento registradas durante algún día a mediados del mes de diciembre parece que tiró al suelo parte del fruto; unas olivas que, en muchos casos, se quedan sin acarrear.

Años atrás, cuando se iniciaba la recolección olivarera se solían recoger todas o casi todas las aceitunas del suelo antes de poner las mantas para el “ordeño” o el vareo. Y, una vez levantadas estas, se llevaba a cabo otro minucioso recorrido para localizar los frutos que se habían caído fuera del “manterío”. Y, si aún seguía alguna aceituna suelta, se quedaba tirada en el olivar para el denominado “rebusque”, una tarea que en tiempos pretéritos era frecuente en Fontanarejo.

Precisar que la Real Academia define el término rebuscar así: ”Recoger el fruto que queda en los campos, particularmente el de las viñas, después de alzadas las cosechas”

En nuestro pueblo, y en tiempos ya más lejanos, había personas que rebuscaban aceitunas una vez terminada la recogida de la cosecha, o espigaban tras la siega para sacar unos litros de aceite, o unos celemines o cuartillas de grano.

Reseñar, por otro lado, que el rebusco viene de muy antiguo y que era una tarea contemplada en épocas muy remotas. Por poner un ejemplo, la Biblia en el Antiguo Testamento,- (libros Levítico y Deuteronomio)-, y al hablar del amor al prójimo dice que no se espigue la tierra segada ni se rebusque el fruto caído de la viña y que se deje para los pobres, los necesitados y los forasteros.

La más que bimilenaria figura del rebuscador, está ya en plena extinción. No sólo por el hecho de que cada vez menos personas, afortunadamente, se dedican a ello por cierta necesidad; si no porque, además, las nuevas ordenanzas y leyes en vigor en la mayoría de las comunidades autónomas regulan la denominada trazabilidad de los productos agrícolas que permite comprobar el origen y el destino en el recorrido que va desde el transporte a la circulación, origen, recepción y venta de aceituna.

LA MUCHACHADA SALÍA DE “REBUSQUE”

Posteriormente a los tiempos remotos más duros, y ya en los años sesenta, el “rebusque” de aceitunas lo solía llevar a cabo, sobre todo, la muchachada que se sacaba unas pesetillas con los escasos frutos que lograban recoger. Algunos testimonios de paisan@s, que hoy están cerca de los setenta o más años, indican que “solíamos salir a rebuscar recorriendo los olivares una vez que ya estaban terminados y recogidos y en donde, por cierto, ya quedaban pocas o casi ninguna. Dábamos muchas “patás” hasta que lográbamos coger algunas olivas perdidas entre los cantos, la tierra y las piedras. Las llevábamos al lugar o sitio donde, casi siempre al atardecer, recogían las aceitunas de los olivareros de nuestro pueblo, y nos solían dar una o dos pesetas, más o menos, por cada latilla o kilo que entregábamos”, comentan algunos-as rebuscadores-as de entonces que hoy peinan ya canas y calvas.

¡Qué tiempos y qué ratos rebuscando minuciosamente…olivares arriba y olivares abajo!

Justo Muñoz Fernández

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LA LUMBRE DE LOS QUINTOS MARCABA LA NOCHEVIEJA Y EL AÑO NUEVO EN FONTANAREJO

29 12 2019

LOS MOZOS TRAÍAN ANTAÑO, EN CARROS TIRADOS POR YUNTAS, TRONCOS DE LA DEHESA TALADOS CON HACHA Y CALABUEZO, PARA PRENDER UNA GRAN HOGUERA EN LA PLAZA; TOSTABAN MIGAS AL AMANECER Y RECORRÍAN LAS CALLES PIDIENDO EL AGUINALDO ACOMPAÑADOS DE UN BORRICO ATALAJADO CON AGUADERAS Y UN CENCERRO

El ritual festivo se repetía siempre el último día de cada año y tenía como grandes figuras a los quintos. El tránsito de un año a otro, durante la denominada Nochevieja, lo protagonizaban en nuestro pueblo los mozos que les tocaba ir a la Mili, que eran los encargados de encender una gran lumbre, ya hiciera frío, lloviera, nevara o “chuciara”. El espectacular y puntual “lumbrerón”, alimentado con troncos de chaparros talados con hacha y calabuezo, lo prendían en la entonces Plaza Grande, hoy Plaza de la Constitución.

Indicar que la Real Academia define al quinto como “mozo desde que se sortea hasta que se incorpora al Servicio Militar”. Hablamos de los tiempos en los que “la Mili” era obligatoria, una prestación cuya obligatoriedad se suprimió en el año 2001.

Los quintos y el sorteo previo para conocer el destino de cada mozo fueron motivo de inspiración de numerosas jotas y letrillas en muchos lugares. Cito aquí algunas:

“Ya se van los quintos madre/ ya se va mi corazón/ ya se va quien me tiraba/

chinitas a mi balcón”.

“Vamos los quintos “pa” arriba/ que ya suenan las campanas/ y sabremos nuestra suerte/ “pa” unos buena, “pa”otros mala”

Los quintos, como digo, eran los encargados de prender la enorme hoguera con troncos y ramas de chaparros. Para ello se desplazaban el día 31 hasta la dehesa boyal de nuestro pueblo para recabar la abundante leña con la que alimentar la gran y simbólica lumbre que ardía durante toda la noche y buena parte del día siguiente. Eran tiempos, por otro lado, en los que la mayoría de los mozos trabajaban de pastores o gañanes en tareas agropecuarias por lo que era frecuente que muchos de ellos se incorporaran al grupo ya al atardecer, tras la jornada de trabajo, para ir a recabar la leña. También, según refieren nuestros informantes, siempre se pedía permiso al alcalde para poder cortar los troncos en la Dehesa. La recomendación de la primera autoridad solía ser cada año la misma: que no se talaran las encinas grandes y que la leña se sacara de “entreclarar” los matorrales. El hacha y el “calabuezo”, como ya he dicho, eran las herramientas cortantes que se utilizaban entonces para hacer una “buena chanbalá” y cargar los carros hasta los topes.

Algunos de los quintos de antaño, paisanos nuestros que hoy saltan ya de los setenta, ochenta y noventa años, comentan y recuerdan un sinfín de anécdotas de aquellas intensas jornadas en los aménes de cada mes de diciembre. Entre ellas, reseñar el año que, ya atardecido, volcaron un carro tirado por mulas y ya cargado de troncos. Fue en el Aguilero y tuvieron que levantarlo y volverlo a cargar en medio de un gran aguacero que caía en esos momentos.

Y también sacan a relucir yuntas y animales dóciles que, uncidos al ubio, tiraban estupendamente del carro cargado como fue el caso de las recordadas vacas “Limonera”, “Gallarda”, “Membrillera”, “Bragá”, “Azucena” o el toro “Cachorro” etc..

Decir, por otro lado, que era todo un acontecimiento ver entrar de noche por las calles del pueblo los carros cargados hasta los topes con troncos de chaparros; y también escuchar el sonido metálico de las yantas de las ruedas, que muchas generaciones tenemos aún grabado en nuestro archivo/recuerdo sonoro de infancia/adolescencia. Hay que tener en cuenta que por aquellos años la mayoría de las calles del pueblo estaban empedradas o eran de tierra pura y dura.

Una vez prendida la lumbre, que era celebrada y visitada durante toda la noche con gran regocijo por el vecindario, los quintos solían tostar, ya al amanecer, una sartén de migas para almorzar. Y, tras llenar la andorga con tan contundente “miguerío”, llevaban a cabo otro ritual que consistía en pintar con una cruz las puertas de las casas, corrales y pajares del pueblo. “Lo solíamos hacer con jalbiego elaborado con tierra blanca y pintábamos una cruz en las puertas, salvo en las viviendas en las que sus moradores estuvieran de luto por la muerte del algún familiar. En ese caso, se respetaba el duelo y no se pintaba la puerta. Utilizábamos pellejos sacados de pieles de ovejas o bien de piel de conejo o de liebre como hisopo para pintar”, comenta uno de los quintos que lo fue allá por el año 1955.

Cuando concluían de marcar las puertas, el grupo de mozos recorría las calles de nuestro pueblo, a modo de sonora ronda, pidiendo el aguinaldo. Y lo llevaban a cabo  acompañados con un burro al que colocaban un gran cencerro al cuello e iba atalajado con albarda y unas aguaderas de esparto para ir depositando en ellas los obsequios que recibían del vecindario: mantecados cocidos en los hornos; morcillas, tocino, chorizos y hasta lomo procedentes de la tradicional matanza del cerdo.

Por su parte, los quintos solían llevar una garrafa de vino y también era frecuente portar una botella de anís o de coñac para invitar a beber un trago mañanero a quien lo aceptaba. La guitarra, algunas veces el laúd o simplemente una zambomba solían ser los instrumentos para acompañar el canto de las jotas que entonaban los mozos de puerta en puerta, con parada “obligatoria” en las históricas esquinas del recorrido donde era muy tradicional cantar aún con más ímpetu y más alto. Vayan aquí algunas de aquellas letrillas joteras:

“Como sé que te gustan los garbanzos tostaos/ por debajo la puerta  te echo un puñao”

”¿Dónde estarán los quintos que no aparecen/ si estarán en Guadiana pescando peces”

“Tu madre te “tié” en casa con la puerta “cerrá”/ y la radio encendida/ chacarrá-chacarrá”

En las últimas décadas se solían cantar, además de las conocidas jotas, algunos villancicos de los más populares y tradicionales.

Con los aguinaldos recogidos, el grupo de mozos solía juntarse de nuevo al medio día del Año Nuevo o bien por la noche para comer o cenar y seguir con la fiesta. Si había baile, acudían al salón de la tía Adela y del tío Telesforo (QEPDescansen), o se  reunían a comer en casa de alguno de los quintos que, repito, eran los grandes protagonistas de esta tradicional fiesta fontanarejeña cada fin de año.

Tras la desaparición del Servicio Militar obligatorio tras un Decreto en el año 2001, la lumbre se ha seguido encendiendo por jóvenes que, año tras año, han apuntalado y mantenido esta singular tradición. Tras unos años, en los que se encendió la hoguera en diversos lugares del casco urbano, en la Nochevieja de 2018 se volvió a prender la lumbre en la Plaza de la Constitución, momento que recogen las fotos en color que acompañan este texto realizadas por Quintín Muñoz Arias el año pasado. La foto en blanco y negro, en la que se ve parte de la Plaza Grande con un carro y la calle Don Diego es de los años sesenta.

Sirva esta reseña retrospectiva para felicitar las fiestas navideñas 2019 y desear un buen, próspero y venturoso año nuevo 2020, que está ya a punto de entrar.

Justo Muñoz Fernández

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LA ASOCIACIÓN “AMIGOS DE LAS LUMINARIAS” FELICITA LAS PASCUAS CON SU CALENDARIO 2020

23 12 2019

La Asociación “Amigos de las Luminarias de Fontanarejo” ha editado su calendario 2020 que se reparte gratuitamente a todas las personas que lo quieran. El calendario para el ya inminente año nuevo está ilustrado en esta ocasión con una foto, de la que es autora Noelia Fernández Arcos, y que es la ganadora de la XII edición del concurso de fotografía “Román Fernández Martín” sobre “Las Luminarias”. En la imagen se ve una lumbre de romero ardiendo en una de las calles de nuestro pueblo con una persona que se purifica con el humo de su luminaria. Sobre la fotografía se ha colocado la siguiente inscripción: “LUMINARIAS” DE FONTANAREJO: La llama de una tradición que perdura. Cada 30 de abril, al atardecer.

La Asociación Amigos de Las Luminarias quiere contribuir con este almanaque a la difusión y promoción de una fiesta y de una tradición tan popular y tan costumbrista para los fontanarejeños y para los visitantes como son las «Luminarias» de romero verde. Cada año por estas fechas prenavideñas se edita el almanaque que siempre recoge en su portada imágenes referidas a las tradicionales lumbres de romero verde que arden al atardecer del último día del mes de abril.

LA ASOCIACIÓN «AMIGOS DE LAS LUMINARIAS DE FONTANAREJO» APROVECHA LA EDICIÓN DE SU CALENDARIO 2020 PARA FELICITAR LAS  NAVIDADES A TODOS LOS FONTANAREJEÑOS Y FONTANAREJEÑAS, A LOS QUE VIVEN EN EL PUEBLO Y A LOS PAISANOS Y PAISANAS QUE ESTÁN LEJOS.

A TODOS…FELICES FIESTAS Y UN BUEN AÑO NUEVO 2020

 

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LA TERTULIA FONTANAREJEÑA “LAS MIGAS” DESEA FELICES FIESTAS NAVIDEÑAS Y BUEN AÑO 2020

17 12 2019

Los “encuentros migueros” acaban de cumplir seis años desde que se iniciaron el año 2013 en Madrid

La tertulia fontanarejeña “Las Migas” acaba de cumplir seis años desde su comienzo. Fue un 19 de noviembre del año 2013 cuando se celebró el “primer encuentro miguero” impulsado por un grupo de fontanarejeños que residían en Madrid. A lo largo de estos 72 meses han asistido a la misma un total de 55 personas que han degustado migas con “tropezones” y, a la vez, han participado en las interesantes tertulias de sobremesa.

Los encuentros se han celebrado en restaurantes de Madrid,-(Casa Jacinto, Taberna el Rincón de Sancho y Casa de Castilla La Mancha)-, y también en casillas ubicadas en parajes del término municipal de nuestro pueblo en Valdepajares, El Aguilero y El Río.

Los miembros de la tertulia fontanarejeña “Las Migas” desean a tertulian@s, amig@s y paisan@s unas felices fiestas navideñas y un buen, próspero y venturoso año nuevo 2020, que está a punto de llegar.

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“POSÁS”, REJALES, CORCHOS Y BIROS EN LOS MONTES DE FONTANAREJO

20 11 2019

La apicultura ha estado presente a lo largo de la historia en nuestro pueblo y así se refleja en las Relaciones Topográficas del Rey Felipe II del año 1.576, y en el catastro del Marques de la Ensenada de 1752, que cifra en 350 las colmenas que había entonces

Un grupo de amigos recorrimos “Posaesquiná” y “Posarrionda”, dos históricos asentamientos colmeneros

La apicultura ha sido una de las actividades más enraizada y continua en el término municipal de Fontanarejo a través de los siglos. Además de la trasmisión oral que nos habla de esta dedicación entre nuestros antepasados, existe documentación del año 1576 asegurando que en nuestro pueblo “la cosa que más se coge es miel”. Así lo reflejaron por escrito los enviados de la Corona que visitaron Fontanarejo un 7 de febrero del citado año 1576 y plasmaron el dato en un texto que se recoge en las “Relaciones topográficas del Rey Felipe II”. En el referido documento se habla que las tierras de Fontanarejo estaban cubiertas por carrascos, jara y alcornoques, bosques en los que, por aquél entonces, “se crian jabalíes, lobos, zorros, osos y otros animales feroces”.  En cuanto a la producción se dice que hay escaso trigo, vino y que es abundante la miel, la cera y algo de ganado. La población que había en ese instante es de 200 vecinos que vivían del laboreo de la tierra y de las colmenas.

Existen otros documentos posteriores, ya en el siglo XVIII, como el que encargó realizar el Marques de la Ensenada en el año 1752. En ese catastro de todos los bienes de la Corona de Castilla se cifra en 350 las colmenas que había en nuestro pueblo por aquél entonces. En el citado escrito se especifica que esos corchos son “de vecinos del lugar, de forasteros hacendados en el mismo, de cofradías de su iglesia y también del párroco del pueblo”. Hay que tener en cuenta que de los abundantes panales se saca también la cera, un apreciado elemento en aquella época pues se usaba, junto con los candiles de aceite, para el alumbrado en viviendas y para el culto y ceremonias en la iglesia.

Es decir, que las colmenas suponían una actividad muy importante para nuestros antepasados pues de ellas obtenían miel sobre todo para el consumo familiar y en ocasiones para la venta y también para el “trueque”, que era habitual en tiempos pretéritos; y, además, se obtenía, como se ha dicho, la necesaria cera que, además, era muy demandada por la ciudad de Toledo en aquellos siglos.

Por otro lado, hay que reseñar también que los habitantes de la zona, y entre ellos los apicultores, fundaron la denomina “Hermandad Vieja, entre 1220 y 1245, compuesta por leñadores, colmeneros y ballesteros para defenderse de los bandoleros y malhechores que actuaban al amparo de la difícil orografía del terreno”.

PARAJES, REJALES Y “POSÁS”

Un grupo de amigos vivimos una interesante “jornada colmenera” para rememorar la tradición apícola de Fontanarejo. En nuestro término municipal aún son visibles restos de viejas “posás” y también existe un paraje que se denomina “Morro del enjambraero”, lindando con el término se Alcoba.

Con el interés de conocer algunos de los sitios y apiarios donde se instalaban antaño los corchos, el grupo hicimos una ruta muy interesante pues tuvimos la oportunidad de conocer dos históricos asentamientos de colmenas denominados “posás”. En este caso pateamos, guiados por nuestros paisanos Ángel Alcaide Espinosa, “Posaesquiná” y “Posarrionda”, donde aún quedan restos visibles de los viejos recintos construidos en piedra a modo de corral, a veces redondo, para albergar y resguardar las colmenas de los depredadores, sobre todo de los osos que había en los montes siglos atrás.

Decir, por otro lado, que Ángel nos proporcionó un listado de paisanos nuestros que tuvieron colmenas desde el año 1946, así como los parajes más habituales para los asentamientos que, además de las ya referidas “posás”, son estos: Garganta de Los Nogales, Los Poyales, Vallehornillo, Las Laborcillas, Raso Martín, Barranco de Navalpino, Morro de los Arroyuelos, La Muñana, El Nucarejo, Las Pedrizuelas, El Guindalejo (Posaesquiná), Los Pantanillos, Barritote, Los Pinos, Las Pedrizuelas, El Puerto, El Zauceral, Cenicientos, Valdeja, Era de Navalpino, Los Pozos, El Tejar, La Volandera, La Graja, La Hontanilla, El Chozón, Riscos Blancos, Valdeja, El Jarraiz, Morro de la Centinela, La Pedriza del Fraile, La Viña, La Madroña, La Cerca Serrana, El Puerto, La Dehesa y Las Camachas.

CORCHOS Y BIROS

Otras de las tareas que se realizaban con intensidad y esmero era la elaboración de las colmenas con la corcha que se sacaba de los alcornoques. La extracción de esta corteza vegetal solía hacerse cada 7 años y se llevaba a cabo durante los meses de agosto y septiembre.

Los corchos, según nos narró Ángel, se solían elaborar/montar en el corral de la tía Salustiana, ubicado en la calle de la Iglesia que antiguamente se denominaba el “Rellano”. Cuenta nuestro informante que era frecuente ver a los colmeneros en la tarea de preparar los peculiares recipientes cilíndricos a base de cocer la corcha en un bidón. “Lo hacían en días malos de lluvia cuando no salían a otras tareas al campo. Allí se daban cita,-comenta Ángel-, y yo recuerdo que hervían la corcha en un bidón colocado en unas trébedes en una gran lumbre alimentada con jarones secos. Cuando ya tenían una pieza del corcho bien cocida, la curvaban con unas cuerdas e inmediatamente sacaban la otra parte y, tras hacerla también la gracia encorvada, recortaban las aristas con una navaja pues la corcha se corta muy bien cuando está caliente, y unían ambas piezas con biros hechos de jara, a los que se sacaba punta con una azuela”, explica Ángel. Decir que la Real Academia de la Lengua Española define la palabra biro como “clavo de jara”.

¿Se imaginan el ajetreo que habría en el voladizo de aquel corral en jornadas y ratos tan “colmeneros”? Hablamos sin duda de una singular tarea, ya en desuso, que daría un ambiente muy peculiar al casco urbano de Fontanarejo donde, por otro lado, estaban funcionaban a tope las fraguas para aguzar las rejas, los  potros para errar los animales, los gañanes con sus yuntas camino de las besanas etc. A todo ello hay que sumar la salida, puntual cada mañana, de los atajos comunales del vaquero, cabrero, yegüero y porquero que daban un toque rural y costumbrista a las calles de nuestro pueblo. !Qué tiempos, qué actividad y qué oficios!.

Justo Muñoz Fernández

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ÁNGEL ALCAIDE ESPINOSA RECIBE EL GALARDÓN “MIGUERO DE TOMO Y LOMO” POR SUS VALORES HUMANOS Y POR SER UN REFERENTE DE LA CULTURA RURAL Y DE LAS TRADICIONES LOCALES

13 11 2019

LA TERTULIA FONTANAREJEÑA “LAS MIGAS” RECONOCE PÚBLICAMENTE LA TRAYECTORIA PERSONAL Y LABORAL DE NUESTRO PAISANO

La tertulia fontanarejeña “Las Migas” entregó hace unos días su galardón “Miguero de Tomo y Lomo” a nuestro paisano ÁNGEL ALCAIDE ESPINOSA. Con esta distinción, los tertulianos reconocen los valores humanos y profesionales de Ángel, quien es depositario de una cultura rural y campesina adquirida a lo largo de toda una vida en la que ha sido pastor, vaquero, cabrero y labrador. Por otro lado, es un gran conocedor de nuestras tradiciones más seculares como la ya perdida “Mojiganga”, la singular “Media”, de la que fue “alcalde” durante más de 30 años; los mayos, las “Luminarias”, la Cabalgata de Reyes en la que protagonizó en los años sesenta el papel de heraldo montado a caballo, los ya desaparecidos festejos taurinos de antaño que se celebraban con motivo de las Fiestas de Agosto en la plaza montada con carros etc. etc. Por todo ello la tertulia “Las Migas” ha considerado que es merecedor de este galardón como reconocimiento a toda una trayectoria personal y laboral.

Ángel recibió como distinción la típica paleta de acero en la que lleva grabado su sombre y el título “Miguero de Tomo y Lomo”. También se le hizo entrega de una foto enmarcada en el que se ve al premiado en plena Dehesa Boyal de nuestro pueblo. Tras recibir estos regalos, el galardonado firmó en el libro de la tertulia y agradeció el detalle, echando la vista atrás para recordar algunos de los momentos vividos en nuestro pueblo a lo largo de los años.

Reseñar que la jornada fue intensa y enriquecedora. Iniciamos el día visitando, guiados por Ángel, dos históricos asientos de colmenas que en Fontanarejo se denominan “posás”. Nos desplazamos hasta “Posáesquiná” y “Posárrionda” donde aún quedan bien visibles restos de las paredes que albergaron, tiempo atrás, una intensa actividad apícola de la que se hará una reseña próximamente en este blog.

Tras el intenso itinerario, entre jarales, brezos y tomillares, celebramos el acto de entrega del galardón “Miguero de Tomo y Lomo” tras degustar una sartén de migas en el impresionante paraje de Valdepajares, en la casilla de Eloy. “Sartená” miguera que estuvo salpicada con abundantes tropezones a base de chorizo, bacalao, panceta, pimientos verdes y “chorruznos”, sardinas arenques, uvas (que trajo Ángel de su huerta), arrope y migas “canas”.

Ya en la tertulia, nuestro paisano recordó momentos de su larga trayectoria agropecuaria: salieron a relucir las intensas jornadas como vaquero en la Dehesa, las duras “noches de lobos” guardando el ganado, las yuntas para arar con la vaca “Piñana” o el toro “Atrevío”; las cargas de leña para alimentar la lumbre etc. Una larga experiencia rural que le lleva a Ángel a precisar, por ejemplo, cuando es el mejor momento para cortar los típicos “cabrios” que se sacaban de las madroñas y se utilizaban para las techumbres. Y el instante ideal para la tala es, según dijo, “en invierno, con la sabia de la madroña ya parada y con la luna “muerta” (cuarto menguante)”; o cual es el momento ideal para destetar los becerros, o para plantar los garbanzos, de los que citó una magnífica cosecha antaño en la que llegó a coger 25 fanegas.

En el contexto de la sobremesa/tertulia, vimos también un “manojo” de fotos retrospectivas en las que aparece Ángel en la ya referida Cabalgata de Reyes de los años sesenta, en el entrañable salón del tío Telesforo con otros mozos, a caballo con alguno de sus quintos trayendo las vacas del “sestero” hasta la plaza de carros, participando en una estudiantina/murga en los años cincuenta etc.

Por otro lado, Ángel recordó cuando, años atrás, se cantaban los mayos a las mozas del pueblo en las ventanas de las viviendas. En ese contexto de una fiesta tan celebrada en nuestro pueblo, nos entregó a cada uno de los asistentes una copia del “Mayo/romance del arado” y del “Mayo de la Santísima Cruz”.

Recordar que Ángel Alcaide Espinosa ha recibido este mismo año el galardón “Monteño Distinguido”, que le entregó la Asociación Cultural Montes de Toledo en una velada celebrada el pasado mes de julio en el castillo de Guadamur. También tiene la distinción “Romero Cencío” concedida recientemente por la asociación “Amigos de las Luminarias”.

Vaya desde este blog la felicitación para Ángel, un paisano merecedor de tantos reconocimientos, al que acaba de sumar el “Miguero de Tomo y Lomo” entregado por la tertulia fontanarejeña “Las Migas”. Enhorabuena.

J. Muñoz

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EL ÚLTIMO NÚMERO DE LA “REVISTA DE ESTUDIOS MONTEÑOS” RECOGE EN SUS PÁGINAS VARIOS TEMAS DE FONTANAREJO

21 10 2019

EL EJEMPLAR NÚMERO 167 SE HACE ECO DE LA ENTREGA DEL GARLARDÓN “MONTEÑO DISTINGUIDO” A ÁNGEL ALCAIDE ESPINOSA, LLEVA EN LA PRIMERA PÁGINA UNA FOTO DE TRILLA EN NUESTRO PUEBLO EN LOS AÑOS SETENTA Y UN ARTÍCULO SOBRE LAS PARRAS URBANAS

Fontanarejo está presente en las páginas del último número de la “Revista de Estudios Monteños” que acaba de salir de imprenta, editada por la Asociación Cultural Montes de Toledo. Este ejemplar, que hace el número 167 desde sus inicios en el año 1978, lleva en primera página una foto en blanco y negro que refleja un momento de la histórica trilla en las “Eras de Arriba” de nuestro pueblo. Concretamente es una instantánea tomada en los años setenta en la que se ve de “trillaor”, en plena parva, a nuestro paisano Juan Manuel Gómez Fernández quien, con ramal en ristre y con sombrero de paja, va de pie encima de la trilla tirada por una yunta formada por una yegua, -cuya cría se ve al fondo a la derecha-, y por un mulo.

Ya en páginas interiores, la citada revista recoge una amplia reseña de la edición anual de los Premios Montes de Toledo, que este año tuvo como escenario de entrega, allá por el mes de julio, los jardines del castillo de Guadamur (Toledo).  Entre los galardonados en aquella gala estival con la distinción “Monteño Distinguido” está nuestro paisano Ángel Alcaide Espinosa, tal como refiere la citada revista, que recoge en un texto -ver página adjunta a esta reseña- los méritos de Ángel a la hora de concederle tan apreciada distinción. En este mismo blog puede leerse una amplia crónica y fotos del citado acto celebrado en la histórica fortaleza del siglo XV al que asistieron más de 300 personas.

También refleja en sus páginas interiores este número 167 de la “Revista de Estudios Monteños” un artículo, ilustrado con un par de fotos retrospectivas, sobre “Las parras urbanas en Fontanarejo”, un texto que también puede leerse completo en este mismo blog con varias fotografías tomadas años atrás.

J. Muñoz

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MIGAS DE VENDIMIA Y VINO CON OLOR, COLOR Y SABOR DE FONTANAREJO

10 10 2019

Celedonio Muñoz García, enólogo fontanarejeño, asiste a la tertulia “Las Migas” celebrada en Valdepajares

 Jornada miguera con ambiente vitivinícola. Celebramos el tiempo otoñal de vendimia, en este “veroño” con altas temperaturas, invitando a la tertulia fontanarejeña “Las Migas” a nuestro paisano y enólogo Celedonio Muñoz García. Entre cucharada y cucharada de migas, Cele nos ofreció una cata de cuatro de sus vinos elaborados por él mismo con uvas criadas en nuestro pueblo en los años 2015, 2016, 2017; y un “caldo” jovencísimo de la vendimia de este mismo año.

El encuentro tuvo como escenario el entrañable y singular sitio de Valdepajares, en la casilla de Eloy, donde nos comimos una sartén de migas con abundantes tropezones a base de pimientos verdes, pimientos “chorruznos”, chorizo, lomo, bacalao, panceta y uvas tintas de la vendimia de este año. También comimos granada y, para rematar, echamos un dulcísimo arrope y terminamos con unas riquísimas migas “canas”. Todo ello regado, como se ha dicho, con vinos de Fontanarejo comentados por su autor.

Tras “apretarnos la sartená”, llegó el tiempo de una larga y enriquecedora tertulia en la que disfrutamos escuchando a Cele hablar de viticultura: del viñedo, de la elaboración de vinos, de cosechas, de añadas, de terrenos favorables y de los factores climáticos, atmosféricos y medioambientales que influyen a la hora de obtener un buen “caldo”. Cele, que ha sido durante muchos años y hasta hace unos meses, presidente del Club de Vinos de Ciudad Real, cultiva en nuestro pueblo desde el año 2000 una viña que está ubicada en el paraje de “El Prado”. De los racimos que saca de esas cepas fontanarejeñas elabora un vino de autor que denomina “Pago de los Montes”, según pone en la etiqueta en la que también especifica que el tipo de uva es de la variedad merlot y que se trata de un vino artesanal y ecológico.

Hablamos también de sus inicios en el mundo de la viticultura, cuando tenía 17 años, en la Granja Escuela de Talavera; pasando después a la “Escuela de la Vid” en Madrid donde obtuvo el título de monitor en Enología. Cele ha impartido charlas y catas comentadas en numerosos lugares, incluida la Feria Nacional del Vino (FENAVIN).

En otro momento de la tertulia, hablamos de su gran afición musical pues, como se sabe, Cele toca la guitarra y el acordeón. Salieron a relucir las inolvidables y costumbristas rondas de quintos por las calles de nuestro pueblo, los toros que se celebraban en las Fiestas de Agosto en la plaza montada con carros, el acompañamiento del canto del mayo en la puerta de la Iglesia el día 30 de abril por la noche y en las Cruces de mayo. También recordamos los ratos de celebración con buena música tocada por Cele en el bar que regentaban sus padres en la calle Alcoba, en pleno Moralillo etc. etc.

En un momento de la tertulia echamos la vista atrás con un buen manojo de fotos retrospectivas de Fontanarejo y sus gentes. En alguna de ellas aparece Celedonio jovencísimo tocando el acordeón, como ya se ha dicho, en la “plaza de toros” fontanarejeña levantada con carros.

Celedonio firmó en el libro de invitados de la tertulia “Las Migas” y le entregamos un pergamino con la historia de Fontanarejo desde sus orígenes hasta nuestros días.También le regalamos un pañuelo verde como recuerdo de nuestras entrañables “Luminarias” de romero verde que los de Fontanarejo encendemos cada 30 de abril al atardecer.

Cele agradeció los detalles y leyó unos versos escritos por él para la ocasión en los que, entre otras cosas, dice:

 “Amigos  de la tertulia
de este encuentro tan miguero,
gracias por la invitación
por celebrarlo en el pueblo
este evento de importancia
que organizáis con esmero
unas veces en Madrid
otras en Fontanarejo.
Habéis celebrados varios
en locales hosteleros
regentados por amigos
paisamos de nuestro pueblo
tanto en el Mesón de Sancho, Casa Jacinto o de Pedro.
Estos actos culturales,
que muy bien
sabéis hacerlo,
propician el trato humano
y promocionan el pueblo”.

El encuentro y la plática se prolongaron, ya en el exterior de la casilla, hasta bien entrada la noche bajo una bóveda celeste sembrada de estrellas y con la luna alumbrando los morros y alrededores en un singular paisaje nocturno. Jornada completa.

J. Muñoz

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UN ACOGEDOR RECINTO GASTRONÓMICO, CON RAÍCES FONTANAREJEÑAS, EN LA MADRILEÑA ZONA DE ATOCHA

22 09 2019

Pedro Sevilla Muñoz y su esposa María Muntean, una pareja de jóvenes emprendedores, están al frente del restaurante-bar Sukaldea, especializado en pintxos y en cocina tradicional

 

Un grupo de amigos de Fontanarejo decidimos visitar en Madrid el restaurante-bar Sukaldea, que  está regentado desde primeros de este año por Pedro Sevilla Muñoz, un joven con raíces fontanarejeñas, pues su madre es nuestra paisana Araceli y sus abuelos los recordados y apreciados Adora y Virginio (QEPDescansen). Y la mejor forma de conocer un recinto gastronómico es degustando sus platos, apreciando su servicio y, en nuestro caso, disfrutando del paisanaje. Así lo hicimos y hay que decir que comimos muy bien, que recibimos una magnífica atención y que vivimos un gran encuentro con muchos recuerdos de nuestro querido pueblo. Jornada completa.

El restaurante Sukaldea está ubicado en la calle Dr. Drumen, 3, cerca de la estación de Renfe “Puerta de Atocha”, y al lado del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia. Pedro está al frente del restaurante-bar con excelencia en el servicio; y su esposa, María Muntean, se encarga, con gran pericia y acierto culinario, de los fogones.

Hechas las presentaciones, decir que nos dejamos guiar en lo gastronómico por nuestro paisano que nos surtió la mesa con los siguientes entrantes a compartir: Tortilla de patatas jugosa con cebolla caramelizada; croquetas de boletus, trufa y jamón ibérico; champiñones salteados con mantequilla, ajo, langostino y Pedro Ximénez; torreznos sorianos sobre crema de patata trufada y Gyoza de rabo de toro y reducción de vino tinto. Todo para mojar y chuparse los dedos.

Los platos principales e individuales consistieron en un bacalao en tempura con pimiento confitado y salsa de marisco. Otra parte de los comensales apostaron por un solomillo de ternera con pimientos y piparras. Deliciosos tanto el pescado como la carne.

Decir, como detalle que remarca aún más el paisanaje gastronómico, que para algunos aliños y acompañamientos utilizan “aceite de oliva virgen cornicabra puro de Fontanarejo”, lo que resalta, aún más, el recuerdo a nuestro pueblo.

A los postres y el café nos acompañaron un rato Pedro y su esposa María, con quien compartimos plática. Explicaron sus primeros pasos y sus experiencias en el mundo de la restauración/hostelería y sus apuestas gastronómicas que ponen cada día en práctica y en escena a pie de mesa ante los clientes que acuden a Sukaldea.

Por otro lado , y en un momento de la tertulia, echamos la vista atrás y Pedro recordó con mucho cariño y nostalgia sus días de infancia y adolescencia cuando le encantaba ir a Fontanarejo. Narró vivencias imborrables como las “escapadas”, subidos en burra, con su abuelo Virgino (QEPD), hasta la casilla, ubicada en el paraje de El Castillejo y donde, a veces, hasta pernoctaban. También sacó a relucir los divertidos y atareados días de la tradicional y ya desaparecida matanza casera del cerdo, con su abuela Adora (QEPD) preparándolo todo -artesa, embudos, tripas, especias etc.- para embutir las deliciosas morcillas, los chorizos etc. etc.

En algún momento de la interesante tertulia vimos fotos retrospectivas de sus abuelos, su madre, sus tíos y también de paisanos que, en algunos casos, ya no están con nosotros.

Cerramos el encuentro con la entrega a esta pareja de emprendedores jóvenes de un pergamino con la historia de Fontanarejo desde sus orígenes hasta nuestros días. A Pedro le dimos una página publicada hace unos años por el diario LANZA de Ciudad Real,  que también puede leerse en este blog, en la que su abuelo Virginio (QEPD) explicaba que acababa de elaborar dos ubios de madera con las gamellas adaptadas para el arado y el carro, que había realizado de forma totalmente manual y a la vieja usanza; es decir utilizando para su ejecución el hacha, la sierra, el escoplo, el formón, la lima, la lija y, sobre todo, el talento y la maestría adquirida desde que era muy joven.

También les entregamos a Pedro y a María sendos pañuelos verdes como recuerdo simbólico de nuestras entrañables “Luminarias”. Ambos agradecieron el detalle y decidieron obsequiarnos con una botellita de aceite cien por cien fontanarejeño, que terminó cerrando el encuentro con emotivos recuerdos a nuestra tierra.

Felicitar desde este blog fontanarejeño a Pedro y a María por su trabajo al frente de este restaurante-Bar Sukaldea en el que ofrecen una exquisita cocina y un excelente servicio.

J. Muñoz

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Convocado en Facebook, por La Asiciación Amigos de la Luminarias, el XII concurso de Fotografía “Román Fernández Martín”

21 09 2019

Convocado en Facebook, por La Asiciación Amigos de la Luminarias, el XII concurso de Fotografía “Román Fernández Martín”

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Hola a tod@s,
deciros que a partir de hoy, 21 de septiembre de 2019, se abre el plazo para que enviéis vuestras fotografías para el XII CONCURSO DE FOTOGRAFÍA “ROMÁN FERNÁNDEZ MARTÍN”.
Animaros y enviar vuestras magníficas fotografías, no importa que sean antiguas o nuevas, todas valen.
A continuación os ponemos las bases del concurso:
BASES
OBJETIVO:
Conseguir imágenes fotográficas que recojan los diferentes aspectos de las fiestas de “LAS LUMINARIAS” de Fontanarejo.
REQUISITOS DEL CONCURSO
1.- El tema será “LAS LUMINARIAS. Las fotografías podrán presentarse en blanco y negro o color y digitalizadas en formato JPG.
2.- Cada participante podrá presentar TRES fotografías como máximo, valorándose de manera independiente cada una, no como colección.
3.- Cada fotografía debe estar identificada con el título de la misma.
4.- Las fotografías se enviarán a la siguiente dirección de correo electrónico: amigosdelasluminarias@gmail.com especificando en el mismo los datos del autor: nombre, apellidos, dirección de correo ordinario o electrónico y teléfono.
5.- La participación en el concurso supone el conocimiento y aceptación de las bases del mismo.
6.- Se concederán dos premios:
• Premio a la considerada mejor fotografía artística
• Premio a la fotografía CALENDARIO 2020 (con ella se editará el calendario de la Asociación para el 2020)
RECOMENDACIONES:
• Enviar fotografías con la mejor resolución posible. Intentar evitar enviar fotografía recibidas mediante WhatsApp
• Enviar fotografías que no estén borrosas o desenfocadas. Se aconseja visualizarlas previamente en el ordenador o usando la opción de zoom de la galería de la cámara o el móvil
• Enviar fotografías con una relación de aspecto de 3:2. De esta forma no será necesario recortarlas para adaptarlas al tamaño de los calendarios
• Estas recomendaciones son solo una guía de buenas prácticas, no se rechazará ninguna foto si no se cumple alguno de los puntos anteriores
PRESENTACIÓN DE FOTOGRAFÍAS:
El plazo de presentación de las obras finalizará el próximo día 27 de octubre de 2019 a las 24 horas, no admitiendo ninguna fotografía fuera de este plazo para dicho concurso.
Un jurado calificará las obras presentadas, siendo su decisión irrevocable.
Los autores de las dos fotografías seleccionadas recibirán un obsequio de la Asociación en el acto de entrega de los ROMEROS CENCIOS 2020

La Asociación Amigos de las Luminarias





Programa de Fiestas 2019

8 08 2019

Programa Fiestas 2019

Nota.- Pica en la foto para ver el programa





“PARA LAS FIESTAS DE SANTA ANA, PINTAN LAS UVAS; Y PARA LAS FIESTAS DE AGOSTO, YA ESTÁN MADURAS”

10 07 2019

MUCHAS CASAS DE FONTANAREJO TENÍAN ANTAÑO PLANTADAS PARRAS JUNTO A  LAS PUERTAS, QUE ADORNABAN LAS FACHADAS Y PRODUCÍAN UVAS QUE SE SOLÍAN CONSUMIR CON MIGAS, SOBRE TODO EN LAS ERAS

Las “parras urbanas” formaban parte antaño del paisaje urbano de nuestro pueblo. Era muy habitual sembrarlas y cuidarlas junto a las puertas de las viviendas del casco urbano fontanarejeño. Hasta hace unos años podíamos ver estas plantaciones en numerosas calles. Unas singulares e históricas parras que, por un lado, resultaban muy decorativas al adornar las blancas fachadas con sus pámpanos verdes; y por otro producían unas uvas muy estimadas en lo gastronómico. Muchas de estas parras, que también se plantaban en los corrales y patios de las casas, producían las denominadas uvas de “teta de vaca” que estaban deliciosas para acompañar las migas que se solían comer a la hora de almorzar en las eras cuando se trillaba.

Por otro lado, nos cuentan que este tipo de uvas las consumían muchas familias para acompañar las denominadas “sopas de tomate” que, años tras, se cocinaban frecuentemente en nuestro pueblo.

Añadir también que algún fontanarejeño, que ya salta los ochenta años de edad, nos indica que incluso con estas apreciadas uvas se elaboraba antaño un licor de aguardiente o de anís.

CALLEJERO Y REFRÁN

En el actual callejero de nuestro pueblo existe la calle las Parras, una céntrica vía que va desde la Plaza Chica hasta el singular “Charquillo”  donde antaño, como se recordará, se lavaba la ropa. En esa calle hubo, tiempo atrás, varias parras plantadas, como también estuvieron visibles hasta no hace muchos años en diversas calles, plazas y rincones de Fontanarejo como la Plaza Grande (hoy Plaza de la Constitución), en la calle Don Diego- (aquí, como se recordará, hubo una histórica verbena con parras a la puerta y en el interior)-, calle Alfar, calle Mendrugo, calle Paloma, calle La Iglesia, calle Los Rasillos, calle Alcoba, carretera de Arroba etc.

Las uvas de estas “parras urbanas”, de las que ya quedan muy pocos ejemplares en nuestro pueblo, solían estar en su mejor punto de maduración en la primera quincena del mes de agosto. De ahí el dicho local que indicaba: ”Para las Fiestas de Santa Ana, pintan las uva; y para las Fiestas de Agosto, ya están maduras”. Un refrán, que también se escucha en otros lugares de España con esta ligera variación:” Para Santiago y Santa Ana, pintan la uvas y para la Virgen de Agosto ya están maduras”.

Recordar que en nuestro pueblo las dos fechas principales del calendario festivo local, -junto con las “Luminarias”/San Felipe y Santiago-, son  las Fiestas de Santa Ana, el 26 de Julio; y las Fiestas de Agosto, el 15-16 de ese mes, estas últimas en honor a San Roque y a la Virgen de la Asunción.

FRUTO Y SOMBRA

Los propietarios de estas singulares “parras urbanas” las solían cuidar con esmero y, en algunas ocasiones, hasta se emparraba el ejemplar para que diera sombra, colocando un armazón para formar la correspondiente cubierta. Todo un ritual pues las parras se solían regar, se podaban cuando llegaba el mes de febrero dejando unas elegidas yemas de donde saldrían los posteriores racimos de uvas; se procuraba “aislarlas” de moscas y avispas, se cogían los racimos ya maduros para disfrute del consumo familiar etc. Unas esperadas y deliciosas uvas que frecuentemente, como hemos dicho, se destinaban para acompañar las “migas” que, durante el verano, se comían casi a diario en nuestro pueblo para almorzar. Contundentes y riquísimas migas, con “tropezones” a base de pimientos, chorizo, tocino y, a veces, chuletas fritas de chivo o de cordero. Si a todo ello sumábamos las uvas y, para rematar, el arrope suponía un potente alimento mañanero durante el estío en época de recolección cerealista, de era, de trilla y de “encerrar la paja”. Eran tiempos, sin duda, muy duros y de una gastronomía contundente; una época pretérita en la que habitualmente también se comía cocido al medio día y pisto o “asadillo” para cenar. Sin olvidar el riquísimo gazpacho con el que, a media tarde y para refrescar la solanera, se solía llenar la andorga a la sombra de una pared o de un “sombraje”. ¡Qué tiempos!

Sirva este texto, en vísperas de las Fiestas de Santa Ana 2019, para dar cuerda al recuerdo de una de las costumbres y de las vivencias del Fontanarejo de antaño: las “parras urbanas”.

Justo Muñoz Fernández

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