INTENSA RUTA POR LA DEHESA BOYAL DE FONTANAREJO PARA REMEMORAR DESDE LOS ANCESTRALES “JOTRILES”, ADOBERAS, “POSTUEROS”, CHOZOS Y CARBONERAS HASTA LOS ANTIGUOS JUEGOS DE LA “BURRIA” Y EL “TRINQUETE”

23 06 2016

NUESTRO PAISANO ÁNGEL ALCAIDE ESPINOSA NOS GUIÓ POR UN MITICO PARAJE QUE ALBERGA  INTERESANTES  RINCONES, INCOMPARABLES PAISAJES, DURAS VIVENCIAS AGROPECUARIAS Y EMOTIVOS RECUERDOS

Justo Muñoz

La Dehesa boyal de Fontanarejo, además de albergar un singular paraje natural y paisajístico, guarda un gran patrimonio etnográfico local que tiene que ver con las viejas tareas agropecuarias, con antiguas costumbres que van desde los míticos chozos y carboneras hasta los ancestrales juegos del “Trinquete” y la “Burria”.

Para conocer de cerca tanta riqueza medioambiental y costumbrista hicimos a mediados del pasado mes de mayo una interesante ruta por la zona norte de la dehesa acompañados y guiados por nuestro paisano Ángel Alcaide Espinosa. Una caminata que completaba el paseo que realizamos hace ahora dos años por la parte sur-oeste.

Ángel ha sido, entre otras muchas cosas, vaquero y cabrero durante más de 40 años en tan apreciado recinto por lo que, sin duda, atesora una gran experiencia que, además, trasmite con precisión, emoción y con una lucidez envidiable a sus 77 años que cumplió hace poco. Nuestro particular guía, que recibió el pasado 30 de abril el galardón “Romero Cencío” por haber sido uno de los últimos cuidadores de los atajos comunales de nuestro pueblo, (el cabrero, concretamente), nos dio una gran lección de sabiduría ganadera y ruralista durante las más de cuatro horas que duró el recorrido. Ello nos permitió por un lado disfrutar de interesantes rincones e incomparables paisajes; y por otro escuchar o recordar acontecimientos e historias que, en algunos casos, impresionan pues tienen que ver con “noches de lobos” o con penurias y calamidades.

Entre los lugares que “pateamos”  cabe citar la “Cañá del Espirotal” Peña Gorda, la “Cañá Quemá”, la Hoya Honda, el Cerrillo Alto, el Soto, la Erilla de Guadiana, el Cerrillo de Cantos Blancos, “la Rinconá”, el Charco de los Muertos, el Chozo de las Tapias, el Barranco Mortecino, el Cerrillo de las Iniestas, la Peña de la Loma, la “Cañá Primera” etc. etc. En esta última pudimos ver las adoberas o zonas donde habitualmente se hacían los adobes con la tierra que se cavaba y a la que posteriormente se echaba paja y se pisaba con agua para lograr el barro antes de ponerlo en el molde de madera. También vimos el brocal del pozo y la antigua pila de granito que, en su día, estuvieron ubicados enfrente de la Fuente Vieja y supusieron, años atrás, una gran infraestructura para dar de beber al ganado.

Y hablando de agua, en alguno de los lugares del recorrido, como es el caso del Cerrillo Alto o de Peña Gorda, pudimos ver los cristalinos aljibes, metidos a veces entre las peñas, que tenían agua durante los meses más lluviosos y en los que los ganaderos llenaban de sus cantimploras, cubas o zaques.

LOS JOTRILES

En otro de estos rincones, como es el caso del Chozo de las Tapias, nos explicó Ángel en qué consistían los denominados “jotriles”, que eran un pequeño y singular chozo que se levantaba para resguardar de los lobos a los becerros recién paridos mientras las madres estaban uncidas al arado. Estos peculiares recintos “blindados” se construían aprovechando varios chaparros que formaban un círculo y que se cubría con espirotes, zarzas y espinos. Una habilidosa protección con medios naturales para los “chotillos” en ausencia de sus madres. Oímos también, en boca de tan experimentado guía, peculiares nombres de animales como los toros “Macareno” y “Jabalín”, el perro “Quimeras”,  las vacas “Carcelera”, “Jabonera” y “Cigarrera”, la “oveja Coronela” etc. que, por lo que refirió, dejaron una recordada huella animalista entre chaparros.

En un largo recorrido marcado por los cerrillos, los “postueros”, las cañadas, las trochas, los recodos, la flora, los “sesteros”, la fauna, las “querencias” del ganado, los charcos, los arroyos etc. etc. Ángel Alcaide dedicó un momento para hablar de los antiguos juegos con los que pasaban el rato los vaqueros y pastores que llevaban su ganado a la Dehesa. Se refirió a la denominada “Burria” y al “Trinquete”. Este último se practicaba lanzando con el impulso del pié las tradicionales “porras” que portaban los vaqueros, hechas con chaparros u otros arbusto. El jugador que perdía en el lanzamiento recibía los denominados “mantazos”  que eran muy celebrados por los ganadores y espectadores de tan ancestral juego.

En el caso de la denominada “Burria” era, según explicó nuestro guía,  un peculiar y juego muy similar al “golf”, pues se jugaba con las  citadas “porras” y consistía en golpear una pequeña bolita, que se hacía con corcha previamente cocida muy estezada, y lanzarla lo más cerca posible de un hoyo lejano o meter la artesana bola de corcho en el gua.

También nos refirió Ángel los juegos más infantiles en los que los “vaquerillos”  se entretenían jugando en plena dehesa boyal con singulares “toros” y “vacas” elaborados con horquillas de jara y con trozos de corcha. Todo un mundo de imaginación y disfrute en tan tierna infancia.

En otro momento nos encontramos en el recorrido con viejas “horneras” o carboneras, testigos de un tiempo en los que se elaboraba en la dehesa de Fontanarejo desde el tradicional “piconcillo” hasta el carbón. Este último combustible fue muy apreciado y demandado, siglos atrás, desde la ciudad de Toledo, en un período histórico en el que se llegó a implantar un impuesto, denominado “humazgo”,  que se pagaba por el “carboneo” de las dehesas boyales en los Montes de Toledo.

Un recorrido muy interesante y didáctico que, por otro lado, sirvió para disfrutar de un paisaje y de una vegetación exultante por las lluvias caídas en el primer tramo del mes de mayo, que fue el momento de nuestro recorrido como puede apreciarse en las fotos. Un paseo salpicado a veces por los charcos,  por las gamonitas, los “espirotes”, los jarales, las “uvas de la zorra”, los tomillares, las «campanitas de cañada», las margaritas, el almaraduz, los juncos, las chaparras etc… Vimos un mesto ( árbol mestizo, producto del alcornoque y la encina, parecido al primero en la corteza y a la segunda en el aspecto), que crece cerca de la “Cañá Primera”. Y terminamos comiéndonos una sartén de migas en el Aguilero con posterior tertulia. Una jornada completa y repleta de paisaje, de paisaje y también de aprendizaje.

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CALDERETA EN LA DEHESA

18 06 2016

La tertulia “La Carrola”, como viene siendo habitual por estas fechas, celebró su encuentro anual, ésta era la decimotercera edición, en torno a una caldereta de “chivo” en la que no puede faltar el típico “revientelobos” en la dehesa boyal de Fontanarejo. Tampoco faltaron para los postres dulces elaborados por algunas de las comensales, quienes pusieron todo el empeño porque resultasen del agrado de todos, como así fue.

En esta ocasión nuestros invitados fueron Pepi Zúñiga Gascón, de Navalpino, y su esposo Rafael Galán de la Flor,  de Valverde, quienes bien por procedencia o  por su trabajo han estado vinculados con la zona de Los Montes.

A los postres como viene siendo habitual se entabló la correspondiente tertulia con nuestros invitados en la que nos hicieron un recorrido por su participación activa para que el “campo de tiro” que el gobierno de turno tenía previsto ubicar en la finca “El Salobralejo” de Anchuras no se llevara a cabo. Rafael comentó como en una asamblea de  los vecinos de Anchuras, de forma espontánea, prácticamente todos estuvieron de acuerdo en llevar su oposición a la medida hasta donde fuera necesario y aunque recibieron muchas presiones desde diferentes ámbitos, tanto del poder gubernamental como de otros poderes fácticos, fueron capaces, con la unión de todos, de resistir y hoy treinta años después el campo de tiro no existe en este lugar.

También se habló del interés de ambos por el medio ambiente y del libro del que Rafael es coautor y que versa sobre la flora y la fauna en la provincia de Ciudad Real, que será presentado en breve.

 A la caída de la tarde hicimos un pequeño recorrido por diferentes  parajes de la dehesa, cerca del “soto” pudimos contemplar el brocal que antiguamente se encontraba en el pozo que había  junto a” la fuente vieja”  y en el que se puede observar una inscripción que bien podía ser la de la fecha de su elaboración, en este recorrido también nos encontramos con dos mestos (árbol híbrido entre encina y quejigo) ambos dignos de ser protegidos por la escasez de su especie.

La velada, dado que ya nos encontrábamos en el mes de junio y no se podía hacer fuego en el campo la terminamos con una parrillada de chuletas en un domicilio particular en el pueblo.

 
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“NEVADA JAREÑA” EN MONTES, SIERRAS, COLLADOS Y MORRAS DE FONTANAREJO

2 06 2016

LA HUMILDE JARA, ADEMÁS DE LUCIR UNA PECULIAR FLORACIÓN PRIMAVERAL, HA SIDO UTILIZADA A LO LARGO DEL TIEMPO EN NUESTRO PUEBLO COMO COMBUSTIBLE EN LUMBRES Y HORNOS, PARA OBTENER EL “TILLO” DE LAS TECHUMBRES, COMO ELEMENTO PRIMORDIAL EN LAS BARDAS DE LOS CORRALES Y PARA ELABORAR LOS BIROS DE LAS COLMENAS DE CORCHA

 

Las jaras, con sus inconfundibles hojas blancas cuando están en plena floración, cubren rincones del término municipal fontanarejeño con una “nevada” muy peculiar. Los tupidos jarales lucen unos atractivos paisajes canos sobre todo en las sierras, lomas, collados y morros que presentan un manto nacarado en muchos de sus parajes, que es especialmente intenso tras los amaneceres.

La jara es un arbusto muy abundante en zonas del centro y mediodía de España en las que, en plena primavera, podemos encontrar una espectacular floración de los delicados pétalos, muchas veces arrugados, que forman una impresionante panorámica blanquecina.

El hecho de que la jara ofrezca un espectáculo visual con sus grandes flores pedunculadas de corola blancuzca y, en alguna especie, con una mancha rojiza en la base de cada uno de sus cinco pétalos, hace que, en ocasiones, sea también motivo de inspiración plástica para pintores, fotógrafos, escritores etc. Tal es el caso, por poner un par de ejemplos ejemplos, del  poema de José Agustín Goytisolo titulado “La flor de la jara” o de nuestra paisana  Eloisa Fernández Romero que pintó, años atrás, un interesante cuadro, con la jara florida en primer término y el casco urbano de nuestro pueblo al fondo, que reproducimos, junto con varias fotos, en este blog.

Por otro lado la humilde jara, además de dar una especial intensidad paisajística nívea a muchos lugares de nuestro pueblo, ha sido, a lo largo del tiempo, muy utilizada por los fontanarejeños. Hablamos de usos que van desde la pura combustión para “alimentar” lumbres y hornos, hasta los que tienen que ver con la construcción de viviendas, corrales y cocheras. La apreciada jara servía, por ejemplo, para hacer el denominado “tillo” que se colocaba en las techumbres de las viviendas para aislar las vigas de las tejas, también se utilizaba como barda para cubrir las tapias y paredes de los corrales de cabras y ovejas. En otras ocasiones fue usada para levantar corrales de monte, chozos, majadas etc por pastores y cabreros  paisanos nuestros.

De las ramas muy secas de tan copioso arbusto se hacen además los biros, que la Real Academia Española (RAE) define como “clavos de jara” y que se utilizaron mucho, sobre todo tiempo atrás, por colmeneros y apicultores del pueblo  como afilados palos para “coser” las tradicionales colmenas de corcho. Las abejas también frecuentan las flores de jara de la que, al parecer, se obtiene una miel muy buena tanto en calidad como en sabor.

Además algunos ganaderos de nuestro pueblo comentan que el fruto o cápsula de la jara, que ellos denominan “ripio” o “trompo”, se lo comen muy bien algunos rumiantes como cabras, ovejas, corzos, etc. sobre todo en el otoño.

Un peculiar mundo natural “jareño” que va desde los paisajes más autóctonos, pasando por el multiuso más secular y práctico, hasta el alimento para algunos animales.

Por último señalar que la jara produce, sobre todo en los meses de agosto septiembre, el denominado ládano, que es un producto resinoso que fluye de las hojas y ramas y que en nuestro pueblo llamamos “mánguila”.

Justo Muñoz

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FONTANAREJO, MI PUEBLO

26 05 2016

Luminarias 2016

Desde que terminaron este año de 2016 las Fiestas de San Felipe y Santiago, patronos de Fontanarejo, y que he tenido la suerte de vivir en mi pueblo, me ha rondado por la cabeza la idea de escribir unas letras en donde intentar plasmar, aunque sea torpemente, la cantidad de sentimientos y recuerdos que he vivido en estos días.

Tengo que dirigirme necesariamente a la Asociación Amigos de la Luminarias para darle en primer lugar mi más sincera enhorabuena por la labor que sus miembros desarrollan dando a conocer a las nuevas generaciones nuestras costumbres y tradiciones. Y en segundo lugar, las gracias por darme la oportunidad de pasar unos momentos tan entrañables y emotivos el pasado 30 de Abril en el acto de homenaje a los quintos del 50 y del nombramiento de los romeros cencíos. Los recuerdos afloraron con gran intensidad.

Nací en la calle Parras el 8 de Abril de 1950. Mi padre, Miguel Crespo Baena, llegó a Fontanarejo en 1946 procedente de Fernán Núñez (Córdoba) para ejercer su profesión de maestro. Allí conoció a mi madre, natural de Fontanarejo, Elisa Fernández Sánchez. De este matrimonio nacimos mi hermano Martín Ángel y yo, permaneciendo en el pueblo hasta 1957.

Decía el gran poeta Antonio Machado, “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla y un huerto claro donde madura el limonero …”. Para mí, mi infancia son recuerdos de …

Los paisajes de la dehesa, la Peña Redonda, los Arroyuelos y, como no, el Puerto, donde ir allí en verano era un día de fiesta (mientras los mayores se ocupaban de tareas menos agradables como labrar la huerta y hacer la colada, los niños aprovechábamos para bañarnos en las charcas y pasar un día inolvidable). O ir al Castillejo donde los primos mayores nos hacían vivir grandes aventuras de castillos y moros.

Los aromas del pan recién hecho al horno de la tía Marcelina, o los de los dulces, rosquillas, galletas, canutillos (que seguimos haciendo mi madre y yo, y que tanto gustan a mis amigos de Fernán Núñez), o de la Candelilla …

Las matanzas, cuando la casa se llenaba de bullicio y de trabajo para toda la familia, pero que los niños disfrutábamos de un día sin escuela, del mecedor y sobre todo, de lo más esperado, del testuz, con sus migas a “puñao” y de las pajarillas , que tanto me gustaban y que no he vuelto a comer. Recuerdo que mi último testuz a la tierna edad de 6 años  ¡fue en las tres escalerillas!. Eso hoy sería impensable.

Los olores del campo en primavera, cuando cogíamos tomillo, romero, margaritas, rosas ,,, para hacer pequeños altares. Recuerdo perfectamente uno que hice con mi prima Paca en su casa.

Las mañanas de verano jugando en la calle con los demás niños de los vecinos; Justa (amiga íntima de mi niñez y que eché en falta en el acto de los quintos), Florencia, Sofía, Teodora y su hermano Román q.e.p.d. …

Las tardes de verano. Cuando más apretaba el calor acompañaba a Paca, hija de la tía Genara, a llevar el gazpacho a los trilladores con la esperanza y la ilusión que nos dejaran dar una vuelta en el trillo.

Los bautizos y las bodas, tan sencillos y distintos a los de ahora, pero esperados con gran ilusión; con el refresco, la taza de chocolate, las flores, las rosquillas y otros dulces típicos.

Recuerdos más lejanos me traen a mi mente la imagen en la que estoy vestida de angelito acompañando a las niñas de comunión. Una representación teatral en el Salón de las alumnas de Dª Pilar. ¡Lástima que no queden testimonios gráficos!

 

Mis veinte años …

Transcurren por tierras cordobesas, en su campiña, pero no por eso dejamos de visitar Fontanarejo con cierta frecuencia. Tengo la suerte de que a mi marido siempre le ha gustado el pueblo y en especial sus gentes. De hecho, a nuestra vuelta del viaje de novios a Londres, el siguiente destino fue Fontanarejo, ocasión que aprovecharon los quintos para hacerle pagar “la media”, con gran disgusto de mi primo Jaime que hubiese preferido que lo echasen al pilón. Más tarde he vuelto con mis hijas y en una fecha no muy lejana espero poder hacerlo con mis nietos. Mis amigos de Fernán Núñez, me oyen una y otra vez cantar con pasión las maravillas del sitio que me vio nacer, hasta tal punto que en Mayo de 2009 un grupo de ellos se decidieron por fin a comprobar in situ todo lo que ya sabían por mí. Fue estupendo poder compartir con ellos esta vivencia, quedaron realmente satisfechos del paisaje y del paisanaje, y uno de ellos, imbuido sin duda por la belleza del paraje y de la amistosa convivencia, Fernando Serrano, poeta de prestigio, improvisó estos versos:

CANCIÓN DE FONTANAREJO

Vieja ilusión cumplida,
un viejo sueño,
entre jara y tomillo,
Fontanarejo.

Casas de adobe y piedra
bajo azul cielo,
callejuelas estrechas,
menta y romero
y un verde que te ciega
por los senderos.

Hasta Peña Redonda
vamos subiendo
y desde arriba el valle
se pierde inmenso
como una gran alfombra
de verde espliego.

Amigos, siempre amigos,
no compañeros.
La amistad es mirar
siempre derecho,
tomar juntos un vaso
de vino viejo,
saber que tendrás siempre
dándote aliento
un amigo leal, fiel y sincero.

No quiero terminar sin tener un recuerdo muy especial para tres mujeres de la familia que ya no están entre nosotros y que siempre hicieron que mi estancia en el pueblo fuera lo más agradable posible: la tía Marcelina, la tía Aurora y mi prima Isabel. Un beso para ellas allá donde estén.

Carmen Crespo Fernández

1.D. Miguel

2.Elisa 3.Mis padres y yo

4.Con la tia Aurora 5.Con Teodora

6.Mi hermano Martín A. y yo 7.En mi puerta de la calle Empedrá

8.Con mi prima Isabel en la Peña Redonda 9.Escuela en Fernán Núñez

10.En casa de mis tios Emiliano y Pilar. 1976 11.Mi hija Elena en la dehesa. Año 1989

12.En la dehesa. Año 2001 13.La dehesa estaba exhuberante. 2001

14.Con los amigos. Año 2009 15.Luminarias 2016





CEFERINO Y ELOY MUÑOZ ASISTEN A LA TERTULIA “LAS MIGAS” CELEBRADA EN “EL AGUILERO”

26 05 2016

LOS DOS INVITADOS, QUE SON REFERENTES DE LAS TAREAS AGROPECUARIAS EN NUESTRO PUEBLO, FIRMARON EN EL LIBRO DE HONOR, RECIBIERON UN PERGAMINO CON LA HISTORIA DE FONTANAREJO Y EL SIMBÓLICO PAÑUELO VERDE DE LAS “LUMINARIAS”

Jornada completa que se inició, días atrás, con una ruta por la Dehesa Boyal de nuestro pueblo guiados por Ángel Alcaide Espinosa, (a la que dedicaremos un amplio reportaje próximamente); siguió con una comida a base de migas con sus tropezones en “el Aguilero” y terminó con una interesante tertulia en la que participaron Ceferino Muñoz Muñoz y Eloy Muñoz Martín, que asistieron como invitados al encuentro gastronómico como referentes de las tareas agropecuarias de Fontanarejo. Esta es la quinta vez que celebramos una “tertulia miguera” itinerante por parajes de nuestro término municipal como la Graja, Valdepajares, el Río o el Aguilero.

Comimos al aire libre aprovechando la buena climatología y tras “apretarnos una sartená” de migas con abundantes “tropezones” a base de pimientos verdes y “chorruznos”, chorizo, bacalao, sardinas, arrope, miel y leche (migas “canas”); llegó el tiempo de la charla en al que se habló de las tareas ganaderas de la que ambos invitados tienen gran experiencia. Entre el anecdotario y las vivencias, repasamos numerosas fotos retrospectivas que nos “trasladaron” al Fontanarejo de antaño con las verbenas agosteñas, los toros en la plaza de carros, las ancestrales majadas, las escuelas, las besanas, las mojigangas etc. etc.

Ceferino y Eloy firmaron en el libro de honor de la tertulia “Las Migas” donde dejaron sendos y emotivos mensajes sobre el encuentro y la compañía. Ambos recibieron un pergamino con la historia de Fontanarejo desde su orígenes hasta nuestros días. También se les impuso el simbólico pañuelo verde de nuestras tradicionales “Luminarias” de romero verde que los fontanarejeños encendimos hace poco, un año más, siguiendo una tradición que se ha perpetuado.

Jornada grande de intenso paisanaje, de distendida tertulia, de impresionante paisaje tras las lluvias primaverales… y también de potente gastronomía fontanarejeña con unas riquísimas migas…que nos comimos de pie y en sartén, paso adelante y paso atrás, como mandan las normas y exige la tradición gastronómica de las comidas rurales en grupo.

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EMOCIÓN Y RECUERDOS DEL FONTANAREJO DE ANTAÑO EN LA ENTREGA DE LOS GALARDONES “ROMEROS CENCÍOS 2016”

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-La asociación “Amigos de las Luminarias” realiza un reconocimiento público a los últimos cuidadores de los atajos comunales de nuestro pueblo y distingue a los quintos del año 1950

El acto de entrega de los galardones anuales “Romeros Cencíos 2016” sirvió para dar cuerda al recuerdo y para rememorar algunos trabajos y costumbres del Fontanarejo de ayer. La asociación “Amigos de las Luminarias”, que impulsa y promueve estas distinciones desde hace once años, entregó las cerámicas y los simbólicos pañuelos verdes a los cuatro últimos fontanarejeños que cuidaron de los atajos de ganado comunales del pueblo, nuestros paisanos Ángel  Alcaide Espinosa, Silvio García GarcíaMariano Arias Gutiérrez y Julio Martín Pérez. Brotaron muchos recuerdos cuando se proyectaron imágenes de los galardonados y se fueron detallando aspectos del importante trabajo que realizaban antaño. Una tarea peculiar, que históricamente se conoce como “Dula” y que se define como “el conjunto de las cabezas de ganado de los vecinos de un pueblo, que pastan juntas en un terreno comunal “ .  En ese contexto se echó la vista atrás para recordar cómo, cada atardecer, entraban al pueblo los diversos atajos guardando siempre este riguroso orden: primero los cerdos de la piara, después las yeguas, a continuación la “vacá” y, finalmente, las cabras. La emoción fue creciendo cuando recibieron un gran aplauso Ángel, Mariano, Silvio y Julio al subir al escenario a recoger las cerámicas que, sobre una foto del casco urbano de Fontanarejo en pleno encendido de las lumbres de romero, llevan grabado su nombre y su ya desaparecido oficio.

En el mismo acto, que tuvo como escenario el Centro Social Polivalente y fue presentado por Eva García, se hizo también un reconocimiento a  los quintos del año 1950, que se acaban de jubilar el pasado año:Jacinta , Justa, Carmen, Cruz , Antonio, Dolores, Virgilio , Valeriano, Maria, Carmen, Elisa, Fernando, Encarnación,  Mariano ,  Teresa, Felipe, Florencia, Felix  y Jesusa. Los presentes en el recinto recibieron un diploma por mantener viva la tradición fontanarejeña y se les entregó el distintivo pañuelo verde, un momento en el que también creció la emoción y brotaron los recuerdos de antaño, un tiempo en el que los quintos tenían un gran protagonismo en la vida costumbrista y festiva local pues eran los encargados desde echar la tradicional y monumental lumbre de fin de año en la Plaza Grande, cantar el mayo en las ventanas de las mozas el 30 de abril, pedir el aguinaldo por las calles el día de Navidad y cantar en las típicas rondas. En ese contexto se proyectaron fotos retrospectivas de nuestro pueblo que en aquel año 1950 tenía 875 habitantes, se celebraron un total de 11 bodas, se registraron 22 nacimientos y hubo siete defunciones.

En un momento importante de la gala, se entregó el VIII premio de fotografía “Román Fernández Martín”, sobre “Las Luminarias”, que ha ganado Roberto García García y que recibió la cerámica de manos de Modesta Rodríguez Cabezas, viuda de Román Fernández. Un instante también muy emotivo pues el ganador subió al escenario con su sobrino en brazos, quien protagoniza la foto ganadora del concurso en la que aparece el niño con el pañuelo verde al cuello mirando el casco urbano fontanarejeño lleno del humo de “Las Luminarias”. Recibieron también un diploma los concursantes del certamen de fotografía.

Por último, los niños de la escuela pública del pueblo tuvieron también su protagonismo en el momento de subir al escenario y recibir un gran aplauso y un recuerdo. Los alumnos han elaborado este año una artística composición mural sobre la entrañable fiesta local de “Las Luminarias”, que se colocó en la pared del recinto durante el acto para que disfrutaran de ella los asistentes junto con todas las fotos que han participado en el VIII concurso de fotografía.

El acto terminó con una gran actuación de dos guitarristas miembros del grupo “Cante flamenco de Piedrabuena” que deleitaron al público asistentes con dos piezas tocadas a la guitarra flamenca con gran maestría y arte. Después se invitó a los asistentes a “limoná” elaborada a la vieja usanza y de las que antaño se solía servir en algunos momentos festivos y familiares.

 

 

 





LOS “AMIGOS DE LAS LUMINARIAS” DE FONTANAREJO ELIGEN “ROMEROS CENCÍOS 2016” A LOS CUIDADORES DE LOS ÚLTIMOS ATAJOS DE GANADO COMUNALES DE NUESTRO PUEBLO

25 04 2016

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Foto ganadora del VIII concurso de fotografía “Román Fernández Martín”

Título: Un nuevo amigo
Autor: Roberto García García

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Los galardones se entregarán el próximo día 30, fecha señalada en el calendario festivo fontanarejeño, en la que se encienden las tradicionales lumbres de romero al atardecer

 

La asociación “Amigos de las Luminarias de Fontanarejo” entregará sus galardones anuales “Romeros Cencíos 2016 ” a los cuatro últimos fontanarejeños que cuidaron de los atajos de ganados comunales de nuestro pueblo: Ángel Alcaide Espinosa, Silvio García García, Mariano Arias Gutiérrez y Julio Martín Pérez. Estos cuatro paisanos nuestros fueron los últimos responsables de mantener viva una histórica tradición ganadera, la dula: conjunto de las cabezas de ganado de los vecinos de un pueblo, que pastan juntas en un terreno comunal; y también de llevar a cabo un trabajo que, tiempo atrás, era una tarea muy importante en los municipios ganaderos y cerealistas. Hay que recordar como en nuestro pueblo, años atrás, cada mañana salían al campo los atajos comunales de cabras, cerdos, yeguas y vacas. Cada atardecer se repetía la inolvidable imagen cuando regresaban los ganados y entraban al pueblo guardando siempre este riguroso orden: primero los cerdos de la piara, después las yeguas, a continuación la “vacá” y, finalmente, las cabras.

La entrega de las distinciones, que consisten en una cerámica con el nombre de los distinguidos y su viejo oficio ya desaparecido, tendrá lugar el próximo día 30, una fecha muy señalada en nuestro calendario festivo local pues, al atardecer, quemaremos de nuevo las singulares “Luminarias” de romeo verde a las puertas de las casas.

El escenario del acto de entrega de los “Romeros Cencíos 2016”, que se iniciará a las doce del medio día, será el Centro Social Polivalente y en el mismo se hará también un reconocimiento a  los quintos del año 1950, paisanos nuestros que se acaban de jubilar y a los que se entregará un diploma y el pañuelo verde distintivos de la “Asociación Amigos de las Luminarias”. Servirá también el encuentro para entregar el VIII premio de fotografía “Román Fernández Martín”, sobre “Las Luminarias” que este año ha ganado Roberto García García con una instantánea que sirvió para ilustrar el calendario de bolsillo 2016 que edita cada año la asociación. Por último, los asistentes al acto podrán disfrutar de una artística composición mural sobre la entrañable fiesta de “Las Luminarias”, elaborada por todos los alumnos de la escuela pública de nuestro pueblo.

Recordar que la “Asociación Amigos de las Luminarias” de Fontanarejo instituyó, hace ya once años, este galardón denominado “Romeros Cencíos” con la que reconocen anualmente a personas, colectivos, entidades e instituciones.

 








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