DECIMOCUARTA “CARROLA”: AURORA Y OCASO DE UN FAUSTO DÍA

1 06 2017

La familia de don Miguel Crespo Baena, ilustre y estimado maestro, asiste al anual encuentro de la “Carrola”.

 

Un brumoso orto del veintisiete  de mayo auguraba día tormentoso.  El presagio se difuminó conforme avanzaban las horas, dando paso a una espléndida jornada.

Otro año más, y van catorce,  la Asociación Amigos de las Luminarias cumplió con el ritual celebrando el encuentro donde la degustación de la gastronomía autóctona y el debate tertuliano  se funden enriqueciendo a los asistentes.

Este año los invitados han sido los familiares de don Miguel Crespo Baena, recordado maestro en Fontanarejo de los Montes, porque como decimos aquí: “Dejó buen rastrojo”. Compartimos mesa y tertulia con su esposa, la fontanarejeña, Elisa Fernández Sánchez, sus hijos Carmen y Martín Ángel, también fontanarejeños, y otros familiares.

El escenario tuvo lugar en la dehesa boyal, en el paraje denominado “Cañá la Laguna”. Comenzamos la reunión con un brindis, por Fontanarejo de los Montes y por su pueblo Fernán-Núñez, auspiciado por Pedro, yerno, de don Miguel. Para ello nos sirvió un vino típico de la Campiña Cordobesa envasado en botellas personalizadas y que bebimos en copas igualmente personalizadas con un diseño alusivo al encuentro. Un detalle que le agradecimos por su gentileza. El ágape consistió en una deliciosa caldereta de chivo acompañada del respectivo “revientalobos”. Todo ello, como siempre, realizado con excelente maestría por Ceferino Muñoz. A los postres degustamos dulces variados, destacando una tarta típica de Fernán-Núñez.

Tras la comida, comenzó una animada e interesante tertulia donde Elisa y sus hijos evocando recuerdos nos comentaron cómo llegó don Miguel a nuestro pueblo. Corría octubre de 1946 cuando salió de su pueblo natal Fernán-Núñez con destino Fontanarejo de los Montes. El  viaje fue una odisea. Una vez que llegó a Ciudad Real por tren, viajó en camión por carretera en su mayor parte de tierra hasta Alcoba de los Montes y de aquí partió hacia Fontanarejo de los Montes en una mula por caminos y veredas  a través de sierras. Cuando llegó a su destino, escribió una carta a su madre donde le decía que aguantaría hasta Navidad pues anhelaba volver a su tierra. También le hablaba, en la referida carta, sobre las gentes de este pueblo como personas buenas y amables, muy sencillas, pobres y generosas. Permaneció en Fontanarejo de los Montes hasta 1957. Aquí conoció a Elisa con quien se casó en 1949 creando una familia.

Algunos de los asistentes a la tertulia fueron alumnos suyos y todos le recuerdan con cariño y como un maestro ejemplar.

Don Miguel siguió el magisterio en su pueblo natal Fernán-Núñez, pero nunca perdió la relación con Fontanarejo de los Montes donde tenía su familia política. Las visitas eran difíciles por las deficiencias en el transporte. El viaje duraba dos días desde Fernán-Núñez a nuestro pueblo. Pese a estos inconvenientes, mantuvieron vínculos permanentes que a lo largo de los años se han incrementado con los habituales encuentros entre amigos de ambos pueblos.

Tras la tertulia, a los huéspedes se les impuso el pañuelo verde, símbolo de las ancestrales Luminarias, y se les entregó un pergamino con la historia de nuestro lugar. Acto seguido, los agasajados firmaron en el libro de honor de la tertulia la “Carrola”.

En horario vespertino, recorrimos algunos parajes de la dehesa: el Cerrillo Alto, el Soto y la “Cañá Primera” deleitándonos con tan singular paisaje y de la diversidad de su flora.

Al  ocaso del día degustamos una parrillada de chuletas acompañadas de buen vino y animada conversación con nuestros distinguidos invitados y en especial la Tía Elisa, nonagenaria, en plenas facultades y a la que todos admiramos. Nos aguantó hasta el final de la noche. Nos despedimos gozosos de haber pasado un día afortunado.

Juan Manuel Gómez Fernández

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Romeros Cencíos 2017

9 05 2017

Se concedieron los premios “Romeros Cencíos 2017” a la Base de lucha contra incendios forestales de Alcoba (GEACAM) y a Isabel Ureña Ramírez, enfermera de nuestro pueblo.

Como viene siendo habitual, la Asociación “Amigos de las Luminarias”, efectuó éste 29 de abril, su tradicional entrega de premios “Romeros Cencíos” 2017.

La ceremonia, que se celebró en el Centro Social Polivalente, fue dirigida y presentada por Anselmo Martín.

Comenzó con una felicitación y agradecimiento a los alumnos de la escuela pública de Fontanarejo por la elaboración de un mural sobre las tradición de “Las Luminarias”.
A continuación hubo un reconocimiento a Paulina Abades González por sus 100 años cumplidos, y se comentaron algunos hechos relativos a 1916, como fue la 1ª Guerra Mundial, o que en España fue una época muy compulsa en lo político, que la población de Fontanarejo era de 700 habitantes y la de España 20 millones, o que la esperanza de vida era de tan solo 42 años.

Seguidamente se resaltó la tradición y gran afición que hay al teatro en Fontanarejo. En formato de teatro leído se rememoró de forma resumida la obra “Miedo al hombre” de Joaquín Marrodán, que se representó en Fontanarejo hace 42 años. La idea que surgió de Miguel Ángel Muñoz contó con la participación de algunos de los actores de aquella época.

Como es costumbre, el acto prosiguió con la entrega de diplomas y pañuelos a los nacidos en 1951 con motivo de su jubilación y en reconocimiento a su esfuerzo en pro de las tradiciones de Fontanarejo y en especial la de las Luminarias. Se mencionaron algunos datos de ese año 1951, tales como, que la población española era 28 millones de habitantes y la de el pueblo rondaba los 900. Se celebraron 9 matrimonios , hubo 14 defunciones y 34 nacimientos.

Lo siguiente fue la entrega de los IX premios de fotografía “Román Fernández Martín”. Dichos premios llevan este nombre como homenaje a Román, que fue socio fundador y secretario de la asociación desde sus inicios. Entregó los galardones su viuda Modesta Rodríguez. Los premios consisten en una cerámica con su fotografía ganadora. El premio a la fotografía con la que se editó el calendario de bolsillo 2017 y que se titulaba “Tarde de humo” correspondió a Carlos García Arcos. El premio a la fotografía artística fue para Tomás Ángel García con la obra titulada “La niebla del romero”.

Posteriormente se procedió a la entrega de los premios “Romeros Cencíos 2017” acto central de la velada, con los que esta asociación reconoce el esfuerzo, trabajo, valores de personas, grupos o instituciones en su trayectoria profesional. Los premios como en años anteriores consisten en unas cerámicas personalizadas con un reconocimiento a su labor y el tradicional pañuelo verde.

Este año los premios han recaído en la Base de lucha contra incendios forestales de Alcoba (GEACAM) cuyos miembros pertenecen a los pueblos de Fontanarejo, Alcoba y Arroba afectando su trabajo de manera directa a nuestro pueblo.

La presentación y entrega corrió a cargo de Eva García y en la misma se emitió un vídeo-reportaje sobre la actividad de este grupo. Por parte de la presentadora se detalló la actividad diaria, sus riesgos y duras condiciones en las que se desarrolla su actividad profesional. Agradeció el premio Pedro José Escudero, Subdirector Provincial de GEACAM.

El siguiente galardón fue para Isabel Ureña Ramírez, enfermera de nuestro pueblo. La presentación y entrega la realizó Rubén Fernández, que destacó las virtudes personales y profesionales así como el aprecio y el cariño con el que trata a sus pacientes. Isabel agradeció, el premio recibido, con unas breves palabras y algunas anécdotas que emocionaron al público asistente.

Coincidiendo casualmente con el Día Internacional de la Danza que se celebra el 29 de abril, se cerró el acto con una actuación de danza clásica a cargo de Julia, Martina y Mina Miró, tres hermanas dirigidas por su padre Carlos Miró, emparentadas con nuestro pueblo y que pese a su corta edad nos deleitaron y asombraron por la calidad y belleza de su actuación, el público agradeció con numerosos aplausos su intervención.

Se cerró el acto agradeciendo a los asistente su presencia.

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Esto es un vídeo, pica en la imagen para verlo (déjalo en pausa unos segundos hasta que se cargue)

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Romeros Cencío 2017

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“LUMINARIAS” DE FONTANAREJO: UN INTENSO SAHUMERIO DE TRADICIÓN Y COSTUMBRISMO”

1 05 2017

Justo Muñoz Fernández

 

Cuando Fontanarejo, mi pueblo, encendió ayer al atardecer sus “Luminarias” de romero verde se cumplió, un año más, una costumbre que viene de lejos. Si una buena parte del éxito y de la garantía de continuidad de las tradiciones se basa en el relevo, los fontanarejeños estamos orgullosos de haber cogido con entusiasmo el testigo que nos pasaron nuestros antepasados y de haberlo entregado a los jóvenes que, cada vez más, se suman a esta celebración ancestral que nos llena de emoción, de paisanaje, de sentimientos y de vivencias en común.

Previamente al encendido de las lumbres, los lugareños reviven puntualmente el hábito de salir al campo a recoger el romero con el que se “alimentan” las hogueras que arden al unísono a las puertas de las casas. Siempre es al anochecer, entre dos luces, cuando repica la campana de la iglesia que sirve de aviso para quemar las “Luminarias”. Dicho y hecho: en unos minutos queda impregnado todo el casco urbano por el inconfundible olor que despide el romero y por el espectacular color blanco del humo que lo envuelve todo. Antaño, -algunas personas lo siguen rememorando ahora simbólicamente-, se abrían las casas, las cámaras, las tenadas, las trojes, los establos etc. en lo que podía considerarse una ancestral práctica en un afán purificador de las dependencias.

El origen de este antiguo rito, que se revive cada 30 de abril a la misma hora, no está datado documentalmente. Por transmisión oral, hemos escuchado a muchos paisanos longevos contar que sus antecesores ya referían que pudo tener un principio epidémico debido a alguna enfermedad que, siglos atrás, asolara el municipio y que se recurriera a este gran sahumerio a modo de desinfección. Otras versiones se inclinan por ver en las “Luminarias” un homenaje a los patronos del pueblo, San Felipe y Santiago, que salen cada día uno de mayo en procesión por las calles del pueblo. Sea por una cuestión, por la otra, o quizá por ambas a la vez, lo cierto es que los de Fontanarejo mantenemos vivo este apreciado hábito cada último día del mes de abril al que hemos dado continuidad a lo largo de tantos años y ha calado de generación en generación. Se trata de un instante sublime que se repite puntualmente en ese siempre esperado atardecer abrileño. Hablamos de un ansiado momento que no sólo se traduce en el encendido de la lumbre sino que, además, en ese prender el romero también afloran los recuerdos a nuestros antepasados que ya no están con nosotros, o a los que no han podido acudir al pueblo por circunstancias y por motivos diversos. Algunos de esos fontanarejeños ausentes en estas “Luminarias 2017” nos sumamos anoche, desde lejos, en la vivencia y en el sentimiento de un patrimonio que compartimos.

Vaya para terminar una reflexión: creo que sería bueno que una calle, una plaza o un rincón del pueblo se dedicara y llevara el nombre de “Las Luminarias” o del “Treinta de abril”. Con ello estaríamos perpetuando un inconfundible e imborrable mensaje a todos los fontanarejeños que, año tras año, encendieron las seculares lumbres de romero verde, las siguen prendiendo y las seguirán quemando. Todos, en definitiva, se calentaron, se calientan y se calentarán al rescoldo de una viejísima tradición que, estoy seguro, seguirá perdurando pues nuestra peculiar costumbre nos infunde un sentimiento común y un valor de identidad.

En la distancia me uno desde este blog al grito que se escucha en mi pueblo durante estos días tan señalados en el calendario festivo local…. ¡Viva las “Luminarias”!, ¡Viva San Felipe y Santiago!

(*) Artículo publicado en el diario LANZA de Ciudad Real el día 1 de mayo de 2017

 

 
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Cartel para el acto de entrega de los Premios Romeros Cencíos 2017

18 04 2017

La asociación Amigos de las Luminarias hará entrega de sus tradicionales premios “Romero Cencío” el día 29 de abril, a las 22 horas, en el Centro Social Polivalente, (antiguas escuelas).

Los galardonados han sido:

  • La Base de lucha contra incendios forestales de Alcoba (GEACAM)
  • La enfermera Isabel Ureña Ramírez.

El acto organizado por la Asociación Amigos de las Luminarias, y con la colaboración del Ayuntamiento de Fontanarejo, se completará con:

Cartel Romeros Cencios 2017

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EL SONIDO SECO DE LA CARRACA MARCABA ANTAÑO EL VIERNES SANTO EN FONTANAREJO

13 04 2017

TIEMPO ATRÁS LOS MONAGUILLOS SOLÍAN TOCAR TAN PECULIAR ARTILUGIO DE MADERA. LOS MÁS MAYORES E INCLUSO LOS MOZOS TAMBIÉN HACÍAN SONAR “LA MATRÁCULA” EN LA SEMANA SANTA DE NUESTRO PUEBLO

El sonido inconfundible de la carraca marcaba antaño la tarde del Viernes Santo en Fontanarejo, como en otros pueblos de la comarca y de la provincia. Las campanas de la iglesia “enmudecían” durante esa jornada central de la Semana Santa en la que la protagonista era la singular carraca para anunciar el momento de la celebración de los actos litúrgicos.

Los encargados de hacer sonar tan peculiar artilugio de madera solían ser los monaguillos que, años atrás, recorrían las calles girando la tradicional carraca, que ya no se toca desde hace tiempo en nuestro pueblo.

Uno de los monaguillos que en los años cincuenta manejaron la carraca en Fontanarejo explicó a LANZA como recorrían el casco urbano en la tarde del Viernes Santo mientras  iban gritando un lacónico y repetitivo ..!!”A los oficios”!!, haciendo sonar el curioso sistema de madera en el que los dientes de una rueda producen un ruido muy seco al rozar con las lengüetas. “Recuerdo que los muchachos nos juntábamos con gran entusiasmo e íbamos todos en grupo y muy pendientes del relevo y de que te llegara el turno de coger la carraca para girarla con energía”, señala este fontarejeño, ahora jubilado, que recuerda con especial énfasis aquéllos recorridos tan sonoros.

Otro monaguillo de aquellos años significó que también se tocaba la carraca dentro de la iglesia, en lugar de la campanilla, en un momento de la celebración de los Oficios del Viernes Santo y para llamar a la Vigilia Pascual del Sábado Santo.

MATRACAS

Según algunos testimonios recogidos entre paisanos nuestros que ya saltan de los setenta años de edad, antes de la carraca, y quizá a veces al unísono, se tocaba en la Semana Santa de Fontanarejo una matraca, que los lugareños llamábamos “matrácula”. Se trataba de un característico artilugio compuesto por un tablón y unas aldabas móviles que provocaban un ruido estruendoso al golpear sobre la madera. “La matrácula la solían tocar los más mayores, y muchas veces hasta los mozos del pueblo, pues costaba bastante elevarla y girar con una sola mano la tabla para que golpearan contra la madera una especie de asas de acero que llevaba”, detalló uno de los monaguillos de aquél entonces.

Por otro lado, reseñar que en algunas iglesias e incluso catedrales de España hubo instaladas, siglos atrás, grandes matracas de campanario que se escuchaban sobre todo en el Viernes Santo y en la Vigilia Pascual del Sábado Santo. Una de las más enormes estuvo instalada en la torre de la catedral primada de Toledo. La histórica carraca, construida en 1680, volvió a sonar el pasado año para anunciar los oficios del Viernes Santo, después de estar un siglo en desuso y “muda”. Aseguran quienes escucharon este sonoro “reestreno” de la espectacular carraca toledana que se oyó en buena parte de la ciudad del Tajo.

CARRACAS RECUPERADAS

Hay algunos pueblos que sí han recuperado o incluso no han perdido la tradición de tocar la típica carraca el Viernes Santo y las fotos que ilustran este reportaje están tomadas en uno de ellos: Fuentenebro (Burgos), que es el pueblo de mi esposa. Fue el pasado año, sin ir más lejos, cuando un grupo de jóvenes iban tocando sendas carracas a eso de las cinco de la tarde del Viernes Santo en el citado municipio burgalés, ubicado en plena Ribera del Duero. La nutrida cuadrilla juvenil gritaba…!”A los Oficios, a los Oficios”!, mientras hacían girar con mucho ímpetu el singular mecanismo de madera. Recuperaban, sin duda, un “leguaje” sonoro que en la Semana Santa de antaño comunicaba las horas para la celebración de los actos litúrgicos.

Justo Muñoz

Carracas y matracas
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JOSÉ MARÍA GARCÍA MUÑOZ ASISTE A LA TERTULIA FONTANAREJEÑA “LAS MIGAS” EN MADRID

3 03 2017

FIRMÓ EN EL LIBRO DE INVITADOS Y RECIBIÓ UN PERGAMINO CON LA HISTORIA DE FONTANAREJO Y EL PAÑUELO VERDE SIMBÓLICO DE “LAS LUMINARIAS”

 

Los recuerdos de hace medio siglo afloraron en una extensa e intensa charla  entorno a una sartén de migas. José María García Muñoz, que  acaba de cumplir 82 años y que fuera cura-párroco en Fontanarejo entre 1963 a 1967, asistió a la tertulia fontanarejeña “Las Migas” celebrada en Madrid en el restaurante “Casa Jacinto”, ubicado muy cerca de la Plaza de España.

Tras degustar unas riquísimas  migas, “tostadas” por nuestra paisana Toni Ochoa y “empedradas de tropezones” a base de pimientos verdes y “chorruznos”, boquerones, chorizo, panceta, morcilla, uvas, arrope y leche;  se desarrolló una enriquecedora y amena tertulia en la que recordamos aquél tiempo ya tan lejano y, a la vez, tan presente. Unos años en los que, al margen de su tarea pastoral como sacerdote, José María llevó a cabo en Fontanarejo otras recordadas e importantes actividades sociales, educativas, humanas y culturales. Hablamos, por citar alguna de ellas, de la puesta en marcha de “Los Montañeros”, en cuyas actividades participaron los chavales del pueblo con salidas incluso a los pueblos limítrofes. En otro momento echamos la vista atrás para recordar la organización de aquellas espectaculares cabalgatas de Reyes Magos que se organizaron cada 5 de enero varios años, con gran participación del vecindario tanto en los preparativos, ataviados con singulares ropajes, carros engalanados, caballos etc. etc,  como llenando el itinerario.

También hablamos de la decisiva implicación de José María en la creación de la denominada  “Academia”, todo un logro educativo en nuestro pueblo pues en sus aulas estudiaron numerosos jóvenes;  y en la construcción de la Casa Parroquial con el salón-Teleclub en el que, entre otras actividades, se representaron obras de teatro y se celebraron banquetes de boda.

No faltó tampoco el entrañable recuerdo hacia la figura del que fuera sacristán de nuestro pueblo, el tío Vitoriano (q.e.p.d.), y algunas de las anécdotas y dichos que protagonizó.

José María firmó en el libro de invitados de la tertulia y recibió un pergamino con la historia de nuestro municipio, desde sus orígenes hasta los años recientes. También se le entregó el pañuelo verde distintivo de nuestras singulares “Luminarias” de romero que los de Fontanarejo encendemos y quemamos cada 30 de abril al atardecer.

Toni y su marido Jacinto posaron en un momento del encuentro con todos los comensales, en instantáneas de amistad y paisanaje.

La “tertulia miguera”, en la que salieron a relucir numerosas fotos retrospectivas entre ellas una cabalgata de Reyes Magos del año 1965, se prolongó hasta bien entrada la tarde y tuvo instantes muy emotivos al dar cuerda al recuerdo de algunos momentos vividos por José María García Muñoz en Fontanarejo.

Tertulia con José María

***Para ver el álbum pica en la foto.





MADROÑOS, PAISAJE Y CABRIOS EN FONTANAREJO

19 12 2016

LAS “MADROÑAS”, DE LAS QUE SE SACABAN ANTAÑO LOS TRADICIONALES CABRIOS PARA LAS TECHUMBRES, PRESENTAN UN SINGULAR COLOR ROJIZO CON SUS INCONFUNDIBLES FRUTOS

 

Los madroños, con su inconfundible color rojo cuando están maduros, son los protagonistas del paisaje fontanarejeño durante estas últimas semanas y estos días otoñales en vísperas, ya, del invierno. Numerosos rincones en barrancos, valles, montes, cuerdas, trochas, morros y veredas de nuestro pueblo presentan un precioso aspecto rojizo que es especialmente intenso en alguno de los parajes donde más abunda este arbusto. Hay que recordar que en nuestro término municipal hay incluso un paraje que se denomina la Madroña.  Pero también se pueden ver zonas salpicadas por esta planta en zonas como las Camachas, los Chapiteles, la Graja, los Barranquillos, Valdeja, los Valles   etc. etc.

El fruto, que se denomina igual que el árbol caracterizado por sus típicas ramas de color verde obscuro, tiene un singular sabor áspero y muy dulce cuando está en sazón. También los pájaros y numerosos animales buscan los madroños caídos al suelo para comérselos.

Por otro lado, de los árboles,  que en Fontanarejo llamamos “madroñas”,  se obtenían antaño los denominados cabrios para cubrir los techos de las casas, de los corrales, de los voladizos etc. La Real Academia define así el cabrio:” En la construcción tradicional, madero colocado paralelamente a los pares de una armadura de tejado para recibir el tablazón”.

Era frecuente que, tiempo atrás, los fontanarejeños acudieran a las zonas donde había más “madroñas” para cortar las ramas que estaban más sanas y presentaban menos curvas. De ellas salían los utilísimos cabrios que se tallaban con el hacha y la azuela para “afilar” con esmero cada una de las puntas para que asentaran mejor sobre la techumbre. No hay nada más que entrar en cualquier casa antigua del pueblo para comprobar cómo, entre viga y viga, los techos están repletos de cabrios alineados y cubiertos de barro sobre los que se colocaban las tejas, que frecuentemente salían de los tejares artesanales que funcionaron, tiempo atrás, en Fontanarejo.

Por último, un dato curioso: algún fontanarejeño, que conoció  aquellos métodos tan tradicionales a la hora de construir, asegura que “el mejor tiempo para cortar las ramas y elaborar los cabrios era cuando estaba la luna en cuarto menguante y la madroña ya había dado sus frutos, de esta forma la madera salía mucho más dura y no se apolillaba”. Es decir, cuando la luna y la madroña  estaban “muertas”. Dicho queda.

Vaya para terminar, y ya que estamos en víspera de las fiestas navideñas, esta letra de un conocido villancico que tiene que ver con el singular fruto del que estamos hablando y que dice así: “Madroños al niño no le demos más/ 
que con los madroños se va a emborrachar”.

 

FELICES PASCUAS Y UN PRÓSPERO AÑO NUEVO 2017.

 

 Justo Muñoz

Madroños en diciembre de 2016

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