Distribución de la propiedad privada en los Montes de Toledo. Siglo XVIII

13 07 2007

Nota.- Este artículo está extraído de la Revista de Estudios Monteños en formato “pdf” por lo cual faltan algunos gráficos y la edición del texto es algo diferente. Si a alguno de vosotros le interesa la edición original con mucho gusto os la enviaré.

REVISTA DE ESTUDIOS MONTEÑOS

Montes de Toledo. Boletín de régimen interior de la Asociación Cultural Montes de Toledo.
4º Trimestre de 2002. Nº. 100.

LUIS MARTÍN MARTÍN

La desigual distribución de la propiedad rústica en los Montes
fue un hecho indiscutible. Mientras unos pocos disponían de
propiedades rústicas de dimensiones considerables, la mayoría
de los campesinos de los Montes no tenían nada más que pequeñas
propiedades que no alcanzaban las tres fanegas de extensión
y no todos. Los propietarios que eran dueños de grandes fincas
solían ser forasteros, vecinos de pueblos de alrededor, pero los
grandes propietarios procedían la mayor parte de Toledo y Madrid.
Así por ejemplo, según el Catastro, “D. José Ángel de Rivera,
tenía una propiedad rústica en el Molinillo con una extensión de más de
cien fanegas de primera calidad de secano-cereal. Además esta extensión
la tenía en un sólo pedazo y para su labranza disponía de sesenta
bueyes”1. Propietarios así no cabe duda que para su labranza
necesitarían de un abultado número de criados y animales de
labor, pues en esta zona la oferta de mano de obra debió ser
generosa al tener sus vecinos escasos recursos debido a la precariedad
de su producción en sus explotaciones.
Después de analizar la propiedad privada según Catastro y
computando la de los vecinos de los pueblos monteños, se obtienen
las siguientes cifras:
1 A.H.P.T. Catastro : H-400. Molinillo.
24
PUEBLOS SUMA DE PROPIEDADES (FANS.)
ALCOBA 138,4
ARROBA 543
FONTANAREJO 871,6
HORCAJO 649,8
MARJALIZA 925,7
MOLINILLO 200
NAVADESTENA 27
NAVAHERMOSA 3790,1
NAVALPINO 495,6
NAVALMORALES 2088,8
NAVALUCILLOS 1142,5
RETUERTA 230,8
SAN PABLO DE LOS MONTES 2361,8
VENTAS CON PEÑA AGUILERA 3231,9
YEBENES 577,9
Como se puede comprobar, el pueblo que tiene más propiedad en
manos privadas es Navahermosa, seguido de Ventas con Peña
Aguilera, San Pablo de los Montes, Navalmorales, Navalucillos,
Marjaliza, Fontanarejo, Horcajo, Yébenes, Arroba, Navalpino,
Retuerta, Molinillo, Alcoba y por último Navas de Estena.
Con los datos del Catastro, también se constata que el pueblo que
tenía más vecinos sin propiedades rústicas es Yébenes, habiendo
contabilizado cuatrocientos un vecinos y, con propiedades pequeñas,
ciento un propietarios. Representando los de sin propiedad el
77,3 por ciento de la población yebenera. Entre los propietarios que
más sobresalían como dueños de terrenos grandes estaban “Andrés
Marín Aparicio que tenía una propiedad de treinta y cinco fanegas
repartidas en ocho pedazos de tierra y Juan Bermejo Marín con
treinta y cuatro fanegas y ocho celemines”2.
A continuación se ha elaborado el siguiente gráfico que nos
ayudará a precisar lo ya comentado:
2 A.H.P.T. Catastro : H-878. Yébenes.
25
En los lugares como Alcoba, Molinillo y Retuerta donde la propiedad
de la tierra estaba concentrada en manos del concejo es natural
que la propiedad privada sea insignificante.
Debemos decir que algunos terratenientes, al ser forasteros, se
beneficiaban fiscalmente al no tener la obligación de pagar el dozavo al
ayuntamiento de Toledo. Hubo, pues, una élite urbana que se aprovechó
de esta circunstancia fiscal beneficiándose sustancialmente.
Para comprobar que hubo un cierto número de propietarios
forasteros en todos los pueblos de los Montes de Toledo hemos
elaborado el siguiente cuadro:
PUEBLOS Nº FORASTEROS CON PROPIEDADES DE CEREAL FANEGAS
Alcoba 16 2 9
Arroba 16 11 59,5
Fontanarejo 56 54 221,7
Horcajo 7 4 6,5
Marjaliza 76 63 401
Molinillo 41 14 112,5
Navadestena 10 5 13,5
Navahermosa 17 10 92,5
Navalmorales 150 127 1.232,8
Navalpino 0 0 0
Navalucillos 36 29 165
Retuerta 9 7 38,2
San Pablo Montes 14 13 30
Ventas con Peña A. 0 0 0
Yébenes 13 2 12
Totales………. 461 341 2.394,2
26
Según los datos ofrecidos por el Catastro el siguiente gráfico sirve
para conocer la propiedad rústica de los pueblos de los Montes en
manos de forasteros:
Los datos anteriores muestran que la propiedad privada en manos
de los forasteros alcanzó la cifra de dos mil trescientas noventa
y cuatro fanegas, siendo los Navalmorales el municipio en que más
propiedad había en manos de foráneos. También hay que decir que
esta cifra corresponde a tierras rústicas pertenecientes a secano
cereal.
Si hemos señalado anteriormente como ejemplos los dos vecinos
de los Yébenes es porque ser propietario al menos de treinta y cinco
fanegas debió ser una excepción entre la población campesina de los
Montes, porque lo común era que los dueños de bienes raíces no
sobrepasaran las cinco fanegas. Este minifundio fue el estilo de propiedad
más común entre los labradores propietarios del lugar y
englobaba alrededor del 85 por ciento de la población con pequeñas
propiedades en los montes. Dentro de este grupo de pequeños
propietarios podemos hacer mención de algunas características
dignas de señalar como que:
-Los propietarios de pequeñas dimensiones de tierra eran incapaces
para garantizarse la subsistencia y necesitaban en muchas ocasiones
trabajar para ganar un salario o la equivalencia a su manutención.
27
-Los jornaleros, que no tenían prácticamente ninguna propiedad
y sí disponían de algo de tierra, no llegaba a una fanega. Además no
tenían cabezas de ganado y si poseían algo era para el autoconsumo.
Como no tenían recursos económicos, ya que toda su actividad
laboral se centraba en la subsistencia, tampoco podían participar en
la principal forma de financiación hipotecaria que ofrecía el Antiguo
Régimen a través de los censos, y si participaban, más endeudados
quedaban.
Los pueblos de los Montes tenían una población de dos mil
setecientos treinta y dos vecinos, según Catastro. De éstos se ha
contabilizado que mil cincuenta y siete vecinos no disponían de ninguna
propiedad rústica, es decir, el 38,68% de la población monteña no
disponía de propiedad rústica alguna.
Solamente un grupo muy reducido podía tomar a censo o renta
algunas tierras, al disponer de pequeños recursos económicos.
Como excepción de los pueblos monteños nos puede servir Ventas
con Peña Aguilera, al ser el único pueblo en que todos los vecinos
disponían de alguna propiedad rústica por pequeña que fuese, pero
esta circunstancia no alteraba la pobreza de los venteños. Una
población pobre como la de los montes el crédito era la forma de
pago más utilizada. Los censos al quitar fueron unos instrumentos
de crédito particular muy utilizados en el Antiguo Régimen. Estos
préstamos estaban al tres por ciento de interés anual y a partir de
1705 su plazo de devolución era indefinido. La obra de Bennassar nos
aproxima bastante a las características de esta forma de crédito3 que
se implantó en la Mancha 4.
El cuadro – resumen siguiente nos puede dar una visión de
conjunto de cómo se encontraba distribuida la propiedad privada
entre los vecinos de los Montes y los forasteros. La extensión sólo se
refiere a tierras clasificadas de cultivo cereal sin incluir algunas
fincas con viñas y algunos olivos:
3 Bennassar, B. Hacienda y Sociedad en la Historia de España. Instituto de Historia
de Simancas. Valladolid, 1989.
4 En este sentido es imprescindible consultar la obra de López-Salazar Pérez, J.
Estructuras Agrarias y Sociedad rural en la Mancha…
28
PUEBLOS Nº propietarios Sin propiedad Nºforasteros Nº propiedades de Extensión
con propiedades secano-cereal (fanegas)
Alcoba 41 3 2 151 138,4
Arroba 101 34 11 539 543
Fontanarejo 73 14 54 635 871,6
Hontanar – – – – –
Horcajo 130 25 4 478 649,8
Marjaliza 36 22 51 307 925,7
Molinillo 5 5 14 34 200
Navadestena 6 10 5 20 27
Navahermosa 287 162 17 499 3.790,1
Navalmorales 221 148 125 254 2.088,8
Navalpino 170 16 0 348 495,6
Navalucillos 159 145 29 204 1.142,5
Retuerta 68 27 7 180 230,8
S. Pablo Montes 163 55 13 711 2.361,8
Ventas P. Aguil. 92 0 98 296 3.231,9
Yébenes 101 401 2 237 577,9
TOTALES 1.653 1.057 432 4.893 17.274,9
Con los datos ofrecidos en la tabla anterior, se ha elaborado el
siguiente gráfico, donde se constata que el pueblo más pobre de
todos los que formaban parte de la mancomunidad denominada
Montes de Toledo fue Yébenes.
En Yébenes había una población que no disponía de propiedad
rústica alguna y se tenían que conformar por toda propiedad con una
pequeña casa, una cabra, un jumento, un cerdo para el autoconsumo
29
familiar y sus brazos para trabajar. Bien es verdad que en el gráfico
antes indicado entran algunos profesionales como sastres, herreros,
albañiles, etc…, que vivían de su profesión y por supuesto más
desahogados.
También se constata que la medida de la propiedad privada de las
fincas alcanza como media en los pueblos de los Montes solamente
las tres fanegas y media.
En caso de que el campesinado, como consecuencia de malas
cosechas o desgracias familiares, no pudiese pagar los réditos del
censo, sus bienes iban a parar al acreedor, porque el campesino, al
contraer una deuda, perdía su libre disposición sobre los bienes que
hipotecaba, “convirtiéndose los intereses pagados por el capital
recibido en una especie de renta sacada de sus bienes, sobre todo de
la tierra, pasando a ser una de las mejores soluciones para extraer el
excedente” 5.
A la vista de lo explicado, la comarca de los Montes estaba anclada
entre dos grandes desigualdades: por un lado, los bienes de propios de
los ayuntamientos bajo la atenta administración del concejo toledano
que, a partir del año 1827, se reorganizaron para enajenar parte de
los Montes; y por otro, los propietarios de los pueblos, marcando entre
ellos una influencia sobre la estructura agraria de la comarca que
condicionaba las relaciones de producción y sus formas de explotación
al margen de ser una de las principales fuentes de ingresos de
los municipios. De esta manera, cuando se produce la desamortización
“fue un error lamentable…la enajenación forzosa de estos
patrimonios concejiles. Con sus productos, que a veces eran su única
fuente de ingresos atendían los ayuntamientos a sus fines privativos…”
6. A modo de ejemplo, el cuadro siguiente que se ha elabora-
5 Corbera Millán, M. “El censo al quitar como relación de producción duranteel
período absolutista del Antiguo Régimen en Cantabria”, en La Sociedad Rural en
la España Contemporánea. Actas del VI Seminario de Historia Agraria. Cabezón
de la Sal. Santandar. 1993. Págs. 22 a 26.
6 Porres Martín-Cleto, J. La Desamortización del siglo XIX en Toledo. Toledo.
Diputación Provincial. 1965. Págs. 338.
30
do con datos sacados del Catastro, sirve para comprobar globalmente
el reparto de tierras en propiedad de particulares, las dimensiones de
las parcelas así como el porcentaje de población que no disponía de
propiedad alguna en siete pueblos de los Montes.
DISTRIBUCION DE LAS HACIENDAS LOCALES Y PORCENTAJE DE POBLACIÓN
Dimensiones Fontanarejo Horcajo Marjaliza Molinillo Navahermosa Navalucillos Navalmorales
Nº % Nº % Nº % Nº % Nº % Nº % Nº %
Sin tierras 15 10 30 18 21 15 32 61 151 32 147 42 123 55
menos 5 fans. 81 55 90 55 74 54 14 26 176 38 132 38 54 24
5 a 10 fans. 27 18 27 16 17 12 3 5 63 13 31 8 21 9
10 a 15 fans. 10 6 9 5 8 5 – – 18 3 15 4 10 4
15 a 20 fans. 3 2 3 1 2 1 – – 6 1 7 2 2 0,9
20 a 25 fans. 7 4 – – 4 2 – – 7 1 6 1 – –
25 a 50 fans. 3 2 2 1 7 5 2 3 17 3 3 0,8 6 2
50 a 75 fans. 1 0,6 1 0,6 2 1 – – 10 2 3 0,8 1 0,4
75 a 100 fans. – – – – 2 1 1 1 2 0,4 1 0,2 1 0,4
más de 100 fans. – – – – – – – – 10 2 1 0,2 2 0,9
TOTALES 147 162 137 52 460 336 220
Con los porcentajes obtenidos comprobamos que en el Molinillo,
Navahermosa, Navalmorales y Navalucillos, sus vecinos no tenían
tierras en un porcentaje superior al 32 por ciento de la población,
alcanzándose el porcentaje mayor en el Molinillo y en los
Navalmorales. Y, por el contrario, es en estos pueblos donde algún
propietario llegó a ser dueño de propiedades rústicas superiores a
setenta y cinco fanegas: en el Molinillo había uno, en Navahermosa
dos, en Navalucillos uno y en Navalmorales uno. Y con más de cien
fanegas solamente en Navahermosa se han contabilizado diez, uno
en los Navalucillos y dos en los Navalmorales.
Si vivir sólo de la agricultura nunca fue suficiente para la mayor
parte de la población campesina del Setecientos, menos podría
hacerlo con propiedades rústicas inferiores a las cinco fanegas, y
además en unas tierras tan poco productivas en cultivos, siéndolo
sólo en producción de carbón. A este respecto escribe Mangas Navas
que “…la mera extracción madero – leñosa como fuente energética
31
para uso doméstico, propia del Medievo, se ve parcialmente rentable
por otra : el carboneo”.7
A las tierras que ya de por sí eran de escasa calidad debían además
aplicarse barbechos muy prolongados. Calculamos que para que un
labrador tuviese una situación suficiente para vivir debería disponer
como mínimo de una propiedad de veinticinco fanegas. Según
estimación del profesor López-Salazar,“ El mínimo que necesitaría
una familia para vivir en régimen de autoconsumo sería entre
diecinueve a veintiuna hectáreas”,8 que es el equivalente entre
cuarenta y siete y cincuenta y dos fanegas. De esta manera podría
cubrir los gastos familiares en años normales de cosechas. Además,
si criase algunas cabezas de ganado y dispusiese de un par de mulas
o bueyes para realizar obradas, sus condiciones de vida seguramente
mejorarían.
Por todo ello, en los Montes había poquísimos campesinos que
reuniesen estas condiciones. Según los datos del Catastro, tan sólo en
algunos pueblos como en Navahermosa, San Pablo de los Montes y
Ventas con Peña Aguilera existían algunos vecinos que reunían las
características económicas antes enunciadas y en algunos casos las
sobrepasaban. Por ejemplo, en Ventas con Peña Aguilera el labrador
“Antonio Martín disponía de una propiedad acumulada en parcelas
de 206,5 fanegas y las dedicaba al cultivo de secano. Esta propiedad
era el cúmulo de veintisiete pedazos de tierra. Además disponía de
veintidós aranzadas de viñedo repartidas en cinco pedazos y era
dueño de noventa bueyes, cincuenta y ocho vacas y un rebaño de
doscientas noventa cabras9. También en Navahermosa el vecino
“Francisco Vázquez de Ortega tenía una propiedad de 370,5 fanegas
de secano divididas en dieciocho parcelas, además de diez mil cepas
de viñedo. En cuanto a cabezas de ganado, poseía quinientas setenta
7 Mangas Navas, J.Mª. El régimen comunal agrario de los concejos de Castilla.
Ministerio de Agricultura. Madrid. 1981. Pág. 193.
8 López-Salazar Pérez, J. Estructuras agrarias… Pág. 283.
9 A.H.P.T. Catastro : H-805. Ventas con Peña Aguilera.
32
ovejas, treinta y seis cabras, ocho mulas, un caballo y tres pollinos”10.
Por último, en San Pablo de los Montes la vecina “María Martín,
viuda, disponía de los siguientes bienes : ciento siete fanegas de
secano divididas en veintiséis parcelas, trece aranzadas de viñedo,
trece bueyes, veintisiete vacas, un caballo, dos yeguas, un pollino,
tres cabras y dos cerdos para su consumo”11.
Anteriormente hemos empleado la palabra parcela, que implica a
nuestro juicio cierta ambigüedad por el concepto que de ella tenemos
en la actualidad, pero en definitiva, en el momento histórico que nos
ocupa, era una unidad de superficie individualizada en el paisaje y además
tenía un criterio fiscal.
Sobre el tamaño de estas parcelas sabemos, gracias a García
González, que en “ … la jurisdicción de Alcaraz tenían una extensión
media de 5,27 hectáreas por parcela”12 u once fanegas . En los Montes
de Toledo, si llamamos parcela a todas las propiedades rústicas en
manos de particulares, la extensión media alcanzó aproximadamente,
como se viene indicando, las tres fanegas y media.
Se comprueba que la poca propiedad en manos de algunos
vecinos de los Montes estaba muy fragmentada, tanto es así que
después de consultados cientos de expedientes hemos contabilizado
seis mil quinientas cincuenta y dos parcelas, incluyendo las tierras
pertenecientes al cultivo de secano-cereal, olivos, viñedos y cercas y
algunas huertas. Fiscalmente suponía que sólo el veintisiete por
ciento de la propiedad privada estaba en manos de los campesinos
monteños.
Analizados estos cuadros se observa que en los pueblos de Arroba,
Fontanarejo, Horcajo, Marjaliza, Navadestena, Navalmorales,
Navalucillos y San Pablo de los Montes la propiedad en manos de los
campesinos es de dimensión inferior a las cinco fanegas, oscilando el
10 A.H.P.T. Catastro : H-422 y H-423. Navahermosa.
11 A.H.P.T. Catastro : H-598. San Pablo de los Montes.
12 García González, F. Familia, propiedad y reproducción social en el Antiguo
Régimen. La comarca de la sierra de Alcaraz en el siglo XVIII. Tesis Doctoral
UCLM. C. Real. 1994. Tomo I. Pág. 439.
33
total de cuatrocientas a ochocientas parcelas. Navadestena es el
pueblo que, teniendo muy poca tierra en propiedad privada, además
tiene la parcela más reducida, no llegando en la mayoría de los casos
a la media fanega. Tanto es así que hemos contabilizado hasta
seiscientas setenta y ocho propiedades pequeñas que representan el
noventa y nueve por ciento del tipo de propiedad privada característica
del término, es decir, se encontraba multisegmentada en trozos
de tierra minúsculos.
Al contrario, en pueblos como Hontanar, Marjaliza, Molinillo,
Navahermosa, Navalmorales, Navalucillos, San Pablo de los Montes
y Ventas con Peña Aguilera había más parcelas superiores a las cinco
fanegas. De estos pueblos es San Pablo de los Montes el que tenía más
propietarios de parcelas cuyas medidas oscilaba entre las cinco y las
siete fanegas; siete a diez y de diez a quince, respectivamente. Este
modelo de propiedad hace suponer que en estos pueblos había un
tipo de campesino algo más acomodado.
Por el contrario, en los pueblos montañeses de Navahermosa,
Navalmorales, Navalucillos y también Ventas con Peña Aguilera, la
propiedad privada era mayor que en el resto, alcanzándose en
algunos pueblos propietarios con parcelas superiores a las veinte
fanegas. Era en estos pueblos y no en otros donde se encontraban los
agricultores con las haciendas más grandes de la comarca monteña.
Resumiendo, se confirma respecto a la propiedad privada que las
pequeñas parcelas son las más abundantes en esta zona y tienden a
concentrar pequeñas cantidades de tierra. Las parcelas medianas
tienden a concentrar una importante cantidad de tierra, a pesar de
su número escaso, y las grandes parcelas apenas son significativas
por su número. Por tanto, es el minifundismo como propiedad
privada, el que destaca en la comarca histórica. En cambio, es la tierra
inculta e improductiva la que se encuentra sobre parcelas grandes en
toda la zona cuyo propietario es el concejo toledano. Por lo que
respecta a la vid y al olivo, su cultivo se asocia también a fincas de
dimensiones pequeñas.
LUIS MARTÍN MARTÍN


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