Arroba de los Montes

18 07 2007

Publicado en Lanza Digital:

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En la Edad Media conocíase por Campo de Arroba el territorio de los Montes de Toledo agregado en la división territorial de 1846 a la provincia de Ciudad Real, lindero al N.E. con el Campo de Calatrava

[Lucio López Ramírez]

Arroba de los Montes es villa y municipio de la provincia de Ciudad Real. También forma parte del partido judicial de Ciudad Real. Arroba es un pueblo encantador que está situado en la comarca Montes Norte del Guadiana. Está situado a 620 m de altitud, como diciéndole adiós a la meseta castellana para encariñarse con la penillanura extremeña.
Arroba se nos ha hecho hoy muy familiar por ese topónimo encantador que tanto tiene que ver con la informática actual y que a mí cuando me lo dijeron me daba trabajo el descifrar: ¿arroba qué? –decía yo. Sí, arroba, como las antiguas medidas de capacidad. ¿Qué tendrían que ver estos dos términos en tiempos tan distantes y en contextos tan opuestos, como las pesas y medidas y la informática? –me preguntaba yo, mientras rememoraba las antiguas arrobas en las que se medían todos los líquidos. Era medida de peso de alrededor de 11 a 12 kilos, según las regiones. Medida de capacidad, especialmente para aceite y vino, variable en las distintas regiones.

Rufino Galeras y su cuadrilla marchaban a segar allá por los años 50 y 60 y le pedían a mi padre una arroba de vino cada día, haciendo bueno el proverbio: “Con pan y vino / se anda el camino”. Y se andaba el camino y el surco mientras se cortaban cañas y se abatían espigas, tal como en la metáfora brillante de Ortega y Gasset: “Los segadores, náufragos de la mar dorada, buscaban la ribera azul del horizonte”. Y allí en la linde y el camino estaba la arroba de vino para reponer fuerzas.
Nos sorprende la belleza de este topónimo, pero lo entendemos cuando su fonología y etimología procede del árabe: “ar-ruba”, que significa “el cuartal”, es decir “la cuarta parte”. Debía de ser la cuarta parte de la orza o tinajilla, tal vez la zafra con el aceite del año. También el arrobero o arrobeño es el que hace el pan para una comunidad, con lo cual Arroba de los Montes siempre ofreció su virtud servicial, muy lejos de cómo hoy en las comunidades de vecinos de la ciudad se suele decir: “En toda comunidad / no muestres tu habilidad”.
Consultamos el libro “Comarcalización Agraria de España, atlas del Ministerio de Agricultura, Madrid, 1977. En la comarca I Montes Norte encontramos el término de Arroba de los Montes. Es un término pequeño, 6.189 Has, y en cuña, paralelo al de Fontanarejo, con el que limita en su lado norte; al E lo hace con el extenso de Piedrabuena; al S con gran término de Puebla de Don Rodrigo; y al O toca la comunidad de Extremadura, mirando a Villarta de los Montes (Badajoz).
, Por Arroba de los Montes / canta su copla el Guadiana, / la llanura es lecho blando / y los montes se levantan / , Son como dos centinelas / los Guindos, la Sierra Larga / y va cantando y soñando / por la Olla de las Vacas. / , La mansa umbría de los Bueyes / le ofrece su espalda ancha / y en terrenos paleozoicos / su curso estrecho se encaja. , El viento sigue su curso / y hasta su caudal se lanza, / buscando en su espejo roto / el brillo de las pizarras. , Sigue así río tu curso / entre las hoces más altas / sin descubrir tus secretos / por los campos de la Mancha. , No te olvides de tu cuna / y sé fiel a tu palabra, / que te espera Extremadura / para cantarte una nana. , Entrarás en Portugal, / entre hoces y barrancas / y en la espuma de tus sueños / volverás de nuevo a España.
Arroba de los Montes tiene una gran importancia histórica, de ahí que el cronista provincial de Ciudad Real, Don Inocente Hervás, le dedique cuatro páginas de su libro “Diccionario Histórico, Geográfico, Biográfico y Bibliográfico de la Provincia de Ciudad Real”.

Los carpetanos
“En la Edad Media conocíase por Campo de Arroba el territorio de los Montes de Toledo agregado en la división territorial de 1846 a la provincia de Ciudad Real, lindero al N.E. con el Campo de Calatrava y el que en la geografía de la antigua España pertenecía a los carpetanos. Tito Livio nos refiere la campaña que estos pueblos sostuvieron con Aníbal, cuando viniendo desde Cartagena, donde invernó, cruzó esta región para ir a sujetar a los váceos, Salamanca”.
Eran estos pueblos de carácter indómito y guerrero, que oponían una tenaz resistencia al invasor, tal como teníamos ocasión de estudiarlo en nuestra divertida y aborrecida escuela infantil, cuando el maestro exaltado por la retórica y la oratoria de la historia declamaba las gestas de Índibil y Mandonio, de Viriato; las gestas de la resistencia en Sagunto y Numancia. Eran los pueblos ilergetes, bastetanos, oretanos, carpetanos, lusitanos. Arroba de los Montes fue uno de los centros del escenario de estos pueblos en las montañas fragosas y peñascosas, vecinas de Lusitania.
Tito Livio, que habló del suelo y el relieve de España como del “terso tejido de Hispania”, recreó estas guerras, porque contar, narrar e historiar es recrear: “Sublevados entre tanto los carpetanos, dice el escritor romano, atacan a Aníbal a su regreso y cerca del Tajo, y perturban la marcha de su ejército, entorpecida con el botín. Rehuye el combate Aníbal y acampa en la ribera, y cuando observó que dormía el enemigo pasó el río por un vado y colocó su campamento bastante lejos, para dejar venir al enemigo, con el propósito de caer sobre él al pasar”.
Cuesta trabajo pensar como guerreaban aquellos pueblos belicosos en estos Campos de Arroba y en las riberas del Tajo y del Tormes, donde el paisaje está hecho para el idilio bucólico, para las geórgicas virgilianas y para la paz.
“Aníbal, formando en cuadro a sus soldados, cruza el río y les arroja de la ribera. En seguida devastó su territorio y en pocos días recibió la sumisión de los carpetanos”.
Arroba de los Montes le ofrece su delantal de verde terciopelo al Guadiana para que pueda pasar por los parajes más bellos, discurriendo en el límite del término, encajándose en los terrenos paleozoicos de las sierras de la Umbría y de los Bueyes. Cerca de la provincia de Badajoz, al ir a adentrarse en esta provincia forma las Hoces del Guadiana, un paraje de una verdadera belleza de paisaje serrano y fluvial. El agua parece remansarse para llevar flotando en su lecho a los nenúfares, que son como duendecillos verdes del agua que se han desgajado de la tierra y se han unido al agua para compartir su reino mineral y vivir el idilio de su lecho nupcial. En el extremo Norte recoge el arroyo de San Marcos, que atraviesa el término de Este a Oeste.
Los terrenos de Alcoba son del Ordovícico (pizarras de origen marino). Los suelos son rojos mediterráneos. El clima es mediterráneo templado: 6-8º en enero / 26 º en julio. Las precipitaciones rondan los 600 a 800 mm. Los vientos predominantes son los del SO, ábrego, y NO. La vegetación está formada por bosque de tipo mediterráneo: encina, quejigo, matorral.

Cereales y olivar
Los cultivos predominantes de Arroba de los Montes son los cereales y el olivar. El ganado más importante en la localidad es el ovino y bovino.
Debieron de ser nuestros antepasados arrobeños indómitos y fieros, pues combatieron con todos los pueblos que invadieron la Península Ibérica. Así nos ha dejado su testimonio Don Inocente Hervás:
“Pelearon después contra Q. Qrispino y C. Calpurnio, siendo también vencidos tras largo y sangriento combate como por Aníbal, por su falta de disciplina e ignorancia del arte de la guerra, 186 a. C. Y nos dice Don Inocente que eran: “feroces para las cosas de la guerra”.
También los árabes se enseñorearon por los paisajes de los campos de Arroba. “Llamaron a este fuerte Arrob, por la rica y abundante miel, tal vez que se criaba en sus montes, al que los cristianos, castellanizándole después conocieron por Arroba”.
Nos habla nuestro cronista provincial de las incursiones cristianas, como la de Ordoño, 922, así como del fin de la servidumbre del dominio agareno, que no se realizó hasta dos años después de la toma de Toledo, 1085.
Nos dice Don Inocente Hervás: “Era su concejo como el de todos los lugares del Común de Toledo y que gozaban de su fuero, de jurisdicción limitada, pues sus alcaldes no podían juzgar en negocios de más de 100 maravedíes y sus vecinos abonaban a la matriz la 12ª parte de las producciones de su suelo y de los ganados. En 1575 contaba con 145 vecinos, el censo de 1877 le señala 129 y en el de 1887 figura con 149 y 585 habitantes”.

La población
¿Cuál ha sido el proceso de la población en Arroba de los Montes durante el siglo XX? Para conocer estos datos recurrimos a los recogidos en el volumen “Geografía de Castilla-La Mancha” de mis profesores Félix Pillet Capdepón y Elena González Cárdenas: 1900: 479 hab / 1910: 666 hab / 1920: 775 hab / 1930: 939 hab / 1940: 1.053 hab / 1950: 1.107 hab / 1960: 1.244 hab / 1970: 1.051 hab / 1981: 725 hab.
En el padrón de población del año 2005, Arroba de los Montes aparece con 560 habitantes. Lo cual indica una regresión demográfica, pero precisamente este es uno de los encantos de esta localidad, el de su paz bucólica y el de ser un centro de atracción para los visitantes por su naturaleza y sus bellos paisajes, lo cual indica sus recursos para la promoción y el turismo rural.
Arroba de los Montes es también una concha entrañable en su apretado caserío y en su arquitectura popular y monumental, así nos lo cuenta Don Inocente Hervás: “Su iglesia parroquial de la Asunción es de segundo ascenso; en 1576 tenía ya por anejos a Fontanarejo, Navalpino y Alcoba, ascendiendo sus rentas en aquel tiempo a 400 ducados, pero con la obligación su párroco de proveer de clérigos a los dichos anejos y pagarlos. En la indicada fecha tenía Arroba las ermitas de San Sebastián y San Marcos y últimamente la de San Miguel, un hospital con muy escasa renta, y la fiesta de Nuestra Señora de la Paz, tan popular en toda la tierra de Toledo, se celebraba también aquí con toda la posible solemnidad”.
Hoy las fiestas se celebran el 16 de agosto, en honor a San Roque. Es San Roque el santo peregrino, que de Montpellier marchó a Roma con su perro, que le lamía las llagas purulentas de la peste y le llevaba el pan en la boca para que el Santo peregrino anduviera el camino. Allí, por Arroba de los Montes, se entiende la lección piadosa de este peregrino que santificó todos los caminos, los que llevan a Roma, los de tantos pueblos de España y los de Arroba


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One response

17 09 2007
baldomero arias

Navalpino y Arroba corral de vacas,
Fontanarejo y Alcoba, buenas muchachas.

Refrán típico de Fontanarejo, que todos soliamos aprender a temprana edad. Un saludo.

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