SÍNTESIS HISTÓRICA DE ARROBA DE LOS MONTES

25 07 2007

Revista de Estudios Monteños. Boletín de régimen interior de la Asociación Cultural Montes de Toledo. 4ºTrimestre de 2001. Nº 96

V. LEBLIC

Arroba de los Montes es una población situada al sur de la
comarca de los Montes de Toledo en Ciudad Real cercana a las hoces del
río Guadiana en el partido de Piedrabuena.
En la prehistoria fue poblado el territorio por algunas tribus de
cazadores que dejaron restos de sus altos poblados en las cumbres de
los cerros próximos, donde se pueden ver numerosas estructuras con
restos de cerámicas posiblemente del Bronce.
Pueblos indígenas carpetanos debieron ocupar el territorio que
fue romanizado por influencia de los caminos que buscaban el cercano
vado del Guadiana.
Durante el dominio musulmán pudieron existir algunas pequeñas
aldeas protegidas por una fortificación conocido como castillo de
Arroba.
La fortaleza se describe como “fuerte castillo para imponer respeto
a toda la tierra y residencia del Wazir (sic) o gobernador que había
que cobrar tributos y mantener los derechos del pueblo conquistador”.
Llamaron a este castillo de Arrob “por la rica y abundante miel” que allí
se daba y que castellanizado tomó el nombre de Arroba, el mismo que
se dio al territorio bajo su autoridad conocido como Campo de Arroba.
Alfonso VIII al fijar los linderos del Campo de Calatrava dieron
a la Orden el territorio que perteneció a la antigua Oretania, por lo que
el Campo de Arroba, incluido en la Carpetania, quedó fuera de los
dominios de los calatravos.
El castillo de Arroba sirvió de refugio en los turbulentos años
entre la reconquista de Toledo (1085) y la batalla de las Navas de Tolosa
(1212) a los escasos repobladores del Campo, rodeados de yermos
fronterizos carentes de interés para los taifas de Toledo, Badajoz o
Sevilla. El territorio en tierra de nadie, fue incorporado a Castilla por la
acción repobladora de los mozárabes toledanos y en especial del
caballero castellano de Valladolid, D. Alfonso Téllez de Meneses que a
través del valle del Estena alcanza el Guadiana construyendo el castillo de Muros en el sector sur occidental de los Montes. En el central donde
se sitúa Arroba, quedó bajo la autoridad del castillo del Milagro
construido por el arzobispo toledano D. Rodrigo Jiménez de Rada en
1214 en el camino de Córdoba para proteger este importante acceso a
Toledo y colonizar el sur del territorio entre el Tajo y el Guadiana, para
lo que había conseguido de Alfonso VIII en el año mencionado, un
privilegio por el que se creaba un extenso territorio comprendido entre
el puerto de Los Yébenes hasta el río Estena y del puerto Marchés hasta
las hoces del Guadiana incluyendo Arroba y su Campo, con aldeas
pobladas como Alcoba, por lo que entendemos que este territorio ya
existía una incipiente población administrada por el castillo del Milagro,
que se detalla en el documento de 1214.
En 1222 a estos extensos territorios se les unía los repoblados por
Téllez de Meneses con los castillos de Muros, Malamoneda, Cedenilla
y Dos Hermanas, por lo que hacia el occidente se prolongaron hasta La
Puebla de Alcocer (Badajoz) y por el oriente hasta Los Yébenes, el
vértice sur lo dominaba el Campo de Arroba y las hoces del Guadiana,
origen de la comarca que pocos años más tarde en 1243 pasó a manos
de Fernando III quien en 1246 lo vendió al concejo toledano pasando el
territorio a denominarse Montes de Toledo, en donde quedó incluido
el castillo de Arroba y la aldea de su nombre.
En 1268 Toledo y la Orden de Calatrava acordaron fijar los
términos de cada parte a la vista de los documentos de 1189, partiendo
del mojón de la torre de Juan Perdiguero siguiendo por lo alto de las
cumbres “como vierten las aguas de la sierra del castiello de Arroba, con
toda Arroba e con su castiello a pleyto que el castiello nunca se pueble…”
El castillo se despuebla en esta fecha. Se abandona por común acuerdo
entre Toledo y la Orden de Calatrava y desaparece de los documentos
posteriores, asumiendo la población la cabecera del Campo de Arroba.
En la llega de Navas de Estena celebrada en el año 1300 se
constituyen las hermandades de Toledo y Talavera en una federación
para la defensa del territorio y de los intereses de los colmeneros de los
Montes, muchos procedentes de ambas ciudades y organizan el territorio
para su mejor administración en siete cuadrillas o términos
encabezadas por un pueblo, casi siempre elegido por su antigüedad o
ubicación geográfica en la comarca. Arroba siempre conservó la cabecera
de su Campo y en ella se celebraron las juntas de su cuadrilla. El
representante de la cuadrilla de Arroba asistía a las llegas anuales de los
Montes junto con las seis restantes.
En 1575 contaba con una población de 145 vecinos y tenía como
anejos parroquiales a Fontanarejo, Navalpino y Alcoba, sumaban las
rentas eclesiásticas 400 ducados. En estas fechas ya existían las ermitas
de San Sebastián, San Marcos y San Miguel, un hospital de escasas
rentas y celebraban la fiesta de Nuestra Señora de la Paz.
De las Relaciones del Cardenal Lorenzana fechadas en Arroba el
9 de junio de 1782 y contestadas por su párroco, se decía de esta
población que era aldea de Toledo con poco más de ciento veinte
vecinos, siendo un “lugar de mucha pobreza”. Todavía estaban incorporadas
a esta parroquia los lugares reseñados a los que se habían
sumado los de El Rostro y Los Cadozos que pertenecían a Alcoba y
Sanguijuela a Navalpino.
En este interesante documento se describe geográficamente el
territorio, sus productos que continúan siendo miel, cera y ganado. Se
quejan de Toledo y del impuesto más gravoso que se ven sometidos
llamado el dozabo “tributo insoportable que paga este lugar y sus anejos
con gravísima repugnancia de los naturales fundados que la ciudad de
Toledo no les guarda sus concordias… y el deseo de la ciudad parece es
despoblarlo todo para hacer dehesas…”
Arroba se suma junto a los demás pueblos monteños a los deseos
de independizarse de Toledo firmando manifiestos y declaraciones
públicas a favor de ello especialmente a partir de la promulgación de la
Constitución de 1812.
En 1820 contaba con una población de 30 ó 40 vecinos que se sube
a 129 habitantes en 1877. En 1887 cuenta con 149 y a finales de siglo
aumenta a los 585. La curva demográfica subió después de la independencia
de Toledo cuando desaparecen las imposiciones tributarias
medievales y se modifica el sistema de producción introduciendo la
agricultura extensiva desforestando grandes zonas boscosas en las
rañas.
En 1845 ya se había dividido la comarca en las dos provincias de
nueva creación que trazaran desde Madrid, asignando la mitad de los
pueblos a Toledo y la ora mitad a Ciudad Real en donde quedó Arroba,
rompiendo de esta manera la unidad territorial y administrativa de la
comarca sin tener en cuenta ya fuera por ignorancia u otras razones,
una historia y una cultura común desde los lejanos tiempos de la
repoblación como hemos descrito.

V. LEBLIC


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