….A donde ven cariño

8 08 2007

http://www.lanzadigital.com/pb/periodico/periodicodetalle.asp?REG=11031&SEC=PROVINCIA

Una perra perdida o abandonada en Fontanarejo acompaña a los niños a la escuela, juega con ellos y los vigila

[M. P.] [Fontanarejo]

Se llama “Papadas” y desde hace algo menos de un año ha irrumpido en la vida de los escolares de Fontanarejo con un curioso afán diario que va desde el “control” y la vigilancia de los niños hasta jugar con ellos durante los ratos de ocio. Acompaña a los estudiantes de buena mañana desde su casa hasta el colegio, espera pacientemente a los chavales a la puerta de la escuela hasta la hora del recreo, juguetea con ellos y les sigue en sus ratos libres. Si se bañan en el río está pendiente de que no les ocurra nada, se impacienta si les oye gritar en medio del chapoteo y si llegan las vacaciones, como sucedió hace unos días, echa de menos el bullicio infantil cargado carteras y libros. Se trata de una perra mestiza, cruzada entre la raza labrador y mastín, que apareció hace un tiempo por las calles del pueblo fruto seguramente de alguna pérdida o abandono, a la que los niños alimentaron y cuidaron durante algún tiempo y que ahora se ha convertido a ratos en su guardián, a instantes en su guía y casi siempre en su inseparable amiga. Esta es una nueva historia de fidelidad canina de las muchas que se suceden desde que este animal se convirtiera, sin duda, en el mejor amigo del hombre. Todo ocurrió meses atrás cuándo una perra vagabunda que, o bien perdida o abandonada por su dueño, apareció por el pueblo sin chapa identificativa y vagabunda. El animal captó la atención de un grupo de niños que salía de la escuela. “ Nos acercamos a ella, la acariciamos un poco y se puso muy contenta. Se vino con nosotros y le echamos un poco de tarta de un cumpleaños que celebramos. Durante unos dìas la echamos algo de comer”, señala uno de los escolares que recuerda como la perrita les siguió desde ese mismo instante agradecida, sin duda, por tan generoso comportamiento humano. Desde ese día decidieron ponerla de nombre “Papadas” y también desde ese momento, el animal se apegó al cariño que le demostraron los escolares de los que no se separa ni un momento en cuanto les ve por la calle. Una vecina del pueblo, amante de los animales y muy sensible con todo lo que tiene que ver con el mundo canino, detectó el afán de los niños por cuidar de “Papadas” y no dudó ni un instante en sumarse al colectivo infantil empeñados cuidar al animalillo. “Lo primero que hice-señala- fue lograr que la perra tuviera todos los controles sanitarios. Es decir , llevarla a la veterinaria, ponerla el microchip de identificación, vacunarla y tener una cartilla de control canino, tal como marca la actual Ley. Después, para que no se quedara en la calle, habitualmente viene a mi casa por la noche. Pero después anda todo el día detrás de los niños, los sigue, se desvive por ellos y no hay día que falte a la escuela desde primera hora de la mañana. Cuida de los niños con un esmero y una sensibilidad especial”, señala Mari Luz mientras “Papadas” juega con los chavales con un balón que acaban de traer al corro.
Lo curioso, según cuentan los menores y los mayores del pueblo, fue ver a “Papadas” el primer día de las vacaciones estivales. El animal, ajeno lógicamente a los avatares del calendario escolar, se mostró nervioso e intranquilo al comprobar que, llegada la hora habitual del colegio, no aparecía ningún niño que, mochila a la espalda, se dirigiera a la escuela. “La perra estuvo a esa hora matinal de una puerta a otra en las que sabía que había niños y no les veía salir camino del colegio. Fue algo curiosísimo”, comentan en el pueblo. Por su parte los chavales aseguran que en los días en los que un grupo de ellos acudía a bañarse al río, “Papadas” se colocaba sobre una de las peñas en actitud vigilante de todos ellos mientras se zambullían en el agua.” Si detecta que chillamos o damos algún grito simulando cierto peligro, la perra se baja de la peña y se tira de inmediato al agua con nosotros”, comentan los niños mientras corretean detrás del animal que les acaba de quitar el balón con el que jugaban y lo muerde con especial ahíncoy con un curioso gruñido , sin enseñar los dientes, en señal de que se lo está pasando bien con los chavales a quien mira con unos ojos serenos. A “Papadas” le han colocado un pañuelo verde al cuello para que salga «guapa» en la foto. “Es nuestra amiga y siempre está dispuesta a jugar con nosotros”, señala uno de los niños mientras tira el balón a otro escolar por encima de la perra. Esta corretea de un lado para otro hasta que logra, en un alarde entre la rapidez y el instinto, quitar, de nuevo, la pelota a los niños”. De inmediato devuelve el balón al corro para iniciar un interminable juego que divierte a los chavales, sorprende a los mayores y hace sacar la lengua a “Papas” incansable y jadeando en medio del asfixiante calor veraniego. Alguien, próximo al corro en el que juguetean los nenes con la perra, recuerda un viejo dicho popular que define muy bien la estrecha relación que se palpa entre los chavales y el dócil animalillo….”Los perros y los niños, se apegan a donde ven cariño”.


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