NOTAS SOBRE LA REPOBLACIÓN MEDIEVAL DE LOS MONTES DE TOLEDO

26 12 2007

Publicado en la Revista de Estudios Monteños nº 96

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ÁNGEL GÓMEZ-CABRERO ORTIZ
Mª. SOLEDAD FERNÁNDEZ DE LA IGLESIA

La Comarca de los Montes de Toledo estuvo casi despoblada
hasta la conquista de la ciudad por Alfonso VI en 1086. Apenas existen
vestigios de poblamiento árabe. Durante la dominación de éstos, los
Montes de Toledo fueron lugar de refugio para los mozárabes en época
de persecución o revueltas en la ciudad y posiblemente continuó el
culto cristiano en los antiguos cenobios como San Pedro de la Mata y
Melque. La Crónica Mozárabe del año 754 habla de cristianos que huían
a los Montes donde morían de hambre. En el siglo IX la comarca era una
extensa zona muy despoblada en la que se aprecian tres clases de
asentamientos: uno situado en las cercanías de Toledo, rico y culto, otro
en el interior de la cordillera cubierto por grandes zonas boscosas muy
despoblado, y un tercero en la vertiente del Guadiana influido por
tribus de berberiscos 1.
En la época de la taifa toledana, en los Montes de Toledo había
cazadores que obtenían animales de pieles finas que luego trabajaban los
numerosos peleteros de Toledo. Desde la Peña Aguilera hasta los puestos
del Carbonero y del Milagro, los cazadores tendían sus trampas y construían
sus fosas 2. En el año 1085 la ciudad de Toledo fue conquistada por
Alfonso VI tras siete años de asedio. La ciudad se entregó prácticamente
intacta pero la campiña circundante sufrió importantes daños, agravados
porque muchos musulmanes que abandonaban sus tierras, arrasaron los
campos, destruyeron los plantíos y talaron las viñas 3.
Tras la conquista de Toledo, se inició la repoblación de las tierras
que se extienden entre la ciudad y el valle del Guadiana, en dos sectores
cuyo punto de partida estaba en los límites del alfoz toledano 4. En uno
de estos sectores la iniciativa fue de don Alonso Téllez de Meneses y en
el otro del Arzobispo de Toledo don Rodrigo Jiménez de Rada.
La ocupación militar de la comarca fue inicialmente encomendada
por Alfonso VII a los templarios, que fundaron la encomienda de 4

Montalbán, con sede en el castillo del mismo nombre, desde el que
defendían los caminos hacia Córdoba y Extremadura 5.
En el año 1209, Alfonso VIII donó la villa de Montalbán a don
Alonso Téllez de Meneses y un año después, el 1 de septiembre de 1210,
por carta firmada en Burgos, le hacía entrega de Dos Hermanas y
Malamoneda 6. Estos dos castillo, en torno a los cuales existían sendos
núcleos de población, fueron las bases utilizadas por don Alonso Téllez
para dominar los territorios circundantes. Dos Hermanas permitió el
desarrollo de diversos núcleos agrícolas y ganaderos que con el tiempo
darían lugar a la aparición de Navahermosa. En cuanto a Malamoneda,
don Alonso levantó una fortificación en un lugar donde ya existían los
restos de un poblado de la época romana. Desde ella podía vigilar el
valle del Cedena, previniendo los peligros que podían llegar del valle
del Estena en la otra vertiente. La defensa de esta zona quedó completada
con la construcción del castillo de Muro junto al Guadiana, a partir
del cual, pudo iniciarse entre los ríos Guadiana y Zújar el aprovechamiento
ganadero que daría lugar a un montazgo en Cijara aprobado por
Fernando III en 1255 7.
La repoblación del segundo de los sectores a que hacíamos
referencia, tuvo como base la construcción del castillo del Milagro,
junto al puerto de Alover, en el camino de Córdoba, por el Arzobispo
don Rodrigo Jiménez de Rada. Tras la conquista de toledo, Alfonso VI
intentó extender sus conquistas hacia el sur, pero las derrotas de Zalaca
en 1086 y Uclés en 1108 frenaron los sucesivos intentos de expansión,
si bien los musulmanes no aprovecharon estos éxitos para recuperar el
terreno perdido. El resultado de todo ello fue que las tierras que se
extienden entre el Tajo y el Guadiana se convirtieron en una peligrosa
zona fronteriza que durante ciento treinta años tuvo que soportar
algaradas musulmanas y cabalgadas cristianas que frecuentemente
daban lugar a matanzas, robos, quemas de cosechas y pueblos y
pérdidas de tierras. El triunfo de las Navas de Tolosa en 1212, diecisiete
años después de la derrota de Alfonso VIII en Alarcos frente a los
musulmanes, afirmó el poder castellano sobre la antigua taifa toledana,
abriendo las puertas a la conquista de Andalucía 8. La victoria de las
Navas de Tolosa no impidió, sin embargo, que en 1213 una expedición
del gobernador de Córdoba ocasionara una gran matanza en la torre de
Foia Abrahem, junto al camino de Córdoba, alcanzando Pulgar, tras
arrasar las aldeas de Alover, Villar del Porco, Peña Aguilera y Cervera.
Para evitar nuevas incursiones, Jiménez de Rada dispuso la construc5
ción de nuevas fortificaciones en el castillo del Milagro y el domingo de
Ramos del año siguiente, el arzobispo dejó allí un buen número de
caballeros y otros combatientes que, no obstante, pronto hubieron de
ser relevados a causa de los estragos que entre ellos habían producido
los ataques de los moros. Los recién llegados perfeccionaron las obras
del castillo que poco a poco fue perdiendo importancia a medida que
el camino quedaba libre de ataques 9.
El arzobispo obtuvo del rey en 1214 la villa de Pulgar, con todos sus
términos y otros territorios cercanos al Castillo del Milagro 10. En un
documento fechado en Salamanca el 20 de enero de 1222, Jiménez de Rada
hacía constar que Alonso Téllez había donado a la Iglesia de Toledo varios
castillos entre los que se encontraban los de Dos Hermanas y Malamoneda.
La donación fue confirmada por Fernando III en un documento fechado
en El Fresno tres días después. Tal donación fue, en realidad, una venta ya
que, según consta en una carta dada en Huete el 7 de octubre de 1226, el
precio fue de 8.000 morabetinos y 1.000 cahíces de trigo y cebada 11. De este
modo, el arzobispo consolidaba su poder en la comarca.
En 1243 Jiménez de Rada y Fernando III hicieron un trueque por
el que el monarca cedía Añover y Baza, ésta aún sin conquistar,
obteniendo a cambio varios territorios en los Montes de Toledo según
se especificaba en un documento fechado en Valladolid en 20 de abril
de ese año: “Yo, don Fernando por la gracia de Dios rey de Castilla… do
a vos don Rodrigo por esa misma gracia arzobispo de Toledo, Primado
de las Españas y a todos vuestros sucesores la villa y el río Cellero que
dicen Añoel, con su castillo que es ribera del Tajo, con vasallos y todas
sus heredades labradas, por labrar, pobladas y por poblar […] e davos
demas aquella villa que dicen Baza, que es ahora en poder de los moros
y con todas sus aldeas y con todos sus terminos poblados […] Nos don
Rodrigo Arzobispo de Toledo con nuestro cabildo otorgamos todo esto
por nos y por nuestros sucesores que si por ventura Baza no podemos
ganar que no vos demandemos ninguna cosa de cuanto por cambio vos
damos […] Por todas estas cosas yo el rey recibo de vos en cambio todos
aquellos castiellos que don Alonso Téllez nos vendio. Es a saber Muro,
Malamoneda, Dos Hermanas, Cedenilla con todas sus pertenencias y
con todas sus derechuras que han y deben ser exidos, con entradas, con
montes, con dehesas, con molinos y con todos sus lugares poblados y
por poblar […] Por que las cosas que yo vos do son mucho mas mayores
que las que de vos recibo, quiero que la mayoria vaya por mi alma e la
de mis parientes en limosna…” 12.
6
El 4 de enero de 1246 el rey santo vendió estos territorios a la
Ciudad de Toledo por 45.000 maravedís. Las poblaciones mencionadas
en el documento de venta 13 son Pulgar, Peña Aguilera, El Corral de
Martín García, Dos Hermanas, Cedenilla, Malamoneda, Herrera,
Peñaflor, San Andrés, Santa María de la Nava, Marjaliza, Navarredonda,
Milagro, La Torre de Foia Abrahem, Muro, Cijara, Peña y Alcocer. Entre
estos hay lugares situados en el extremo oriental (Los Yébenes) y
occidental (Cijara) de la comarca. El poblamiento de Cijara tuvo su
origen en el castillo de Muro. En cuanto a Los Yébenes, situado en el
camino de Calatrava, la repoblación dio lugar a tensiones entre la
Ciudad de Toledo y la Orden de San Juan. En este lugar surgieron dos
poblaciones: la de San Andrés bajo la jurisdicción de Toledo y la de
Azuqueca bajo la de la Orden. Ambas poblaciones acabaron fusionándose,
dando lugar a Los Yébenes, aunque conservaron sus respectivas
jurisdicciones.
La compra de estos términos por el municipio toledano dio lugar
a la creación de un señorío municipal cuya existencia perduró hasta
1855 en que fue suprimido por la desamortización civil. Siendo éste el
principal señorío de la comarca, no fue sin embargo el único. También
ejercían su dominio sobre distintos pueblos de la comarca los siguientes
señoríos: el de Montalbán sobre las villas y lugares de Villarejo de
Montalbán, San Martín de Montalbán, Menasalbas, Gálvez, Jumela, así
como en La Puebla de Montalbán, El Carpio y Mesegar situados al norte
del Tajo; el de Noez sobre este pueblo. A los condes de Fuensalida
pertenecía Guadamur. Al estado de Valdepusa, perteneciente al señor
de Malpica, la villa de Navalmoral de Pusa. Al arzobispado de Toledo,
Robledo del Mazo y, como dijimos antes, una parte de los Yébenes
estaba bajo la jurisdicción de la orden de San Juan. Otros pueblos como
Casasbuenas, Cobisa, Mazarambroz y Polán, sin estar integrados en los
Montes y Propios de Toledo, estaban bajo la jurisdicción de la Ciudad
que ejercía el derecho a poner justicia y cobrar impuestos.
Tras la compra de los Montes por el Ayuntamiento de Toledo,
éste envió colonos para poblar sus nuevas propiedades. Esta labor le
resultó más fácil que a sus anteriores propietarios pues el peligro
musulmán ya había desaparecido pues en 1236 los castellanos habían
entrado en Córdoba y en 1248 Fernando III conquistó Sevilla. Los
castillos que se habían erigido en los Montes para vigilar las incursiones
de los musulmanes perdieron su razón de ser y acabaron siendo
abandonados.
7
En la repoblación de la comarca tuvieron un papel protagonista
los cuadrilleros de la Hermandad Vieja de Toledo, constituida durante
el reinado de Alfonso VIII por la libre voluntad de los colmeneros,
cazadores, ballesteros y leñadores habitantes de las aldeas de los
Montes que decidieron hermanarse para la defensa común contra los
golfines o bandidos que buscaban refugio en aquellos parajes casi
despoblados y cubiertos de una espesa vegetación. La Hermandad
obtuvo importantes privilegios de Alfonso VIII, confirmados por Fernando
III 14 que, además de calificarla de “Santa”, la dotó de jurisdicción
propia y le concedió el derecho de asadura. Este derecho, que era
percibido en Castilla y también en Navarra por el rey y los señores
territoriales, consistía en el pago de una res por cada rebaño que
atravesaba sus dominios lo que posteriormente fue sustituido por el
pago de una cantidad fija.
Por motivos similares aparecieron también hermandades en
Talavera y Villa Real (Ciudad Real) que acabaron formando una sola
con la de Toledo. En 1300 ya aparece la constitución de esta unión y
pocos años después la de las tres ciudades. En los documentos de
constitución se manifiesta que la Hermandad de Toledo, Talavera y
Villa Real era constituida para el servicio de Dios y del rey Fernando IV
“e pro e guarda de la tierra” y era establecida para ir contra los golfines
que andaban por los términos de las respectivas ciudades. Los pastores
que entraran por estos términos debían colaborar con la Hermandad so
pena de verse expulsados de ellos. La unión de las tres hermandades no
quiere decir que se fundieran en una sola ya que cada una conservó su
autonomía con sus propios alcaldes y cuadrilleros y cada una ejercía su
jurisdicción en sus términos 15.
La Hermandad intervino en las banderías y luchas civiles de los
siglos XIV y XV. No olvidemos que durante la minoría de edad de
Fernando IV, su madre la regente doña María de Molina buscó, frente
a las presiones de la nobleza, el apoyo de los concejos. La Hermandad
se distinguió en esta ocasión y en otras posteriores por su apoyo al
poder real frente a los nobles. Por ello no se vio afectada por la política
de Alfonso XI que acabó con la vida de la Hermandad general creada
por las Cortes de Burgos en 1315. También tomó partido por Pedro I en
su guerra contra los Trastámara, lo que no le impidió mantener su
apoyo al poder real en sus pugnas contra la nobleza tras al advenimiento
de la nueva dinastía, sobre todo durante la minoría y el reinado de
Juan II, en cuyo apoyo acudieron lanceros y ballesteros de varias aldeas
8
de la comarca cuando se encontraba cercado en el castillo de Montalbán.
Como consecuencia de la reorganización de las Hermandades del reino
por los Reyes Católicos, se creó la Hermandad Nueva de Toledo sin que
desapareciera la anterior que pasó a denominarse Hermandad Vieja.
Desde muy pronto, los Montes y Propios de Toledo fueron
divididos administrativamente, siguiendo un criterio determinado por
la organización de la Hermandad, en varias cuadrillas que agrupaban
poblados, aldeas y alquerías. Estas cuadrillas eran conocidas por el
nombre del núcleo principal o el mejor situado geográficamente: Milagro,
Estena, Arroba, Ventas, San Pablo y Herrera.
NOTAS
1 LEBLIC, Ventura y TORMO, Pilar: Panorama de una comarca: Los Montes de Toledo.
I.P.I.E.T., Toledo, 1981, pág. 11.
2 PASTOR DE TOGNERI, Reyna: Del Islam al Cristianismo. En las fronteras de dos
formaciones económico-sociales. Toledo, siglos XI al XIII. Ed. Península. Barcelona,
1975. págs. 73-74.
3 PASTOR DE TOGNERI, Reyna: op. cit., pág. 89.
4 GONZÁLEZ, Julio: Repoblación de Castilla la Nueva. Universidad Complutense.
Madrid, 1975, págs. 322-330.
5 LEBLIC, Ventura y TORMO, Pilar: op. cit., pág. 11.
6 LEBLIC GARCÍA, Ventura: Historia y costumbres de Navahermosa y Hontanar.
Diputación Provincial. Toledo, pág. 6.
JIMÉNEZ DE GREGORIO, Fernando: Diccionario de los pueblos de la provincia de
Toledo hasta finalizar el siglo XVIII, I.P.I.E.T., Toledo, 1962, II, pág. 39.
7 GONZÁLEZ, Julio: Op. cit., págs. 323-329.
8 PASTOR DE TOGNERI, Reyna: op. cit., pág. 95.
9 GONZÁLEZ, Julio: Ibidem.
10 Ibidem.
11 LEBLIC GARCÍA, Ventura: op. cit., pág. 11.
12 Ibidem.
13 Biblioteca Nacional Ms. 838, f. 1795-1805.
14 LEBLIC GARCÍA, Ventura: op. cit., pág. 9.
15 ÁLVAREZ DE MORALES, Antonio: Las Hermandades, expresión del movimiento
comunitario en España. Universidad de Valladolid, 1974. págs., 75-83.


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One response

28 12 2008
singlemadrid

alguien conoce el origen de estos símbolos. según un amigo se encuentran en la necrópolis del castillo d emalamoneda, en toledo. se plantea que sean celtas.

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