ARRUPÉNDULOS versus INVASORES (relato de Baldomero)

27 10 2008

1. Introducción

Para cualquiera que pueda oír decir “arrupéndulo” puede ser que le parezca una de esas palabras raras, a veces malsonante que en Fontanarejo, al igual que en otros pueblos, se oían de vez en cuando.

Y, en efecto, así es, se trata de una expresión rara inventada en Fontanarejo, pues jamás se oyó en ningún otro pueblo; un palabruco más, que dirían Jualma y Justo, de los muchos que tenemos y cuyo significado encierra una forma de vestir, de comportarse, de pensar, un quehacer día a día, unas expectativas, en resumen, un presente y un futuro para una juventud, anterior y posterior al año 1968, de nuestro pueblo.

Por tanto, llamamos “Los Arrupéndulos” a los jóvenes de Fontanarejo, que, sobre 1968, estudiaban en la capital y que vestían con camisa de “terlenka” amarilla o verde, pantalón campana y pelo a lo yeyé. Deriva de la palabra oropéndola pájaro con plumaje amarillo y alas y cola negra, propio de las huertas de nuestro pueblo.

2. Arrupéndulos versus Invasores

En contraposición a Los Arrupéndulos, estaba el grupo de jóvenes llamados “Los Invasores”. Mientras que Los Arrupéndulos vestían camisas de terlenka amarillas, pensaban que Fontanarejo era un lugar con pocos recursos para vivir, día a día estudiaban en colegios de Ciudad Real y su objetivo era un futuro con titulaciones académicas, Los Invasores vestían camisas de tela blanca, pensaban que Fontanarejo era un lugar con pocos recursos para vivir, día a día se dedicaban a la ganadería y la agricultura, su objetivo era ir a la Mili y encontrar un trabajo en la capital.

En fin, lo que les diferenciaba era el día a día, porque mientras que Los Arrupéndulos estudiaban en la capital Los Invasores trabajaban en el campo, casi siempre, ayudando a sus padres en las faenas de la casa. Y la forma de vestir, porque mientras Los Arrupéndulos vestían camisas de terlenka amarillas, Los Invasores vestían camisas de tela blanca, parecidas a las de toda la vida, por lo demás había pocas diferencias.

3. Modus operando

Los Arrupéndulos y Los Invasores eran grupos de jóvenes enfrentados en sus ideas, en su forma de pensar, en su forma de afrontar el futuro. Este enfrentamiento se materializaba día a día, siempre que sea navidad, semana santa, verano o puente en que los estudiantes estuvieran en el pueblo de vacaciones.
Por la mañana temprano, Los Invasores salían a su trabajo en el campo mientras que Los Arrupéndulos dormían hasta entrada la mañana, para sobre las once ir al Prado de las Ánimas a jugar un partido de fútbol. Al caer la tarde, Los invasores volvían del campo ansiosos por lavarse la cara y salir a dar una vuelta al bar.

En el bar aparecen los primeros enfrentamientos. Los Invasores están en el “Bar del Tío Ignacio”. Sobre la mesa un plato gazpachero lleno de tomates, cebollas, lechugas, todo picado, y con sal y aceite dispuesto para servir de aperitivo. Junto al plato gazpachero una botella, marca La Casera, llena de vino con gaseosa y unos vasos. De pronto se abre la puerta del bar y aparece un joven con camisa de terlenka amarilla, manga corta por encima del bíceps y pantalón campana y pelo a lo yeyé. De seguido, se vuelve a abrir la puerta del bar y entra otro joven con camisa de terlenka verde limón, y otro, y otro, y otro.

A lo lejos, desde la mesa donde está el plato gazpachero, se oye una fuerte voz que dice…¡¡¡ahí llegan los arrupéééééééndulos !!!!, a lo que responde otra voz, ésta en el exterior junto a la puerta del bar, que contesta…¡¡¡ ahí están los invasóóóóóreeeees!!!!.

Los Arrupéndulos han llegado al bar y se sitúan en la barra, porque la barra da más categoría que sentarse en una mesa. Toman unos vinos, hablan y ríen entre ellos, pero no se enfrentan a Los Invasores. Tan sólo hacen algunos comentarios. Pasado un rato, se disponen a salir del bar en fila india y al tiempo que cruzan la puerta de la calle se oye un vozarrón que como si de una despedida se tratara dice…¡¡¡ ahí se quedan los invasóóóóóreeeees!!!!, a lo que otro vozarrón, desde la misma mesa con el plato gazpachero ahora vacío, contesta ¡¡¡ ya se van los arrupéééééééndulos !!!!.

Todos reían.

4. Movimiento cultural

A la altura de los años setenta, de 1968, la gente de nuestro pueblo ya tenía claro que el campo no daba para vivir. Ya hacía unos años que se veía la televisión, ya hacía unos años que muchos paisanos venían de Alemania; ya hacía unos años que la gente mayor veía que era imposible vivir del campo. Ya existía cierta cultura sobre lo que interesaba y no interesaba en la vida y la gente joven empezaba a formarse unas expectativas de futuro en la capital.

Muchos padres habían mandado a sus hijos a estudiar pensando en un futuro fuera de las actividades del campo; mientras que para los que estaban en el pueblo su meta era ir al Servicio Militar para una vez allí “buscarse las habichuelas” como fuera y donde fuera, todo menos volver a los campos de Fontanarejo, ya archiconocidos.

Así fue como acabaron unos trabajando de profesores, otros de ejecutivos, otros en el taxi, otros en fábricas de Madrid y Barcelona, cada uno donde pudo; pero siempre llevaron, y ahora más que nunca llevan, el nombre de su pueblo, de Fontanarejo, por todo lo alto allí donde se encuentran.

De mi parte un saludo a todos.

Baldomero Arias Muñoz
Octubre, 2008


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