FESTEJOS TAURINOS EN LAS FIESTAS DE AGOSTO DE ANTAÑO EN FONTANAREJO

12 08 2010

Las Fiestas de Agosto de nuestro pueblo contaron con festejos taurinos hasta finales de los años setenta. No se trataba, ni mucho menos, de corridas de toros regladas, no, sino de acontecimientos lúdico-costumbristas que tenían que ver más con una pura tradición festiva local de darse cita en una singular plaza levantada con los carros del pueblo y en la que se “lidiaba” el ganado de la “vacá” del propio municipio. La música la aportaban los mozos con guitarra, laúd y, a veces, con acordeón.

No hay documentación escrita que se conozca entorno a la fecha en la que nace o arranca esta tradición taurina, aunque hay algunos papeles en el Archivo Municipal que ya hablan de la existencia de una Cofradía en la que solían matar una “vaca” con motivo de las fiestas de San Roque y de la Virgen de la Asunción. Sea como fuere, lo cierto es que los mas viejos de nuestro pueblo han dado y dan fe verbal de cómo se organizaban antaño los toros al llegar las Fiestas agosteñas y que consistía en una plaza hecha con carros en la que se “lidiaban” vacas traídas desde el “rodeo”.

Los fontanarejeños que saltan de los cincuenta años recordarán, sin mucha dificultad y con cierta nostalgia, los toros que se organizaban en nuestro pueblo en los últimos años en los que se mantuvo viva esta tradición. Todo arrancaba en esos días  tan esperados de las Fiestas de Agosto , un tiempo en el que se hacía un alto en la duras tareas de la era y en el que las yuntas y los carros quedaban en un dique seco marcado por la tradición festiva. Cada año, llegado el momento, eran los quintos quiénes se encargaban de levantar la singular plaza, un entrañable recinto que se lograba con gran esfuerzo común no exento de dificultades y , aveces, de tensiones con los propietarios de carruajes, varales, ruedas y pértigas. Había incluso quien, a modo de blindaje,  dejaba durante esos días el carro cargado con varias “vueltas” de  miés con la esperanza, casi siempre malograda, de que no se utilizara en la infraestructura taurina. Lo habitual era que los haces fueran descargados y el carromato trasladado al recinto lúdico para disgusto de su propietario.

Una vez concluída la tarea y el ajetreo de preparar la plaza, eran también los quintos los encargados de desplazarse, generalmente a caballo, hasta el lugar en el que “sesteaban” las vacas del pueblo para seleccionar las más “bravas”. En el “rodeo”se apartaban, casi siempre con la oposición de los ganaderos,-nos viene a la memoria el tío Orestes, el tío Escolástico y tantos otros-, los ejemplares con más trapío que eran conducidos, campo a través, hasta la singular plaza de toros que estaba abarrotada de público cuándo se iniciaba el acontecimiento. Ni que decir tiene que el espectáculo no solo era gratuito sino que, además, los quintos solían repartir “limoná”.

El festejo transcurría entre lance y lance marcado por los mozos que se atrevían a ponerse delante de las vacas. El público se divertía con los revolcones y piruetas que protagonizaban los más atrevidos cada vez que eran embestidos por los astados.

Hay que reseñar, como fenómeno costumbrista y singular de estos encuentros taurinos el hecho de que, durante la lidia, se vocearan los nombres de algunos mozos incitándoles a que se tiraran al ruedo. Se trataba siempre de algún joven al que se le relacionaba con alguna moza de la que se tenía conocimiento de que estaba “pretendiéndola”. La fórmula utilizada en pleno espectáculo era tan sencilla como escandalosa por lo que tenía de notoriedad ya que la vaca que estaba en ese instante en el ruedo era la del padre de la chica a quien el joven habría “soltado el ruido”. El grito era, más o menos, así…”!!! que salga fulano, que la vaca le conoce!!!”, decía alguna sonora voz que brotaba del tumulto de los carros para “canguelo” del mozo al que se refería. Los había que , con cierto arrojo y valor, saltaban a la “arena” y quiénes, presa del pánico o de la revelación de los amores ocultos, optaban por meterse o bien debajo de los carros o desaparecer entre el público.

Terminar esta reseña festiva-costumbrista con un dato que tiene que ver con la repostería local. Hubo un tiempo en el que, incluso, se elaboraban tortas para degustarlas exclusivamente en los toros. Se trataba de un singular dulce que se llevaba hasta los “tendidos” para saborearlo en pleno espectáculo taurino. Hay que tener en cuenta que durante muchos años había en la mayoría de las casas hornos y que, posteriormente, funcionaron en el pueblo varios hornos industriales para la elaboración del pan y los dulces.

También era frecuente la oferta de ricos helados y deliciosos refrescos que servían a pie de tendido el tío Salomón o el tío Jacinto y sus familias. Sin duda un recuerdo imborrable en el paladar de los que probamos aquellos sabores tan artesanales.

Sirva este texto retrospectivo por un lado para dar cuerda al recuerdo de un tiempo pasado no tan lejano y, por otro, para felicitar las Fiestas de Agosto 2010 a todos los fontanarejeños y a todos los forasteros que nos visitan durante estos días grandes en el calendario local.

!Viva San Roque!  !Viva la Virgen de la Asunción! !Viva Fontanarejo!

ASOCIACIÓN “AMIGOS DE LAS LUMINARIAS DE FONTANAREJO”


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One response

14 10 2011
RIMASA - Hornos Industriales

para ser franco no me gusta esta clase de juegos y tradiciones… me apenan muchos los animales. aun que eh oido muchos de fiestas Fiestas de Agosto sin relación a esta clase juego, pero han sido igual de buenas

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