LA TERTULIA “LAS MIGAS” REMEMORA LA ESCUELA DE ANTAÑO EN FONTANAREJO

9 11 2018

ANTONIO PASCUAL COLÁS (MAESTRO EN NUESTRO PUEBLO ENTRE LOS AÑOS 1959-1973), JUNTO CON SUS ALUMNOS DE ENTONCES ENRIQUE MUÑOZ GUTIÉRREZ Y SERAFÍN FERNÁNDEZ ARIAS, ASISTIERON COMO INVITADOS AL ENCUENTRO GASTRONÓMICO

LA REUNIÓN TUVO COMO ESCENARIO LA CASILLA DE ELOY, EN VALDEPAJARES, DONDE SE EXPUSIERON FOTOGRAFIAS RETROSPECTÍVAS DE LAS AULAS

Echamos la vista atrás para recordar cómo eran las viejas escuelas y la enseñanza en nuestro pueblo en un tiempo en el que la pizarra, los pupitres de madera, la tiza, los tinteros, el babi, la estufa alimentada con cepas etc. formaban parte de la infraestructura en las viejas aulas.

Para rememorar aquellos tiempos escolares, la tertulia “Las Migas” invitó a Antonio Pascual Colás, que fue maestro en Fontanarejo durante 14 años entre 1959 y 1973, y a dos de sus antiguos alumnos: Enrique Muñoz Gutiérrez y Serafín Fernández Arias.

El encuentro tuvo como escenario la casilla de Eloy, ubicada en Valdepajares,  un entrañable recinto en el que pusimos a la entrada una pequeña exposición con fotos retrospectivas  de las escuelas de antaño. Imágenes con las que nos recreamos los asistentes dando cuerda al recuerdo de un tiempo en el que llegó a haber cerca de 70 niñ@s en una misma aula.

Antes de iniciarse la habitual tertulia, nos comimos dos sartenes de migas con abundantes “tropezones”, entre los que sobresalieron los pimientos “chorruznos” y el bacalao. Además hubo sardinas, pimientos verdes, chorizo, uvas y, ya para finalizar, arrope, leche para las “migas canas” y, como novedad, granadas…..que también ”pegan” con el miguerío. De postre, melones y sandías. Riquísimo todo.

La tertulia sirvió para revivir momentos del ayer escolar en nuestro pueblo con las aulas de niños y de niñas que, en un principio, se ubicaron en el edificio del Ayuntamiento para, años más tarde, pasar a las nuevas escuelas, inauguradas en el año 1956 siendo alcalde Teófilo García, en el recinto donde hoy se ubica el Centro Polivalente. Después se abrieron nuevos aularios.

Recordamos como la gran pizarra, con su inconfundible y entrañable tiza, marcaba un espacio preferente para plasmar las explicaciones, resaltar los sencillos gráficos, señalar la caligrafía etc. etc… Salir a la pizarra suponía para el alumnado un auténtico examen ante el maestro y ante toda la clase.

Los invitados recordaron momentos, anécdotas y situaciones vividas en aquéllos recintos escolares en los que, en un principio, cada alumn@ llevaba su pizarra pequeña con un pizarrín para escribir y, ya más tarde, llegaron los tinteros, las plumas; y después, los bolígrafos, los lapiceros, el Catón, las cartillas Álvarez, los cuadernos, los libros de texto etc. etc.

También hablamos de las obras de teatro que en aquéllos años se pusieron en escena promovidas y escenificadas por la comunidad escolar como “Bodas de Sangre”, “La casa de Bernarda Alba” “Melocotón en almíbar” .  En alguna ocasión y con lo recaudado, sirvieron para organizar excursiones como la llevada a cabo el año 1972 que tuvo como destino Alicante, donde los niños y niñas del pueblo vieron por primera vez el mar, según refleja una crónica del diario alicantino Información. Salamanca y Granada fueron otros destinos.

Antonio, Enrique y Serafín firmaron en el libro de invitados de la “Tertulia las Migas”, recibieron un pañuelo verde recuerdo de nuestras entrañables “Luminarias” de romero que encendemos al atardecer del día 30 de abril, y un pergamino con la historia de Fontanarejo desde sus orígenes hasta nuestros días.

Al terminar el encuentro, los asistentes nos hicimos una foto con los tres invitados para recordar una jornada rica en paisanaje, en paisaje y también en recuerdos escolares. Y encima  acompañó el tiempo con una temperatura casi primaveral en pleno otoño y en plena sierra. Un encuentro completo, sin duda.

J Muñoz

1 2

 3

4

5

6

7

8

9

10

11

12

13

14

15//embedr.flickr.com/assets/client-code.js

16

17

21<script async src="

18

20





UN INTENSO CHAPARRÓN REGISTRADO EL PASADO 28 DE AGOSTO HIZO RECORDAR LA TREMENDA NUBE QUE, EN ESA MISMA FECHA DEL AÑO 1952, SACUDIÓ FONTANAREJO

8 09 2017

SE CUMPLÍAN 65 AÑOS DE LA FUERTE TORMENTA, ACOMPAÑADA DE VENDAVAL Y PEDRISCO, QUE VOLCÓ CARROS, ROMPIÓ TEJAS, MATÓ AVES, DESTROZÓ HUERTOS Y DAÑÓ OLIVOS

El pasado 28 de agosto amaneció en Fontanarejo con un cielo cerrado que amenazaba lluvia. El chaparrón que cayó a primera hora de la mañana, y el posterior “champlazo” que descargó pasado el medio día, hizo que los fontanarejeños recordaran con más intensidad la estremecedora nube del 28 de agosto del año 1952. Se cumplían 65 años de aquella fecha en la que el miedo y el desconcierto cundió entre el vecindario. La coincidencia de otro fenómeno meteorológico aparatoso en un día tan señalado activó sin duda el recuerdo, sobre todo entre los más mayores, de aquella desconcertante jornada del año 1952 que entre el vecindario se conoce ya como “la nube del 28 de agosto”.

El intenso chaparrón caído hace unos días en nuestro pueblo, que coincidía con la recordada fecha de antaño, hizo correr abundante agua por las calles, regueros y cunetas pero, afortunadamente, no hubo que lamentar daños personales ni materiales, como sí ocurrió antaño. En esta ocasión, según cuentan algunos paisanos, el agua vino bien para la tierra, para el monte y para el arbolado tras un largo periodo de sequía.

Como ya se escribió en este blog tiempo atrás, un 28 de agosto de hace 65 años “un fuerte aguacero, que duró apenas quince minutos, irrumpió acompañado de un virulento pedrisco y de un fuerte viento que arrastró carros cargados de mies, volcó aventadoras/limpiadoras, levantó tejas, mató cientos de aves, destrozó olivos, arrasó huertas, machacó melonares y dañó considerablemente el arbolado y el monte autóctono allá por donde pasó. Un vecino del pueblo, Trinidad Pavón Fernández, quedó atrapado debajo de un carro cargado de haces de trigo y pudo ser rescatado cuando estaba casi asfixiado. Fontanarejeños que vivieron tan fatídica jornada aún recuerdan la renombrada nube del 28 de agosto como “lo nunca visto”. Una inscripción, grabada a mano en uno de los históricos corrales de ganado del municipio recuerda la aciaga fecha:” 28.8.1952”.

El diario LANZA de Ciudad Real recogió un reportaje publicado hace ahora 6 años y que se adjunta con estas líneas, en el que algunos paisanos nuestros narraron sus vivencias en tan sobrecogedora fecha. Contaron, entre otras cosas, que “el día ennegreció de tal manera que se hizo como de noche. Y, de repente, cayó una tromba de agua y pedrisco como nunca se había registrado en el lugar. Con tal fuerza y magnitud arreció la tromba y, sobre todo, el granizo que muchos troncos de olivos quedaron dañados durante aquéllos interminables y angustiosos minutos. Lo nunca visto”.

J. Muñoz

Inscripción la foto (2)

28-8-20174 la foto





DECIMOCUARTA “CARROLA”: AURORA Y OCASO DE UN FAUSTO DÍA

1 06 2017

La familia de don Miguel Crespo Baena, ilustre y estimado maestro, asiste al anual encuentro de la “Carrola”.

 

Un brumoso orto del veintisiete  de mayo auguraba día tormentoso.  El presagio se difuminó conforme avanzaban las horas, dando paso a una espléndida jornada.

Otro año más, y van catorce,  la Asociación Amigos de las Luminarias cumplió con el ritual celebrando el encuentro donde la degustación de la gastronomía autóctona y el debate tertuliano  se funden enriqueciendo a los asistentes.

Este año los invitados han sido los familiares de don Miguel Crespo Baena, recordado maestro en Fontanarejo de los Montes, porque como decimos aquí: “Dejó buen rastrojo”. Compartimos mesa y tertulia con su esposa, la fontanarejeña, Elisa Fernández Sánchez, sus hijos Carmen y Martín Ángel, también fontanarejeños, y otros familiares.

El escenario tuvo lugar en la dehesa boyal, en el paraje denominado “Cañá la Laguna”. Comenzamos la reunión con un brindis, por Fontanarejo de los Montes y por su pueblo Fernán-Núñez, auspiciado por Pedro, yerno, de don Miguel. Para ello nos sirvió un vino típico de la Campiña Cordobesa envasado en botellas personalizadas y que bebimos en copas igualmente personalizadas con un diseño alusivo al encuentro. Un detalle que le agradecimos por su gentileza. El ágape consistió en una deliciosa caldereta de chivo acompañada del respectivo “revientalobos”. Todo ello, como siempre, realizado con excelente maestría por Ceferino Muñoz. A los postres degustamos dulces variados, destacando una tarta típica de Fernán-Núñez.

Tras la comida, comenzó una animada e interesante tertulia donde Elisa y sus hijos evocando recuerdos nos comentaron cómo llegó don Miguel a nuestro pueblo. Corría octubre de 1946 cuando salió de su pueblo natal Fernán-Núñez con destino Fontanarejo de los Montes. El  viaje fue una odisea. Una vez que llegó a Ciudad Real por tren, viajó en camión por carretera en su mayor parte de tierra hasta Alcoba de los Montes y de aquí partió hacia Fontanarejo de los Montes en una mula por caminos y veredas  a través de sierras. Cuando llegó a su destino, escribió una carta a su madre donde le decía que aguantaría hasta Navidad pues anhelaba volver a su tierra. También le hablaba, en la referida carta, sobre las gentes de este pueblo como personas buenas y amables, muy sencillas, pobres y generosas. Permaneció en Fontanarejo de los Montes hasta 1957. Aquí conoció a Elisa con quien se casó en 1949 creando una familia.

Algunos de los asistentes a la tertulia fueron alumnos suyos y todos le recuerdan con cariño y como un maestro ejemplar.

Don Miguel siguió el magisterio en su pueblo natal Fernán-Núñez, pero nunca perdió la relación con Fontanarejo de los Montes donde tenía su familia política. Las visitas eran difíciles por las deficiencias en el transporte. El viaje duraba dos días desde Fernán-Núñez a nuestro pueblo. Pese a estos inconvenientes, mantuvieron vínculos permanentes que a lo largo de los años se han incrementado con los habituales encuentros entre amigos de ambos pueblos.

Tras la tertulia, a los huéspedes se les impuso el pañuelo verde, símbolo de las ancestrales Luminarias, y se les entregó un pergamino con la historia de nuestro lugar. Acto seguido, los agasajados firmaron en el libro de honor de la tertulia la “Carrola”.

En horario vespertino, recorrimos algunos parajes de la dehesa: el Cerrillo Alto, el Soto y la “Cañá Primera” deleitándonos con tan singular paisaje y de la diversidad de su flora.

Al  ocaso del día degustamos una parrillada de chuletas acompañadas de buen vino y animada conversación con nuestros distinguidos invitados y en especial la Tía Elisa, nonagenaria, en plenas facultades y a la que todos admiramos. Nos aguantó hasta el final de la noche. Nos despedimos gozosos de haber pasado un día afortunado.

Juan Manuel Gómez Fernández

IMG_8565
Pincha aquí para ver todas las fotos





LA ASOCIACIÓN “AMIGOS DE LAS LUMINARIAS DE FONTANAREJO” REMEMORA LA VIDA PASTORIL CON UNA EXPOSICIÓN Y UNA TERTULIA

29 08 2016

LA MUESTRA PRESENTÓ VARIOS PANELES EXPLICATIVOS, ASÍ COMO UTENSILIOS USADOS EN LAS MAJADAS; Y TAMBIÉN SE CELEBRÓ UNA TERTULIA CON PASTORES DE NUESTRO PUEBLO

 

El Centro Social Polivalente de nuestro pueblo acogió hace unos días la exposición ‘La cultura y el arte pastoril en los Montes de Toledo’, una muestra promovida por la asociación “Amigos de las Luminarias de Fontanarejo”, dentro del II Encuentro Cultural de Verano 2016.

Los paneles explicativos, que se colgaron en las paredes del citado recinto  municipal, mostraron durante los tres días que estuvo abierta la muestra, una secuencia del oficio de pastor. Además de los cuadros, se colocaron una serie de utensilios pastoriles, aportados por fontanarejeñ@s, tales como el típico capote, los inconfundibles calderos, las tradicionales delantales de cuero, las apreciadas aceiteras, las útiles tijeras de esquiar, las entrañables merenderas de corcho, los sonoros cencerros, los sabrosos saleros etc. El día de la inauguración se llevó a cabo también una interesante tertulia sobre experiencias ganaderas en el mundo del pastoreo en la que intervinieron pastores ya jubilados de Fontanarejo y otros que ejercen esta profesión en la actualidad.

La exposición, organizada en la pasada primavera por la Asociación Cultural Montes de Toledo, estuvo comisariada por Jaime Gallardo Alamillo y en la muestra colaboraron los alumnos del Máster de Patrimonio Histórico de la UCLM. En los paneles se explica desde las tareas que se llevaban a cabo en las majadas, pasando por los chozos donde se dormía y se vivía; hasta los utensilios, herramientas y detalles del trabajo pastoril.

la foto(1)

la foto(2)

la foto(3)

la foto(3)

la foto(4)

la foto

la foto5

la foto6

la foto7

 

 





Los madroños marcan el paisaje prenavideño de Fontanarejo

10 12 2013

 

 

El color rojo de los madroños salpica estos días muchos rincones y parajes de nuestro pueblo, ofreciendo un peculiar y atractivo colorido para los vecinos y para los visitantes que salen al campo. Durante el pasado “puente” de la Constitución y de la Inmaculada, en los que el sol ha brillado con intensidad en las horas centrales del día y el frío se hacía notar fuerte durante la noche, daba gusto pasear por muchos lugares del término municipal fontanarejeño en los que las verdes madroñas estaban “cargadas” de un fruto que colorea y que marca el típico paisaje en muchos montes, trochas, morros, cuerdas, barrancos y valles de Fontanarejo en estas fechas ya prenavideñas. Los Arroyuelos, las Camachas, Los Chapiteles, La Graja, Los Barranquillos, Valdeja, Los Valles  etc. etc. presentan en muchos de sus tramos una estampa muy plástica, ideal para la fotografía, con el inconfundible color rojizo de los madroños ya maduros y del amarillento en los menos sazonados. Hay que recordar, por otro lado, que en nuestro pueblo hay hasta un paraje conocido como “La Madroña”. Por algo será.

J.Muñoz





LOS GAÑANES: VIDA Y MIES EN LAS ERAS DE ANTAÑO EN FONTANAREJO

19 08 2012

Entre las extenuantes faenas de la era, todas de extrema dureza, sacar la mies aventajaba al resto con diferencia. La realizaban los gañanes, personas fuertes y jóvenes, generalmente los mozos de la familia.

Los gañanes dormían, por norma, en la era para cuidar la yunta. De madrugada, con la aparición de las Cabrillas en el cielo, salían con los carros: de vacas o de mulas camino del corte. Durante el trayecto, que duraba según la lejanía de aquel, el gañan dormitaba subido en su carro. Cuando llegaba al “piazo” (suerte), recogía los haces y cargaba el carro. Cansado y somnoliento volvía a la era guiando con maestría, “injá” (aguijada) al hombro, a su yunta por el polvoriento carril.

Era espectacular ver la llegada de las yuntas comidas de moscas, sudorosas y nobles. A paso lento, deshacían cansadas y anhelantes de rodeo la ruta de vuelta. Se formaban, a veces, hileras de varias decenas de carros, todos bien cargados y con los haces trabados por la llave y la maroma atada al torno del carro. Había, en ocasiones, un mensaje subliminal en los carros mejor cargados y con más vueltas (capas de haces superpuestos). Un escaparate donde exhibían sus capacidades, ante la amada o la familia de de la misma, los mozos en amores. Muchas veces esto salía mal, pues los carros cuanto más vueltas se cargaban más estabilidad perdían y, claro, se corría el riesgo de volcar. Cuando se producía un vuelco el protagonista sufría una pequeña “humillación”. Se decía que fulano había puesto un molino. En estas ocasiones, se mostraba la solidaridad entre la gente de Fontanarejo. El resto de gañanes ayudaban al “molinero” a poner en orden el desaguisado. Entre todos levantaban el carro volcado y le cargaban para sacar al protagonista de la estacada.

Llegado a su era, el gañán descargaba el carro y hacinaba los haces, daba de comer a su yunta y la cuidaba con esmero. Mientras la yunta comía, él almorzaba migas con chorizo, lomo, pimientos y arrope. Luego, se pertrechaba para repetir por la tarde la misma faena. Cumpliendo un ritual cotidiano untaba de sebo el eje del carro, mojaba el cubo de la rueda, ponía el horquillo, la maroma y las coyundas dentro de la caja del carro, y se abastecía de agua. Dejaba preparado todo lo imprescindible para afrontar con garantía la tarea vespertina.

A las doce de la mañana, si podía, dormía un rato a trompicones, como se decía, molestado por el vaivén de los “trillaores”, que en el lamentable estado que se encontraban, no discernían bien si incordiaban con sus visitas permanentes al sombraje. Este descanso no se producía todos los días, pues en ocasiones se tenía que aventar el grano y era necesario el trabajo de todos. Como es de suponer, el gañán participaba como otro más en las diversas faenas. No gozaba de ningún privilegio. Tras un pequeño descanso arrimaba el hombro ayudando a limpiar. Luego uncía la yunta y subía los costales a la casa.

Después de comer, sobre las tres y media de la tarde, con cuarenta grados centígrados o más, el gañán volvía a desplazarse nuevamente al acarreo de mies. Esto se repetía todos los días, mañana y tarde, mientras duraba la época de trilla. A la vuelta, le esperaba un buen gazpacho hecho a la antigua usanza.

Todos los que trabajaban en las tareas de la era esperaban la llegada de las Fiestas de Agosto como agua de mayo. Esto suponía estar cinco o seis días de descanso. Se olvidaban los trabajos. Las yuntas se echaban a la “vacá” (vacada) para tener menos preocupaciones y participar en la fiesta con plenitud. Era un alivio para los esforzados gañanes ¿Quizá podrían descansar? Pero eran mozos. Tenían que divertirse.

Los mozos y chavales iban a bañarse al charco la Olla o al de la Losa el día quince por la mañana, antes de la procesión, para quitarse el tamo.

Con la llegada de las fiestas, se estrenaban vestidos, camisas y pantalones, especialmente, el dieciséis de agosto, San Roque, día grande en Fontanarejo de los Montes. Se vivían las fiestas con entusiasmo y alegría. Los mozos y mozas no descansaban. Había múltiples actividades: baile (a mediodía, antes de cenar y a partir de la una de la madrugada), toros todos los días y otras actividades festivas como carrera de caballos, de burros, pedestres, etc. Los chavales y chavalas iniciaban sus pinitos en el baile verbenero. Participaban en las diversas actividades lúdicas: carreras de sacos, piñatas, etc. Y en ocasiones, pocas, con suerte hasta se cumplía la tan reiterada promesa de enseñarles la mesa del turrón.

Las personas mayores iban a las verbenas. Bailaban pasodobles con gran maestría. Se sentaban a tomar cerveza de barril fresquita, la que existía entonces, y a la que llamábamos “meao de burro” por la espuma que hacía. A los chavales nos daban a beber aquella gaseosa artesana que se hacía en nuestro pueblo, y de la cual tenemos tan grato recuerdo.

Pasadas las fiestas, vuelta al tajo. El gañán seguía con su actividad. Cuando terminaba de sacar la mies encerraba el grano y más tarde la paja, luego retiraba la pajaza de la era y la llevaba a la hoja de labor para quemar las matas de monte. Con esta acción terminaba el ciclo de tareas que llamábamos “hacer el verano”.

Estas estampas, de épocas no tan lejanas, a muchos les parecerán Prehistoria; pero son información para que los que no vivieron aquellos tiempos recuerden sus raíces.

 

ASOCIACIÓN “AMIGOS DE LAS LUMINARIAS DE FONTANAREJO”





Un guarro de 145 kg

4 07 2012

Me comenta Gabriel, que se ha matado en una espera un jabalí de unas proporciones considerables, 145 kg y me adjunta las fotos para que las veamos. Están un poco oscuras pero se puede apreciar perfectamente el bicho.

Os transcribo el correo que me ha enviado con las fotos:

 

Buenas, te mando este correo debido a que ya sabes que estamos en época de siega y de esperas de jabalí por el pueblo, por si fuera posible que escribieses un artículo en tu página sobre un jabalí que mataron Felipe ( el copao ) y mi padre la otra noche, debido a que llegó a pesar en la báscula 145 kg, una barbaridad, a ver si así consiguiésemos dar algo de fama al coto de Fontanarejo ya que un ejemplar así no se mata todos los días, de hecho ninguno de los cazadores con los que he hablado han matado algo igual en el pueblo, sobre 120/125kg si, pero 145kg es una bestialidad, te mando unas fotos para que le veas!,

Un Saludo. ;)

Gabriel

 








A %d blogueros les gusta esto: