FONTANAREJEÑAS CENTENARIAS

16 05 2018

Paulina (101 años) y Eulalia (100 años) son nuestras paisanas más longevas en este 2018

La asociación “Amigos de las Luminarias” de Fontanarejo entregó a Eulalia Herrera Martínez hace unos días, en la víspera del señalado 30 de abril local, un ramo de flores, un diploma y un pañuelo verde, símbolo de las ancestrales lumbres de romero verde que se encienden siempre en esa fecha al atardecer. Un merecido homenaje y un plausible reconocimiento a Eulalia, quien acaba de cumplir, hace poco, cien años. Con ella ya son dos las fontanarejeñas que saltan actualmente el siglo de existencia, pues Paulina Abades González cumplió 101 años el pasado 2017 y está a punto de cumplir 102 años el próximo mes de junio. Paulina también recibió, en su centenario, el mismo y aplaudido reconocimiento público de la citada asociación “Amigos de las Luminarias”.

Ambas paisanas nuestras, además de una larga trayectoria vital,son testimonio vivo de una generación que nos ha trasmitido y nos trasmite valores tan importantes como son el respeto, el esfuerzo, la amabilidad y hasta el sentido común.

Paulina, que vivió durante un tiempo en Mallorca y ahora reside en Fontanarejo, tiene tres nietos y tres bisnietas.  Eulalia, que nació en San Pablo aunque siempre ha estado vinculada a nuestro pueblo donde se casó,  tiene once niet@s y nueve  bisniet@s.

Vaya desde este blog mi felicitación a Paulina y a Eulalia por su longevidad; una dilatada edad que, sin duda, les sitúan en este año 2018 como reflejo de vivencias, experiencias y testimonio local de nuestra historia más reciente y más próxima.

J. Muñoz

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LOS MAYOS DEL 2018

7 05 2018

El pasado día dos de mayo, inauguramos la Cruz (Cruces de Mayo) que mi prima Adela Arias ha hecho en el antiguo Teleclub de nuestro pueblo. Habíamos quedado a las 22:30 para iniciar el evento por lo que muy puntuales allí nos presentamos mi esposa Loren, mi hijo Carlos y yo.  Me encontré una Cruz muy singular, con mucho significado y bonita, que habían creado mi prima Adela y sus amigas, también mi hermana Elena y me encontré un Teleclub lleno de gente de Madrid, Barcelona, Palma, Córdoba que habían venido al pueblo a pasar estas fiestas.

Cantamos a la Cruz, todos los allí presentes cantamos a la Cruz. En un primer banco sentados Dulce, Margarita, Teo, Nati, IsabelRosa y Adela, guiaban en el canto al resto de la sala. Yo a un lado con la guitarra, que ya había preparado con ritmo y acordes, para acompañar con interés y por qué no, con orgullo, el canto de la Cruz de mi pueblo. También hice un toque flamenco por soleá a la Cruz, pensando que era oportuno en aquellos momentos.

Mando este video, muy bien grabado por Modesta, a Juan Ramón y dejo en manos del lector, para que conozcan como se ha cantado el mayo este año 2018, disfruten de su escucha y se animen a venir a la Cruz, más que para que juzguen su interpretación. Por último, Adela nos invitó con un chocolate y unas pastas elaboradas por ella y mi prima Cipri.

Baldomero Arias

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Aprovechando la entrada de Baldomero os pongo las fotos de las Cruces de Piedrabuena en este 2018. Impresionantes las curces de brezo.

—Pica en la foto de abajo—

Cruces de Piedrabuena 2018





TIEMPO DE COLLEJAS, “PELLUELAS” Y POTAJE

23 03 2018

FONTANAREJO CONSERVA UNA RICA GASTRONOMÍA EN SEMANA SANTA CON PLATOS TÍPICOS QUE SE COMEN, SOBRE TODO, EL JUEVES Y VIERNES SANTOS

Con la llegada de la Semana Santa, Fontanarejo pone sobre la mesa una rica tradición culinaria que, año tras año, tiene su máximo exponente en las jornadas del Jueves y el Viernes Santo. Durante esas señaladas fechas del calendario festivo y gastronómico sobresale, entre todos los platos, el riquísimo potaje al que, además de los correspondientes garbanzos y espinacas, se le suele acompañar con las peculiares  collejas. Para quien no las conozca, decir que la colleja es una singular verdura silvestre que la Real Academia Española (RAE) describe como una “hierba de la familia de las cariofiláceas, de 40 a 80 centímetros de altura, con hojas lanceoladas, blanquecinas y suaves, tallos ahorquillados y flores blancas en panoja colgante,y se come en algunas partes como verdura.” En las imágenes podemos ver la planta de la que se extraen las hojas para su posterior cocción. Al potaje se le acompaña también con las singulares “pelluelas”, una masa en forma redonda u ovalada que se elabora con pan rallado, huevo, perejil y ajo. Por último, el peculiar puchero local hay personas que lo suelen aderezar con un sabroso preparado a base de tomate empapado en vinagre, clavo y azafrán. Buenísimo

La Semana Santa en España, declarada el pasado año por el Consejo de Ministros como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial, es un fenómeno plural que aglutina valores religiosos, culturales y sociales. Y un apartado especial es, sin duda, el relacionado con la alimentación pues la Semana Santa ofrece cada año en numerosos rincones de las diversas comunidades autónomas una gastronomía específica de esas fechas que van desde los variados potajes de vigilia a las típicas torrijas, los escabechados, los hornazos, el “pa torrat”, los pestiños, las “monas de pascua”, las rosquillas etc.

En nuestro pueblo, además del citado potaje con collejas y “pelluelas”, es muy habitual comer también durante los días de Semana Santa la sabrosa tortilla de espárragos silvestres, el escabeche de bacalao, las natillas, los “sapillos”, el arroz con leche, los “canutillos” y las rosquillas. Todo ello marca un peculiar costumbrismo culinario local que tiene también, sin duda, un exquisito carácter identitario. El diario LANZA de Ciudad Real recogió hace dos años un reportaje sobre esta ancestral costumbre en una página que se acompaña en las imágenes.

Desde tiempo inmemorial, los de Fontanarejo hemos disfrutado durante el Jueves y el Viernes Santos de una abundantísima y exquisita comida que, afortunadamente, se ha sabido conservar y transmitir a lo largo del tiempo. Recuerdo que de pequeño escuchaba un simpático dicho popular que lo resumía así: ”Tres días hay en el año que se llena bien la panza, Jueves Santo, Viernes Santo y el día de la matanza“. Pues eso, a disfrutar de la tradicional gastronomía local en estos días de la Semana Santa 2018, y….  !!buen provecho !!

Justo Muñoz

 

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gastronomia

Gastronomía Semana Santa





ISABEL MUÑOZ GUTIÉRREZ ASISTE A LA TERTULIA “LAS MIGAS” EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER 2018

10 03 2018

LA INVITADA, QUE ADEMÁS CUMPLE LOS AÑOS EN ESA MISMA FECHA, FIRMÓ EN EL LIBRO DE ASISTENTES Y RECIBIÓ UN PERGAMINO CON LA HISTORIA DE FONTANAREJO, EL PAÑUELO VERDE SÍMBÓLICO DE “LAS LUMINARIAS”, UN RAMO DE FLORES Y UNA TARTA

La tertulia “Las Migas” en su último encuentro gastronómico contó con la participación de la fontanarejeña Isabel Muñoz Gutiérrez, que asistió como invitada en el Día Internacional de la Mujer” 2018.

Las  migas, elaboradas a la vieja usanza, tuvieron como escenario el restaurante “Casa Jacinto” regentado por nuestra paisana Toni y su esposo Jacinto, quienes   nos prepararon una sartén de migas acompañada de abundantes “tropezones” a base de pimientos “chorruznos”, panceta, chorizo, morcilla, pimientos verdes, bacalao etc.. Y para rematar, uvas arrope y leche para quien quiso cerrar el ágape con las típicas migas “canas”.

Tras comernos las migas, llegó el momento de la tertulia en la que Isabel habló de su larga experiencia como enfermera en el hospital madrileño La Paz. También recordó con emoción sus vivencias de niña y adolescente en nuestro pueblo. Salió a relucir el bar que regentaron durante muchos años sus padres, la tía Isabel y el tío Ignacio; y la entrañable “Viajera”, el coche de línea que paraba cada amanecer y cada atardecer en el Moralillo, justo a la puerta del bar de sus padres.

También echamos la vista atrás recordando las antiguas escuelas y las maestras que tuvo Isabel hasta que se marchó a Ciudad Real a continuar los estudios. Un manojo de fotos retrospectivas nos sirvieron para dar cuerda al recuerdo de paisanas-os que ya han fallecido, de parajes y rincones urbanos que han cambiado con el paso de los años.

Como la efeméride del 8M coincide con el cumpleaños de Isabel Muñoz, a los postres sorprendimos a nuestra invitada con una tarta mientras cantábamos el …”!Cumpleaños feliz!, y recibía un ramo de flores.

Isabel firmó en el libro de invitados de la tertulia “Las Migas” con una dedicatoria llena de paisanaje y afecto. Ya al final del encuentro, que terminó pasadas las seis de la tarde, recibió un pergamino que recoge la historia de Fontanarejo desde sus orígenes y el pañuelo verde distintivo de nuestras singulares “Luminarias”.

J. Muñoz

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“NO QUIERO BELLOTAS ROTAS NI CASTAÑAS CON VENTANAS”…

24 12 2017

LOS MUCHACHOS DE FONTANAREJO PROTAGONIZABAN ANTAÑO, CADA 24 DE DICIEMBRE AL ANOCHECER, UN TRADICIONAL RECORRIDO POR LAS CASAS DEL PUEBLO  CANTANDO SINGULARES VILLANCICOS Y PIDIENDO EL AGUINALDO

 

Justo Muñoz Fernández

 

Ocurría cada Nochebuena al atardecer, entre dos luces. Los chavales de Fontanarejo protagonizaban antaño un bullicioso ritual festivo que tenía como recorrido las calles del casco urbano y como escenario las cocinas de las viviendas de nuestro pueblo. Los muchachos, provistos sobre todo de artesanales zambombas y alguna pandereta, se organizaban en grupos para ir pidiendo el aguinaldo por las casas cada 24 de diciembre al anochecer. Llamaban a la puerta de las viviendas al grito de “¿Se canta o se reza?”. Tras escuchar la respuesta de los moradores de la casa, que solía ser un también sonoro …!adelante!, los zagales llegaban hasta la cocina y, formando un corro al rescoldo de la lumbre, o rezaban un solemne Padrenuestro si se había registrado algún óbito reciente en la familia o cantaban un singular villancico. En otros casos salía a la puerta algún miembro de la familia y les daba el aguinaldo sin que cantaran ni rezaran.

Si, una vez en el interior, se les daba licencia para cantar, que era lo más frecuente, el villancico más tradicional decía, a modo de presentación, lo siguiente:

“Tengan “ustés” buenas noches, señores y señoritas/ que una noche como esta se reciben las visitas./Ya hemos “dao” las buenas noches y “ustés” las habrán oído/ ahora vamos a cantar el nacimiento del Niño. /Aquí nació el Niño, en este pesebre/ entre pajas lleno y nada de verde”.

A continuación se entonaba una letrilla muy singular refiriéndose por sus  nombres al matrimonio de la casa, que decía así: “¿Quién es ese caballero?, que en la silla está sentado/ si será el señor (nombre del marido), Dios le guarde muchos años. /No lo digo por su hacienda, ni por lo que me ha de dar/ es la señora (nombre de la esposa), que es la flor de este lugar./Señora (nombre de la esposa), no se enfade usted, que estas son coplillas que van para usted”.

Acabado este cántico se hacía un llamamiento al denominado “mochilero”, que era un miembro del grupo que se quedaba en la puerta o en el portal de la casa esperando la llamada para entrar en acción. Y se le citaba en estos términos: “!Entra, entra mochilero/ con la mochila en la mano/ que te den el aguinaldo, que nosotros ya nos vamos”. Ese era el momento en el que se les daba el aguinaldo a los muchachos. Aguinaldo que solía ser o unos embutidos de la reciente matanza casera del cerdo o unos mantecados o incluso, en tiempo más duros, un puñado de castañas o de bellotas. Como crítica hacia este último “agasajo” surgió otra simpática letrilla que señalaba lo siguiente:….“! No quiero bellotas rotas/ ni castañas con “ventanas”/ quiero lomo y longaniza/, para almorzar por la mañana”!

O este otro que decía, en plan positivo:“Cuchillito nuevo veo relucir/ lomo y longaniza nos van a partir”.

Con los aguinaldos recogidos por el mochilero de la cuadrilla, los chavales solían hacer una comida o se lo repartían a partes iguales.

Otro de los villancicos, con un claro mensaje solidario, que se solía cantar en Fontanarejo en aquélla recordada Nochebuena de nuestro pueblo era el siguiente:

“!Madre!, en la puerta hay un niño/ mas hermoso que el sol bello/ yo digo que tiene frío por que viene medio en cueros/. Pues dile que entre, se calentará/ porque en este Mundo ya no hay caridad”. 

Vayan, por último, estas dos letrillas de sendos cánticos navideños que también se entonaban antaño en nuestro pueblo:

“María les fue a pedir/ limosna a unos ganaderos/ y le dieron cuatro panes y la mitad de un cordero/, y San José dijo gran limosna es esta / vámonos María a poner la mesa”.

“Zambomba, zambomba, carrizo carrizo/los hombres del campo no comen chorizo/ que comen patatas y pimientos fritos”.

Sirva este recuerdo de una de las tradiciones en la Nochebuena de antaño en  Fontanarejo para felicitar desde este blog las Fiestas Navideñas 2017 y desear un venturoso año nuevo 2018, que está a punto de entrar.

 

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UN TIEMPO PRETÉRITO CUANDO EL GANADO CRUZABA POR EL PORTAL DE LAS CASAS DE FONTANAREJO PARA LLEGAR HASTA EL CORRAL

14 12 2017

VACAS, CABRAS, CERDOS, YEGUAS ETC. PASABAN POR EN MEDIO DE LAS VIVIENDAS CAMINO DE LAS TENADAS, LAS ZAHÚRDAS, EL ESTABLO O LOS PESEBRES

Justo Muñoz Fernández

La escena se repetía, jornada tras jornada, en la mayoría de las casas de Fontanarejo. Y sucedía, sobre todo, por la mañana y en los atardeceres. A esas horas vacas, cabras, cerdos,  asnos, yeguas etc. regresaban o salían al campo y, para llegar hasta las tenadas, las pesebreras, las zahúrdas, los corrales o la calle, cruzaban por en medio de la vivienda que era, casi siempre, el portal de la casa. Semejante trasiego ganadero estaba ya tan asumido e interiorizado por los moradores, y también tan repetido por los propios animales, que apenas acarreaba excesivos trastornos.

Lo malo, y lo más impertinente, era cuando alguno de los animales se cagaba en mitad del portal, que frecuentemente estaba empedrado, sobre todo las vacas y más aún cuando comían verde en primavera. Pero, en fin, ese era un riesgo que había que asumir y, cuando sucedía el inesperado “incidente”, enseguida se tiraba de escoba, de bayeta y, años después, de fregona para dejarlo todo como los chorros del oro.

Hay muchas anécdotas relacionadas con ese costumbrismo del paso animalista por las viviendas. Vaya una como muestra: El escenario fue uno de los bares que había en Fontanarejo. En uno de ellos estaba el médico del pueblo en la barra tomando unos “chatos” con otro colega. Ambos daban la espalda a la zona por donde pasaba el ganado y, al girarse, se toparon con una enorme vaca de yunta que, pacíficamente, cruzaba buscando el establo y los pesebres. Los dos galenos se dieron un buen susto pues ambos, además de ser “urbanícolas”, jamás habían visto una vaca tan grande ni, sobre todo, tan cerca. Uno de  los protagonistas de esta simpática anécdota me contaba hace poco, con mucho gracejo y recordando con afecto aquéllos inolvidables tiempos, que hasta  estuvo a punto de subirse en la barra del bar para intentar protegerse del astado. Todo quedó en un susto y ambos siguieron tomando unos vinos, ya más tranquilos, al ver que el animal ni se inmutaba, ni les miraba y proseguía tranquilamente su recorrido camino del pesebre.

Los atajos de ganado comunales, como era el vaquero, porquero, cabrero y yegüero, marcaban los atardeceres y los amaneceres de antaño en Fontanarejo con decenas de animales por las calles del casco urbano buscando sus respectivos corrales. Todo un ritual ganadero-costumbrista del que ya, apenas, quedan resquicios en las viviendas de nuestro pueblo. Un tiempo pasado que muchos mantenemos fresco en la memoria cada vez que damos cuerda al recuerdo de nuestro ayer más reciente y querido.

ANIMALES DE CORRAL

Y es que, en aquellos tiempos pretéritos, era frecuente además que en las casas hubiera gatos, para mantener a raya a las ratas; perros para la caza o para el ganado y, a veces, hasta un perdigón o perdiz para cazar al reclamo. Ya en el corral, el catálogo animalista podía ser abundante con gallinas, conejos, palomos y, en ocasiones, hasta, algunos patos o pavos.

También era normal y frecuente, que los niños,  alimentáramos y diéramos de comer alguna cría de tórtola, perdiz, paloma, liebre, codorniz, urraca etc. que nos habían traído nuestros padres del campo. Eran, sin duda, otros tiempos en los que estaba muy asumido el tener animales domésticos o de labranza en las dependencias de la casa: en el corral, la tenada, la cámara, la zahúrda, el pajar, el establo… y hasta en la misma cocina donde ardía la lumbre rodeada de pucheros y también se guisaba. Aquí, al rescoldo de las brasas, se podía ver antaño al gato o incluso algún perdigón/perdiz instalado en su jaulero de madera, que solía estar colgado de la pared y en lugar preferente. ¡Qué ambiente tan entrañable, recordado y ya desaparecido!

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EL MATRIMONIO JULIA-MÁXIMO Y SU HIJA MERCEDES ASISTEN A LA TERTULIA “LAS MIGAS” CELEBRADA EN MADRID

17 11 2017

NUESTROS PAISANOS, FIRMARON EN EL LIBRO DE INVITADOS, RECIBIERON UN PERGAMINO CON LA HISTORIA DE FONTANAREJO Y EL SIMBÓLICO PAÑUELO VERDE DE “LAS LUMINARIAS”

Compartimos una riquísima sartén de migas, mesa, mantel y tertulia con nuestros paisanos Julia Alcaide Espinosa; su marido, Máximo García García y su hija Mercedes García Alcaide. Esta apreciada familia asistió a la tertulia “Las Migas”, que impulsa un grupo de fontanarejeños, en un encuentro en el que los recuerdos de antaño y el paisanaje llenaron buena parte del encuentro y, sobre todo, de la charla en la sobremesa. La cita gastronómica tuvo como escenario el restaurante “Casa Jacinto”, ubicado muy cerca de la Plaza de España. Las migas las tostó nuestra paisana Toni, acompañadas con abundantes “tropezones” a base de pimientos verdes y rojos-“chorruznos”, chorizo, morcilla, panceta-“mesao”, bacalao, uvas, arrope y leche bien fría para las “migas canas”. Todo que ni a pedir de boca, vamos.

Tras el buen yantar llegó el momento de la plática en la que echamos la vista atrás para recordar desde los duros años en los que se iba a lavar la ropa al arroyo o a La Hontanilla, hasta los ratos distendidos en la verbena en las Fiestas de Agosto. Aquí salieron a relucir los toros que se celebraban en la plaza hecha con carros y el riquísimo bollo con candelilla que se comía mientras se celebraba el festejo taurino. También hubo momentos para recordar a doña Pilar, la maestra con una cancioncilla muy afectiva que nos recordó Julia;  la inolvidable viajera y las estudiantinas durante el carnaval. Julia, que tiene una gran memoria,  también narró un viejo estribillo que dice:”Las aceituneras tenemos mucha alegría/que este año hay mucho aceite/ y haremos mucha candelilla”.

Máximo intervino en la tertulia para recordar, entre otras muchas cosas, desde  los duros trabajos en el campo hasta su etapa de emigrante en Suiza, con otros paisanos del pueblo. Vivieron y trabajaron en un cantón suizo donde se hablaba alemán y francés, según nos comentó, recordando además las bajas temperaturas que se registran en aquél país centroeuropeo.

Los tres invitados firmaron en el libro de invitados de la tertulia “Las Migas”, donde dejaron un sentido y agradecido mensaje; recibieron un pergamino con la historia de Fontanarejo desde sus orígenes hasta nuestros días, y también el pañuelo verde, simbólico de nuestras entrañables “Luminarias” de romero verde que los fontanarejeños encendemos cada 30 de abril al atardecer.

Y como casi siempre hacemos en estos encuentros, nos recreamos viendo fotografías retrospectivas de Julia y Máximo cuando eran niños, adolescentes y mozos; así como instantáneas del Fontanarejo del ayer: las escuelas, los quintos, las eras, las Fiestas de Agosto…y también fotos de muchos paisan@s nuestr@s que ya no están con nosotros. Mercedes, que nació en Fontanarejo y se vino con tan solo un año a vivir a Madrid con su familia, aportó un manojo de interesantes fotos del ayer en las que aparecen sus padres y otros familiares. Instantáneas que vimos con gran interés.

Ya casi al final de la tertulia se sentó un rato con nosotros Toni, y recordamos los tiempos en los que vivió en Fontanarejo con su familia. En un momento Toni llamó por teléfono a su padre, Antonino, que vive en Canarias y le pasó el móvil a Máximo. Ambos, amigos de toda la vida, charlaron un rato en un emotivo instante que plasmamos en una foto.

Nos levantamos bien avanzada la tarde para despedir a nuestros invitados con los que vivimos un buen rato con agradable tertulia, recuerdos, paisanaje y emociones. Algunos nos fuimos andando por la Gran Vía y Callao hasta la Puerta del Sol, que ya empieza a tener algunos adornos navideños. Y es que, estamos a poco más de un mes de las Fiestas Navideñas 2017… y sigue sin llover.

J. Muñoz

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