UN TIEMPO PRETÉRITO CUANDO EL GANADO CRUZABA POR EL PORTAL DE LAS CASAS DE FONTANAREJO PARA LLEGAR HASTA EL CORRAL

14 12 2017

VACAS, CABRAS, CERDOS, YEGUAS ETC. PASABAN POR EN MEDIO DE LAS VIVIENDAS CAMINO DE LAS TENADAS, LAS ZAHÚRDAS, EL ESTABLO O LOS PESEBRES

Justo Muñoz Fernández

La escena se repetía, jornada tras jornada, en la mayoría de las casas de Fontanarejo. Y sucedía, sobre todo, por la mañana y en los atardeceres. A esas horas vacas, cabras, cerdos,  asnos, yeguas etc. regresaban o salían al campo y, para llegar hasta las tenadas, las pesebreras, las zahúrdas, los corrales o la calle, cruzaban por en medio de la vivienda que era, casi siempre, el portal de la casa. Semejante trasiego ganadero estaba ya tan asumido e interiorizado por los moradores, y también tan repetido por los propios animales, que apenas acarreaba excesivos trastornos.

Lo malo, y lo más impertinente, era cuando alguno de los animales se cagaba en mitad del portal, que frecuentemente estaba empedrado, sobre todo las vacas y más aún cuando comían verde en primavera. Pero, en fin, ese era un riesgo que había que asumir y, cuando sucedía el inesperado “incidente”, enseguida se tiraba de escoba, de bayeta y, años después, de fregona para dejarlo todo como los chorros del oro.

Hay muchas anécdotas relacionadas con ese costumbrismo del paso animalista por las viviendas. Vaya una como muestra: El escenario fue uno de los bares que había en Fontanarejo. En uno de ellos estaba el médico del pueblo en la barra tomando unos “chatos” con otro colega. Ambos daban la espalda a la zona por donde pasaba el ganado y, al girarse, se toparon con una enorme vaca de yunta que, pacíficamente, cruzaba buscando el establo y los pesebres. Los dos galenos se dieron un buen susto pues ambos, además de ser “urbanícolas”, jamás habían visto una vaca tan grande ni, sobre todo, tan cerca. Uno de  los protagonistas de esta simpática anécdota me contaba hace poco, con mucho gracejo y recordando con afecto aquéllos inolvidables tiempos, que hasta  estuvo a punto de subirse en la barra del bar para intentar protegerse del astado. Todo quedó en un susto y ambos siguieron tomando unos vinos, ya más tranquilos, al ver que el animal ni se inmutaba, ni les miraba y proseguía tranquilamente su recorrido camino del pesebre.

Los atajos de ganado comunales, como era el vaquero, porquero, cabrero y yegüero, marcaban los atardeceres y los amaneceres de antaño en Fontanarejo con decenas de animales por las calles del casco urbano buscando sus respectivos corrales. Todo un ritual ganadero-costumbrista del que ya, apenas, quedan resquicios en las viviendas de nuestro pueblo. Un tiempo pasado que muchos mantenemos fresco en la memoria cada vez que damos cuerda al recuerdo de nuestro ayer más reciente y querido.

ANIMALES DE CORRAL

Y es que, en aquellos tiempos pretéritos, era frecuente además que en las casas hubiera gatos, para mantener a raya a las ratas; perros para la caza o para el ganado y, a veces, hasta un perdigón o perdiz para cazar al reclamo. Ya en el corral, el catálogo animalista podía ser abundante con gallinas, conejos, palomos y, en ocasiones, hasta, algunos patos o pavos.

También era normal y frecuente, que los niños,  alimentáramos y diéramos de comer alguna cría de tórtola, perdiz, paloma, liebre, codorniz, urraca etc. que nos habían traído nuestros padres del campo. Eran, sin duda, otros tiempos en los que estaba muy asumido el tener animales domésticos o de labranza en las dependencias de la casa: en el corral, la tenada, la cámara, la zahúrda, el pajar, el establo… y hasta en la misma cocina donde ardía la lumbre rodeada de pucheros y también se guisaba. Aquí, al rescoldo de las brasas, se podía ver antaño al gato o incluso algún perdigón/perdiz instalado en su jaulero de madera, que solía estar colgado de la pared y en lugar preferente. ¡Qué ambiente tan entrañable, recordado y ya desaparecido!

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EL MATRIMONIO JULIA-MÁXIMO Y SU HIJA MERCEDES ASISTEN A LA TERTULIA “LAS MIGAS” CELEBRADA EN MADRID

17 11 2017

NUESTROS PAISANOS, FIRMARON EN EL LIBRO DE INVITADOS, RECIBIERON UN PERGAMINO CON LA HISTORIA DE FONTANAREJO Y EL SIMBÓLICO PAÑUELO VERDE DE “LAS LUMINARIAS”

Compartimos una riquísima sartén de migas, mesa, mantel y tertulia con nuestros paisanos Julia Alcaide Espinosa; su marido, Máximo García García y su hija Mercedes García Alcaide. Esta apreciada familia asistió a la tertulia “Las Migas”, que impulsa un grupo de fontanarejeños, en un encuentro en el que los recuerdos de antaño y el paisanaje llenaron buena parte del encuentro y, sobre todo, de la charla en la sobremesa. La cita gastronómica tuvo como escenario el restaurante “Casa Jacinto”, ubicado muy cerca de la Plaza de España. Las migas las tostó nuestra paisana Toni, acompañadas con abundantes “tropezones” a base de pimientos verdes y rojos-“chorruznos”, chorizo, morcilla, panceta-“mesao”, bacalao, uvas, arrope y leche bien fría para las “migas canas”. Todo que ni a pedir de boca, vamos.

Tras el buen yantar llegó el momento de la plática en la que echamos la vista atrás para recordar desde los duros años en los que se iba a lavar la ropa al arroyo o a La Hontanilla, hasta los ratos distendidos en la verbena en las Fiestas de Agosto. Aquí salieron a relucir los toros que se celebraban en la plaza hecha con carros y el riquísimo bollo con candelilla que se comía mientras se celebraba el festejo taurino. También hubo momentos para recordar a doña Pilar, la maestra con una cancioncilla muy afectiva que nos recordó Julia;  la inolvidable viajera y las estudiantinas durante el carnaval. Julia, que tiene una gran memoria,  también narró un viejo estribillo que dice:”Las aceituneras tenemos mucha alegría/que este año hay mucho aceite/ y haremos mucha candelilla”.

Máximo intervino en la tertulia para recordar, entre otras muchas cosas, desde  los duros trabajos en el campo hasta su etapa de emigrante en Suiza, con otros paisanos del pueblo. Vivieron y trabajaron en un cantón suizo donde se hablaba alemán y francés, según nos comentó, recordando además las bajas temperaturas que se registran en aquél país centroeuropeo.

Los tres invitados firmaron en el libro de invitados de la tertulia “Las Migas”, donde dejaron un sentido y agradecido mensaje; recibieron un pergamino con la historia de Fontanarejo desde sus orígenes hasta nuestros días, y también el pañuelo verde, simbólico de nuestras entrañables “Luminarias” de romero verde que los fontanarejeños encendemos cada 30 de abril al atardecer.

Y como casi siempre hacemos en estos encuentros, nos recreamos viendo fotografías retrospectivas de Julia y Máximo cuando eran niños, adolescentes y mozos; así como instantáneas del Fontanarejo del ayer: las escuelas, los quintos, las eras, las Fiestas de Agosto…y también fotos de muchos paisan@s nuestr@s que ya no están con nosotros. Mercedes, que nació en Fontanarejo y se vino con tan solo un año a vivir a Madrid con su familia, aportó un manojo de interesantes fotos del ayer en las que aparecen sus padres y otros familiares. Instantáneas que vimos con gran interés.

Ya casi al final de la tertulia se sentó un rato con nosotros Toni, y recordamos los tiempos en los que vivió en Fontanarejo con su familia. En un momento Toni llamó por teléfono a su padre, Antonino, que vive en Canarias y le pasó el móvil a Máximo. Ambos, amigos de toda la vida, charlaron un rato en un emotivo instante que plasmamos en una foto.

Nos levantamos bien avanzada la tarde para despedir a nuestros invitados con los que vivimos un buen rato con agradable tertulia, recuerdos, paisanaje y emociones. Algunos nos fuimos andando por la Gran Vía y Callao hasta la Puerta del Sol, que ya empieza a tener algunos adornos navideños. Y es que, estamos a poco más de un mes de las Fiestas Navideñas 2017… y sigue sin llover.

J. Muñoz

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LA ESCRITORA CARMEN MANZANEQUE VISITA CABAÑEROS Y EL MUSEO ETNOGRÁFiCO Y EL CENTRO DE INTERPRETACIÓN DE HORCAJO

18 10 2017

LA FINALISTA DEL PREMIO PLANETA EN EL AÑO 2014 ACABA DE PUBLICAR SU PRIMER POEMARIO “CUANDO LAS MUÑECAS ME NEGARON EL SALUDO”

La escritora castellano manchega Carmen Manzaneque, que fue finalista del Premio Planeta 2014 con su novela “Donde brotan las violetas”, visitó el pasado “puente” parte de la zona de Cabañeros y algunos lugares y pueblos de la comarca de la Jara, como Piedraescrita. En este último lugar estuvo en la ermita viendo las interesantes pinturas que alberga el citado recinto eclesiástico. También conoció el museo etnográfico de Horcajo, donde firmó en el libro de visitas y fue atendida por nuestro paisano Rubén Fernández, guía del citado museo, reabierto recientemente. Posteriormente se trasladó hasta el Centro de Interpretación de este municipio para conocer sus instalaciones.

La escritora, según nos comenta, quedó muy satisfecha del recorrido viajero y maravillada de los rincones y paisajes de la zona (las fotos panorámicas que acompañan este texto están hechas por ella misma, como la puesta de sol tomada en la carretera que va desde Retuerta del Bullaque hasta Horcajo). Carmen Manzaneque asegura que tiene previsto volver a finales del próximo mes de noviembre para adentrarse y visitar con detenimiento el Parque Nacional de Cabañeros y otros lugares.

Recordar que la obra de Carmen Manzaneque “Donde brotan las violetas” quedó entre las 10 seleccionadas de los 453 trabajos que se presentaron en aquella edición al citado premio en el año 2014. Un libro que, como ella misma dice, “nace de escuchar. De largas conversaciones con las personas que un día me regalaron sus recuerdos”.

Por otro lado, el pasado mes de abril llegó a las librerías su primer poemario “Cuando las muñecas me negaron el saludo”, un libro que presentó también en la Casa de Castilla La Mancha en Madrid, en la ciudad de Toledo y en cuya portada aparece ella cuando era niña.

Recordar que la escritora, nacida en Campo de Criptana (Ciudad Real) y residente actualmente en Illescas (Toledo), asistió a la tertulia fontanarejeña “Las Migas” celebrada en Madrid el pasado años con motivo del Día del Libro 2016, que coincidió además con el IV centenario de la muerte de Miguel de Cervantes. El escenario de la degustación miguera y de la posterior charla con Carmen Manzaneque fue la Casa de Castilla-La Mancha, ubicada junto a la céntrica Puerta del Sol.

J. Muñoz

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EMILIANO MUÑOZ GARCÍA ASISTE A LA TERTULIA FONTANAREJEÑA “LAS MIGAS” EN MADRID

23 09 2017

DESPEDIMOS EL TÓRRIDO VERANO 2017 CON UN “ENCUENTRO MIGUERO” EN EL QUE NUESTRO PAISANO FIRMÓ EN EL LIBRO DE INVITADOS, RECIBIÓ UN PERGAMINO CON LA HISTORIA DE NUESTRO PUEBLO Y EL PAÑUELO VERDE DISTINTIVO DE LAS “LUMINARIAS”

 

HABLAMOS, ENTRE OTRAS COSAS, DE SU AFICIÓN A LA FOTOGRAFÍA CUYA MUESTRA PUDIMOS VER EN UNA EXPOSICIÓN DEL 14 AL 18 DEL PASADO MES DE AGOSTO

 

Emiliano Muñoz García, paisano fontanarejeño asentado en Madrid desde hace años, asistió como invitado a la tertulia “Las Migas” celebrada en el restaurante “El Rincón de Sancho”, un recinto culinario ubicado en el barrio madrileño de Argüelles en el que Carlos, hijo de Celia y Cele, nos preparó una suculenta sartén de migas. Y también se esmeró con abundantes “tropezones” a base de boquerones, pimientos verdes y rojos, panceta (“mesao”), chorizo, bacalao, uvas y arrope. Y para rematar, leche fría con la que empapamos unas riquísimas “migas canas”.

Tras finalizar el “ágape miguero”, con el que también despedíamos un caluroso y tórrido verano 2017,  llegó el rato de la plática y de una amena tertulia en la que hablamos con Emiliano de su trabajo y, sobre todo, de sus aficiones y más concretamente de la fotografía. Nuestro paisano tiene cientos y cientos de fotos captadas a lo largo de los 30 últimos años. Hay que recordar que del 14 al 18 del pasado mes de agosto los fontanarejeños y visitantes pudieron disfrutar de una exposición de fotografías realizadas por Emiliano Muñoz García. La muestra, impulsada por la asociación de “Amigos de las Luminarias” bajo el título “Naturaleza viva”, recogía un seleccionado manojo de instantáneas con la exultante  flora, la peculiar fauna y los impresionantes parajes de nuestro término municipal.

También hubo momentos para hablar de Fontanarejo  y, al echar la vista atrás viendo fotos retrospectivas, recordamos a muchos paisanos, recreamos instantes vividos y “paseamos” por espacios urbanos de antaño.

Emiliano  firmó en el libro de invitados de la tertulia “Las Migas”,  recibió un pergamino con la historia de Fontanarejo desde sus orígenes hasta nuestros días y  también el pañuelo verde distintivo de nuestras tradicionales “Luminarias”.

Nos levantamos de la mesa bien avanzada la tarde con la satisfacción de haber pasado un buen rato marcado por el paisanaje, la gastronomía más autóctona y los recuerdos del ayer más reciente.

¡Ah!, y ya para concluir…¡bienvenido el otoño 2017!, que se “quedará” hasta el 21 de diciembre.

J. Muñoz

 

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UN INTENSO CHAPARRÓN REGISTRADO EL PASADO 28 DE AGOSTO HIZO RECORDAR LA TREMENDA NUBE QUE, EN ESA MISMA FECHA DEL AÑO 1952, SACUDIÓ FONTANAREJO

8 09 2017

SE CUMPLÍAN 65 AÑOS DE LA FUERTE TORMENTA, ACOMPAÑADA DE VENDAVAL Y PEDRISCO, QUE VOLCÓ CARROS, ROMPIÓ TEJAS, MATÓ AVES, DESTROZÓ HUERTOS Y DAÑÓ OLIVOS

El pasado 28 de agosto amaneció en Fontanarejo con un cielo cerrado que amenazaba lluvia. El chaparrón que cayó a primera hora de la mañana, y el posterior “champlazo” que descargó pasado el medio día, hizo que los fontanarejeños recordaran con más intensidad la estremecedora nube del 28 de agosto del año 1952. Se cumplían 65 años de aquella fecha en la que el miedo y el desconcierto cundió entre el vecindario. La coincidencia de otro fenómeno meteorológico aparatoso en un día tan señalado activó sin duda el recuerdo, sobre todo entre los más mayores, de aquella desconcertante jornada del año 1952 que entre el vecindario se conoce ya como “la nube del 28 de agosto”.

El intenso chaparrón caído hace unos días en nuestro pueblo, que coincidía con la recordada fecha de antaño, hizo correr abundante agua por las calles, regueros y cunetas pero, afortunadamente, no hubo que lamentar daños personales ni materiales, como sí ocurrió antaño. En esta ocasión, según cuentan algunos paisanos, el agua vino bien para la tierra, para el monte y para el arbolado tras un largo periodo de sequía.

Como ya se escribió en este blog tiempo atrás, un 28 de agosto de hace 65 años “un fuerte aguacero, que duró apenas quince minutos, irrumpió acompañado de un virulento pedrisco y de un fuerte viento que arrastró carros cargados de mies, volcó aventadoras/limpiadoras, levantó tejas, mató cientos de aves, destrozó olivos, arrasó huertas, machacó melonares y dañó considerablemente el arbolado y el monte autóctono allá por donde pasó. Un vecino del pueblo, Trinidad Pavón Fernández, quedó atrapado debajo de un carro cargado de haces de trigo y pudo ser rescatado cuando estaba casi asfixiado. Fontanarejeños que vivieron tan fatídica jornada aún recuerdan la renombrada nube del 28 de agosto como “lo nunca visto”. Una inscripción, grabada a mano en uno de los históricos corrales de ganado del municipio recuerda la aciaga fecha:” 28.8.1952”.

El diario LANZA de Ciudad Real recogió un reportaje publicado hace ahora 6 años y que se adjunta con estas líneas, en el que algunos paisanos nuestros narraron sus vivencias en tan sobrecogedora fecha. Contaron, entre otras cosas, que “el día ennegreció de tal manera que se hizo como de noche. Y, de repente, cayó una tromba de agua y pedrisco como nunca se había registrado en el lugar. Con tal fuerza y magnitud arreció la tromba y, sobre todo, el granizo que muchos troncos de olivos quedaron dañados durante aquéllos interminables y angustiosos minutos. Lo nunca visto”.

J. Muñoz

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CULTURA EN LA CANÍCULA DEL ESTÍO AGOSTEÑO

2 09 2017

La Cultura irrumpe  con fuerza en la ociosidad estival. El Tercer Encuentro de Verano confirma el interés de la gente por el conocimiento. La pintura, la escultura, la fotografía y la música han deleitado a  multitud de personas en Fontanarejo de los Montes coincidiendo con nuestras fiestas patronales.

Un calor agobiante no ha impedido la gran afluencia de visitantes: autóctonos y foráneos que se  ha visto sorprendida, positivamente, por el valor técnico y artístico de las obras expuestas.

Varias personas (todas fontanarejeñas: unas nativas, otras con raíces y alguna de adopción) con exquisito desprendimiento han mostrado su arte en nuestro pueblo. Es destacable el altruismo con el que han aportado sus magníficas obras para disfrute de sus paisanos y forasteros.

Participantes en las exposiciones:

Pintoras: Caridad Pizarro Fernández, Eloísa Fernández Romero y  Marina Fernández Ruiz.

Escultores: José Bernardo Giménez Martín y Juan Carlos Rodríguez Almansa.

Fotógrafo: Emiliano Muñoz García.

 

El encuentro cultural culminó con la palabra, siempre la palabra como vínculo de entendimiento entre las personas y los pueblos. Aquella se presentó en el coloquio sobre el Documento “Tal como Hablábamos en Fontanarejo de los Montes”.

En el diálogo  se expusieron diversos ejemplos de palabras cultas que  nosotros hemos usado siempre (utilizadas por nuestros clásicos) y que se contraponen a términos autóctonos. Ambos grupos de palabras están en nuestro acervo lingüístico y cultural permitiendo que nos entendamos.

Otra manifestación de la palabra se produjo en la interesante y entretenida actuación musical protagonizada por el polifacético y gran cantaor Rafael, un buen hombre de Navalpino y amigo de nuestro pueblo, acompañado por el músico Baldomero Arias, un virtuoso de la guitarra.

Entrambos nos deleitaron con un amplio repertorio de composiciones: pasodobles, rumbas, colombianas, fandangos y peteneras. Su elenco de canciones admiró y sorprendió al respetable por la maestría en su ejecución y el mensaje de sentimientos que transmitían.

Este Tercer Encuentro Cultural ha sido una experiencia que nos ha enseñado muchas cosas. La principal que la transversalidad de la cultura une y enriquece a las personas  y a los pueblos. ¡Viva la transversalidad cultural!

Visto el interés despertado, nos obligamos y comprometemos a seguir proponiéndoos actividades de igual calidad para deleite  de todos.

La Asociación Amigos de las Luminarias agradece la magnanimidad de quienes han aportado su obra para que otros la disfrutemos. Igualmente, nuestra gratitud para las personas que nos han visitado participando de las propuestas culturales que os hemos ofrecido. También, manifestamos el reconocimiento a nuestro Ayuntamiento y a nuestra Parroquia, sin su colaboración nuestra actuación hubiera  sido imposible.  Muchas gracias a todos.

Juan Manuel Gómez

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EL SONIDO SECO DE LA CARRACA MARCABA ANTAÑO EL VIERNES SANTO EN FONTANAREJO

13 04 2017

TIEMPO ATRÁS LOS MONAGUILLOS SOLÍAN TOCAR TAN PECULIAR ARTILUGIO DE MADERA. LOS MÁS MAYORES E INCLUSO LOS MOZOS TAMBIÉN HACÍAN SONAR “LA MATRÁCULA” EN LA SEMANA SANTA DE NUESTRO PUEBLO

El sonido inconfundible de la carraca marcaba antaño la tarde del Viernes Santo en Fontanarejo, como en otros pueblos de la comarca y de la provincia. Las campanas de la iglesia “enmudecían” durante esa jornada central de la Semana Santa en la que la protagonista era la singular carraca para anunciar el momento de la celebración de los actos litúrgicos.

Los encargados de hacer sonar tan peculiar artilugio de madera solían ser los monaguillos que, años atrás, recorrían las calles girando la tradicional carraca, que ya no se toca desde hace tiempo en nuestro pueblo.

Uno de los monaguillos que en los años cincuenta manejaron la carraca en Fontanarejo explicó a LANZA como recorrían el casco urbano en la tarde del Viernes Santo mientras  iban gritando un lacónico y repetitivo ..!!”A los oficios”!!, haciendo sonar el curioso sistema de madera en el que los dientes de una rueda producen un ruido muy seco al rozar con las lengüetas. “Recuerdo que los muchachos nos juntábamos con gran entusiasmo e íbamos todos en grupo y muy pendientes del relevo y de que te llegara el turno de coger la carraca para girarla con energía”, señala este fontarejeño, ahora jubilado, que recuerda con especial énfasis aquéllos recorridos tan sonoros.

Otro monaguillo de aquellos años significó que también se tocaba la carraca dentro de la iglesia, en lugar de la campanilla, en un momento de la celebración de los Oficios del Viernes Santo y para llamar a la Vigilia Pascual del Sábado Santo.

MATRACAS

Según algunos testimonios recogidos entre paisanos nuestros que ya saltan de los setenta años de edad, antes de la carraca, y quizá a veces al unísono, se tocaba en la Semana Santa de Fontanarejo una matraca, que los lugareños llamábamos “matrácula”. Se trataba de un característico artilugio compuesto por un tablón y unas aldabas móviles que provocaban un ruido estruendoso al golpear sobre la madera. “La matrácula la solían tocar los más mayores, y muchas veces hasta los mozos del pueblo, pues costaba bastante elevarla y girar con una sola mano la tabla para que golpearan contra la madera una especie de asas de acero que llevaba”, detalló uno de los monaguillos de aquél entonces.

Por otro lado, reseñar que en algunas iglesias e incluso catedrales de España hubo instaladas, siglos atrás, grandes matracas de campanario que se escuchaban sobre todo en el Viernes Santo y en la Vigilia Pascual del Sábado Santo. Una de las más enormes estuvo instalada en la torre de la catedral primada de Toledo. La histórica carraca, construida en 1680, volvió a sonar el pasado año para anunciar los oficios del Viernes Santo, después de estar un siglo en desuso y “muda”. Aseguran quienes escucharon este sonoro “reestreno” de la espectacular carraca toledana que se oyó en buena parte de la ciudad del Tajo.

CARRACAS RECUPERADAS

Hay algunos pueblos que sí han recuperado o incluso no han perdido la tradición de tocar la típica carraca el Viernes Santo y las fotos que ilustran este reportaje están tomadas en uno de ellos: Fuentenebro (Burgos), que es el pueblo de mi esposa. Fue el pasado año, sin ir más lejos, cuando un grupo de jóvenes iban tocando sendas carracas a eso de las cinco de la tarde del Viernes Santo en el citado municipio burgalés, ubicado en plena Ribera del Duero. La nutrida cuadrilla juvenil gritaba…!”A los Oficios, a los Oficios”!, mientras hacían girar con mucho ímpetu el singular mecanismo de madera. Recuperaban, sin duda, un “leguaje” sonoro que en la Semana Santa de antaño comunicaba las horas para la celebración de los actos litúrgicos.

Justo Muñoz

Carracas y matracas
Pica en la foto y verás todo el álbum








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