LOS MAYOS DEL 2018

7 05 2018

El pasado día dos de mayo, inauguramos la Cruz (Cruces de Mayo) que mi prima Adela Arias ha hecho en el antiguo Teleclub de nuestro pueblo. Habíamos quedado a las 22:30 para iniciar el evento por lo que muy puntuales allí nos presentamos mi esposa Loren, mi hijo Carlos y yo.  Me encontré una Cruz muy singular, con mucho significado y bonita, que habían creado mi prima Adela y sus amigas, también mi hermana Elena y me encontré un Teleclub lleno de gente de Madrid, Barcelona, Palma, Córdoba que habían venido al pueblo a pasar estas fiestas.

Cantamos a la Cruz, todos los allí presentes cantamos a la Cruz. En un primer banco sentados Dulce, Margarita, Teo, Nati, IsabelRosa y Adela, guiaban en el canto al resto de la sala. Yo a un lado con la guitarra, que ya había preparado con ritmo y acordes, para acompañar con interés y por qué no, con orgullo, el canto de la Cruz de mi pueblo. También hice un toque flamenco por soleá a la Cruz, pensando que era oportuno en aquellos momentos.

Mando este video, muy bien grabado por Modesta, a Juan Ramón y dejo en manos del lector, para que conozcan como se ha cantado el mayo este año 2018, disfruten de su escucha y se animen a venir a la Cruz, más que para que juzguen su interpretación. Por último, Adela nos invitó con un chocolate y unas pastas elaboradas por ella y mi prima Cipri.

Baldomero Arias

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Aprovechando la entrada de Baldomero os pongo las fotos de las Cruces de Piedrabuena en este 2018. Impresionantes las curces de brezo.

—Pica en la foto de abajo—

Cruces de Piedrabuena 2018





Acto de entrega de los premios “Romeros Cencíos 2018”

4 05 2018

Se concedieron los premios “Romeros Cencíos 2018” a José Gómez Almena, a Nieves Fernández Arias y Luisa Arias Martín y a la Asociación Cultural Montes de Toledo.

Como viene siendo habitual, la Asociación “Amigos de las Luminarias”, efectuó éste 29 de abril, su tradicional entrega de premios “Romeros Cencíos” 2018.

La ceremonia, que se celebró en el Centro Social Polivalente, fue dirigida y presentada por Federico Muñoz Muñoz.

Comenzó el acto con el agradecimiento a los asistentes por su presencia y felicitando a los alumnos de la escuela pública de Fontanarejo de los Montes por la elaboración de un mural sobre las tradición de “Las Luminarias”.

A continuación hubo un reconocimiento a Eulalia Herrera Martínez, la Tía Eulalia, por sus 100 años cumplidos, haciendo entrega a sus familiares de un diploma en homenaje a esos 100 años. También se indicó que esa misma mañana la Asociación “Amigos de las Luminarias” le había hecho entrega de un ramo de flores en el Centro de Mayores de Alcoba.

El acto prosiguió con la entrega de diplomas y pañuelos a los nacidos en 1952 con motivo de su jubilación y en reconocimiento a su esfuerzo en pro de las tradiciones de Fontanarejo de los Montes y en especial la de las Luminarias. Se mencionaron algunos datos de ese año 1952, tales como, que la población española era 28-29 millones de habitantes y la del pueblo rondaba los 900, que hubo 11 defunciones y 21 nacimientos y la esperanza de vida era de 62 años, que el alcalde era Tiburcio Domínguez Fernández  y que el 28 de agosto de  este año de 1952 fue la famosa nube que asoló la zona.

Lo siguiente fue la entrega de los X premios de fotografía “Román Fernández Martín”. Dichos premios llevan este nombre como homenaje a Román, que fue socio fundador y secretario de la asociación desde sus inicios. Entregó los galardones su hijo Iván Fernández Rodríguez. Los premios han consistido en una reproducción de su propia fotografía ganadora. El premio a la fotografía con la que se editó el calendario de bolsillo 2018 y que se titulaba “Nuestro futuro” correspondió a Noelia Fernández Arcos. El premio a la fotografía artística fue para María Muñoz Arias con la obra titulada “Romero tempranero”. Se felicitó a los participantes y ganadores y se animó a la participación en el próximo concurso.

Posteriormente se procedió a la entrega de los premios “Romeros Cencíos 2018” acto central de la velada, con los que esta asociación reconoce el esfuerzo, trabajo, valores de personas, grupos o instituciones en su trayectoria profesional o vocacional. Los premios consisten en  la fotografía tradicional de las luminarias, una foto del casco urbano de Fontanarejo de los Montes en pleno encendido de las lumbres de romero, en tamaño A3 personalizada con un reconocimiento a su labor y el característico pañuelo verde.

Recibió el premio “Romero Cencío 2018” en primer lugar José Gómez Almena.  Fue presentado por Rubén Fernández Martín que valoró, de forma muy emotiva, la gran humanidad y simpatía que trasmite “Pepe”, a todas las personas con las que tiene relación. Destacando su disponibilidad, altruismo, generosidad y amabilidad.

Pepe, recogió el premio muy emocionado y agradeció con unas breves palabras la distinción otorgada.

El siguiente galardón fue para Luisa Arias Martín y Nieves Fernández Arias. La presentación y entrega la realizó Eva García Muñoz, que destacó las virtudes personales y su labor en la parroquia, labor que se reconoce públicamente con la entrega del premio “Romero Cencío 2018”. Eva dio lectura a las palabras enviadas por correo de los cuatro últimos párrocos que con su participación quisieron expresar su agradecimiento a su labor, coincidiendo todos en su disponibilidad permanente, su cercanía y constancia en la parroquia, Cáritas, en las fiestas…

Luisa agradeció el premio brevemente con unas palabras en las que animó al pueblo a colaborar en los actos de la Iglesia, indicando que es necesaria cualquier colaboración y ayuda.

Por último se concedió el premio “Romero Cencío 2018” a la “Asociación Cultural Montes de Toledo”. Hizo la presentación Juan Manuel Gómez Fernández que destacó la gran labor reivindicativa de esta asociación, que ha contribuido en la recuperación y puesta en valor del patrimonio cultural monteño. Hizo un breve repaso a las múltiples actuaciones que la “Asociación Cultural Montes de Toledo” ha venido haciendo desde su fundación en 1977. También enumeró las diferentes ayudas y distinciones que esta asociación ha concedido a Fontanarejo de los Montes y a los “Amigos de las Luminarias”. Puso énfasis en manifestar como la “Asociación Cultural Montes de Toledo”, a pesar de los continuos intentos de los políticos, ha defendido siempre el orgullo y diversidad de la comarca de los Montes de Toledo en su totalidad.

Recogieron y agradecieron el premio en nombre de su asociación, Joaquín Rodríguez Rico y Carlos Martín-Fuertes García, dos representantes de la Asociación Cultural Montes de Toledo, que manifestaron su sorpresa por la asistencia, gestión y calidad del acto en un pueblo tan pequeño y con tan pocos socios y recursos, y animaron a todos los asistentes a seguir manteniendo vivas las tradiciones y el acervo cultural de los pueblos monteños. Así mismo el secretario, Joaquín Rodríguez Rico, en nombre de la Asociación Cultural Montes de Toledo impuso el pañuelo monteño a nuestro presidente Anselmo Martín Fernández.

Destacar que durante toda la sesión se emitió un audio-visual realizado por Tomás Martín Muñoz que acompañó y amenizó cada una de las partes del acto.

Se cerró la velada felicitando a los galardonados y dando las gracias, de nuevo, a todos los  participantes y asistentes por su presencia.

Juan Ramón Navarro

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VER TODAS LAS FOTOS DEL ACTO

 





TIEMPO DE COLLEJAS, “PELLUELAS” Y POTAJE

23 03 2018

FONTANAREJO CONSERVA UNA RICA GASTRONOMÍA EN SEMANA SANTA CON PLATOS TÍPICOS QUE SE COMEN, SOBRE TODO, EL JUEVES Y VIERNES SANTOS

Con la llegada de la Semana Santa, Fontanarejo pone sobre la mesa una rica tradición culinaria que, año tras año, tiene su máximo exponente en las jornadas del Jueves y el Viernes Santo. Durante esas señaladas fechas del calendario festivo y gastronómico sobresale, entre todos los platos, el riquísimo potaje al que, además de los correspondientes garbanzos y espinacas, se le suele acompañar con las peculiares  collejas. Para quien no las conozca, decir que la colleja es una singular verdura silvestre que la Real Academia Española (RAE) describe como una “hierba de la familia de las cariofiláceas, de 40 a 80 centímetros de altura, con hojas lanceoladas, blanquecinas y suaves, tallos ahorquillados y flores blancas en panoja colgante,y se come en algunas partes como verdura.” En las imágenes podemos ver la planta de la que se extraen las hojas para su posterior cocción. Al potaje se le acompaña también con las singulares “pelluelas”, una masa en forma redonda u ovalada que se elabora con pan rallado, huevo, perejil y ajo. Por último, el peculiar puchero local hay personas que lo suelen aderezar con un sabroso preparado a base de tomate empapado en vinagre, clavo y azafrán. Buenísimo

La Semana Santa en España, declarada el pasado año por el Consejo de Ministros como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial, es un fenómeno plural que aglutina valores religiosos, culturales y sociales. Y un apartado especial es, sin duda, el relacionado con la alimentación pues la Semana Santa ofrece cada año en numerosos rincones de las diversas comunidades autónomas una gastronomía específica de esas fechas que van desde los variados potajes de vigilia a las típicas torrijas, los escabechados, los hornazos, el “pa torrat”, los pestiños, las “monas de pascua”, las rosquillas etc.

En nuestro pueblo, además del citado potaje con collejas y “pelluelas”, es muy habitual comer también durante los días de Semana Santa la sabrosa tortilla de espárragos silvestres, el escabeche de bacalao, las natillas, los “sapillos”, el arroz con leche, los “canutillos” y las rosquillas. Todo ello marca un peculiar costumbrismo culinario local que tiene también, sin duda, un exquisito carácter identitario. El diario LANZA de Ciudad Real recogió hace dos años un reportaje sobre esta ancestral costumbre en una página que se acompaña en las imágenes.

Desde tiempo inmemorial, los de Fontanarejo hemos disfrutado durante el Jueves y el Viernes Santos de una abundantísima y exquisita comida que, afortunadamente, se ha sabido conservar y transmitir a lo largo del tiempo. Recuerdo que de pequeño escuchaba un simpático dicho popular que lo resumía así: ”Tres días hay en el año que se llena bien la panza, Jueves Santo, Viernes Santo y el día de la matanza“. Pues eso, a disfrutar de la tradicional gastronomía local en estos días de la Semana Santa 2018, y….  !!buen provecho !!

Justo Muñoz

 

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gastronomia

Gastronomía Semana Santa





Fontanarejo (Ciudad Real): una localidad icnológica excepcional del Ordovícico Inferior en los Montes de Toledo meridionales

12 01 2018

La Sociedad Geológica de España acaba de publicar el documento titulado: “Fontanarejo (Ciudad Real): una localidad icnológica excepcional del
Ordovícico Inferior en los Montes de Toledo meridionales”. En él se califica a este yacimiento como uno de los más extensos y mejor conservados de “D. delglandi” a nivel mundial, por lo que lo proponen como un futuro Lugar Geológico Español de interés internacional (LIG)

Juan Ramón Navarro

Acontinuación os dejo el enlace al documento:

https://fontanarejo.files.wordpress.com/2018/01/morro-del-c3a1guila1.pdf

Enlace a la primera publicación sobre el Morro del Águila en 2006:

https://fontanarejo.wordpress.com/2006/12/14/fosiles-del-morro-del-aguila/

Formaciones  en la roca del Morro del Águila (Fontanarejo)

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“NO QUIERO BELLOTAS ROTAS NI CASTAÑAS CON VENTANAS”…

24 12 2017

LOS MUCHACHOS DE FONTANAREJO PROTAGONIZABAN ANTAÑO, CADA 24 DE DICIEMBRE AL ANOCHECER, UN TRADICIONAL RECORRIDO POR LAS CASAS DEL PUEBLO  CANTANDO SINGULARES VILLANCICOS Y PIDIENDO EL AGUINALDO

 

Justo Muñoz Fernández

 

Ocurría cada Nochebuena al atardecer, entre dos luces. Los chavales de Fontanarejo protagonizaban antaño un bullicioso ritual festivo que tenía como recorrido las calles del casco urbano y como escenario las cocinas de las viviendas de nuestro pueblo. Los muchachos, provistos sobre todo de artesanales zambombas y alguna pandereta, se organizaban en grupos para ir pidiendo el aguinaldo por las casas cada 24 de diciembre al anochecer. Llamaban a la puerta de las viviendas al grito de “¿Se canta o se reza?”. Tras escuchar la respuesta de los moradores de la casa, que solía ser un también sonoro …!adelante!, los zagales llegaban hasta la cocina y, formando un corro al rescoldo de la lumbre, o rezaban un solemne Padrenuestro si se había registrado algún óbito reciente en la familia o cantaban un singular villancico. En otros casos salía a la puerta algún miembro de la familia y les daba el aguinaldo sin que cantaran ni rezaran.

Si, una vez en el interior, se les daba licencia para cantar, que era lo más frecuente, el villancico más tradicional decía, a modo de presentación, lo siguiente:

“Tengan “ustés” buenas noches, señores y señoritas/ que una noche como esta se reciben las visitas./Ya hemos “dao” las buenas noches y “ustés” las habrán oído/ ahora vamos a cantar el nacimiento del Niño. /Aquí nació el Niño, en este pesebre/ entre pajas lleno y nada de verde”.

A continuación se entonaba una letrilla muy singular refiriéndose por sus  nombres al matrimonio de la casa, que decía así: “¿Quién es ese caballero?, que en la silla está sentado/ si será el señor (nombre del marido), Dios le guarde muchos años. /No lo digo por su hacienda, ni por lo que me ha de dar/ es la señora (nombre de la esposa), que es la flor de este lugar./Señora (nombre de la esposa), no se enfade usted, que estas son coplillas que van para usted”.

Acabado este cántico se hacía un llamamiento al denominado “mochilero”, que era un miembro del grupo que se quedaba en la puerta o en el portal de la casa esperando la llamada para entrar en acción. Y se le citaba en estos términos: “!Entra, entra mochilero/ con la mochila en la mano/ que te den el aguinaldo, que nosotros ya nos vamos”. Ese era el momento en el que se les daba el aguinaldo a los muchachos. Aguinaldo que solía ser o unos embutidos de la reciente matanza casera del cerdo o unos mantecados o incluso, en tiempo más duros, un puñado de castañas o de bellotas. Como crítica hacia este último “agasajo” surgió otra simpática letrilla que señalaba lo siguiente:….“! No quiero bellotas rotas/ ni castañas con “ventanas”/ quiero lomo y longaniza/, para almorzar por la mañana”!

O este otro que decía, en plan positivo:“Cuchillito nuevo veo relucir/ lomo y longaniza nos van a partir”.

Con los aguinaldos recogidos por el mochilero de la cuadrilla, los chavales solían hacer una comida o se lo repartían a partes iguales.

Otro de los villancicos, con un claro mensaje solidario, que se solía cantar en Fontanarejo en aquélla recordada Nochebuena de nuestro pueblo era el siguiente:

“!Madre!, en la puerta hay un niño/ mas hermoso que el sol bello/ yo digo que tiene frío por que viene medio en cueros/. Pues dile que entre, se calentará/ porque en este Mundo ya no hay caridad”. 

Vayan, por último, estas dos letrillas de sendos cánticos navideños que también se entonaban antaño en nuestro pueblo:

“María les fue a pedir/ limosna a unos ganaderos/ y le dieron cuatro panes y la mitad de un cordero/, y San José dijo gran limosna es esta / vámonos María a poner la mesa”.

“Zambomba, zambomba, carrizo carrizo/los hombres del campo no comen chorizo/ que comen patatas y pimientos fritos”.

Sirva este recuerdo de una de las tradiciones en la Nochebuena de antaño en  Fontanarejo para felicitar desde este blog las Fiestas Navideñas 2017 y desear un venturoso año nuevo 2018, que está a punto de entrar.

 

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UN TIEMPO PRETÉRITO CUANDO EL GANADO CRUZABA POR EL PORTAL DE LAS CASAS DE FONTANAREJO PARA LLEGAR HASTA EL CORRAL

14 12 2017

VACAS, CABRAS, CERDOS, YEGUAS ETC. PASABAN POR EN MEDIO DE LAS VIVIENDAS CAMINO DE LAS TENADAS, LAS ZAHÚRDAS, EL ESTABLO O LOS PESEBRES

Justo Muñoz Fernández

La escena se repetía, jornada tras jornada, en la mayoría de las casas de Fontanarejo. Y sucedía, sobre todo, por la mañana y en los atardeceres. A esas horas vacas, cabras, cerdos,  asnos, yeguas etc. regresaban o salían al campo y, para llegar hasta las tenadas, las pesebreras, las zahúrdas, los corrales o la calle, cruzaban por en medio de la vivienda que era, casi siempre, el portal de la casa. Semejante trasiego ganadero estaba ya tan asumido e interiorizado por los moradores, y también tan repetido por los propios animales, que apenas acarreaba excesivos trastornos.

Lo malo, y lo más impertinente, era cuando alguno de los animales se cagaba en mitad del portal, que frecuentemente estaba empedrado, sobre todo las vacas y más aún cuando comían verde en primavera. Pero, en fin, ese era un riesgo que había que asumir y, cuando sucedía el inesperado “incidente”, enseguida se tiraba de escoba, de bayeta y, años después, de fregona para dejarlo todo como los chorros del oro.

Hay muchas anécdotas relacionadas con ese costumbrismo del paso animalista por las viviendas. Vaya una como muestra: El escenario fue uno de los bares que había en Fontanarejo. En uno de ellos estaba el médico del pueblo en la barra tomando unos “chatos” con otro colega. Ambos daban la espalda a la zona por donde pasaba el ganado y, al girarse, se toparon con una enorme vaca de yunta que, pacíficamente, cruzaba buscando el establo y los pesebres. Los dos galenos se dieron un buen susto pues ambos, además de ser “urbanícolas”, jamás habían visto una vaca tan grande ni, sobre todo, tan cerca. Uno de  los protagonistas de esta simpática anécdota me contaba hace poco, con mucho gracejo y recordando con afecto aquéllos inolvidables tiempos, que hasta  estuvo a punto de subirse en la barra del bar para intentar protegerse del astado. Todo quedó en un susto y ambos siguieron tomando unos vinos, ya más tranquilos, al ver que el animal ni se inmutaba, ni les miraba y proseguía tranquilamente su recorrido camino del pesebre.

Los atajos de ganado comunales, como era el vaquero, porquero, cabrero y yegüero, marcaban los atardeceres y los amaneceres de antaño en Fontanarejo con decenas de animales por las calles del casco urbano buscando sus respectivos corrales. Todo un ritual ganadero-costumbrista del que ya, apenas, quedan resquicios en las viviendas de nuestro pueblo. Un tiempo pasado que muchos mantenemos fresco en la memoria cada vez que damos cuerda al recuerdo de nuestro ayer más reciente y querido.

ANIMALES DE CORRAL

Y es que, en aquellos tiempos pretéritos, era frecuente además que en las casas hubiera gatos, para mantener a raya a las ratas; perros para la caza o para el ganado y, a veces, hasta un perdigón o perdiz para cazar al reclamo. Ya en el corral, el catálogo animalista podía ser abundante con gallinas, conejos, palomos y, en ocasiones, hasta, algunos patos o pavos.

También era normal y frecuente, que los niños,  alimentáramos y diéramos de comer alguna cría de tórtola, perdiz, paloma, liebre, codorniz, urraca etc. que nos habían traído nuestros padres del campo. Eran, sin duda, otros tiempos en los que estaba muy asumido el tener animales domésticos o de labranza en las dependencias de la casa: en el corral, la tenada, la cámara, la zahúrda, el pajar, el establo… y hasta en la misma cocina donde ardía la lumbre rodeada de pucheros y también se guisaba. Aquí, al rescoldo de las brasas, se podía ver antaño al gato o incluso algún perdigón/perdiz instalado en su jaulero de madera, que solía estar colgado de la pared y en lugar preferente. ¡Qué ambiente tan entrañable, recordado y ya desaparecido!

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LA ESCRITORA CARMEN MANZANEQUE VISITA CABAÑEROS Y EL MUSEO ETNOGRÁFiCO Y EL CENTRO DE INTERPRETACIÓN DE HORCAJO

18 10 2017

LA FINALISTA DEL PREMIO PLANETA EN EL AÑO 2014 ACABA DE PUBLICAR SU PRIMER POEMARIO “CUANDO LAS MUÑECAS ME NEGARON EL SALUDO”

La escritora castellano manchega Carmen Manzaneque, que fue finalista del Premio Planeta 2014 con su novela “Donde brotan las violetas”, visitó el pasado “puente” parte de la zona de Cabañeros y algunos lugares y pueblos de la comarca de la Jara, como Piedraescrita. En este último lugar estuvo en la ermita viendo las interesantes pinturas que alberga el citado recinto eclesiástico. También conoció el museo etnográfico de Horcajo, donde firmó en el libro de visitas y fue atendida por nuestro paisano Rubén Fernández, guía del citado museo, reabierto recientemente. Posteriormente se trasladó hasta el Centro de Interpretación de este municipio para conocer sus instalaciones.

La escritora, según nos comenta, quedó muy satisfecha del recorrido viajero y maravillada de los rincones y paisajes de la zona (las fotos panorámicas que acompañan este texto están hechas por ella misma, como la puesta de sol tomada en la carretera que va desde Retuerta del Bullaque hasta Horcajo). Carmen Manzaneque asegura que tiene previsto volver a finales del próximo mes de noviembre para adentrarse y visitar con detenimiento el Parque Nacional de Cabañeros y otros lugares.

Recordar que la obra de Carmen Manzaneque “Donde brotan las violetas” quedó entre las 10 seleccionadas de los 453 trabajos que se presentaron en aquella edición al citado premio en el año 2014. Un libro que, como ella misma dice, “nace de escuchar. De largas conversaciones con las personas que un día me regalaron sus recuerdos”.

Por otro lado, el pasado mes de abril llegó a las librerías su primer poemario “Cuando las muñecas me negaron el saludo”, un libro que presentó también en la Casa de Castilla La Mancha en Madrid, en la ciudad de Toledo y en cuya portada aparece ella cuando era niña.

Recordar que la escritora, nacida en Campo de Criptana (Ciudad Real) y residente actualmente en Illescas (Toledo), asistió a la tertulia fontanarejeña “Las Migas” celebrada en Madrid el pasado años con motivo del Día del Libro 2016, que coincidió además con el IV centenario de la muerte de Miguel de Cervantes. El escenario de la degustación miguera y de la posterior charla con Carmen Manzaneque fue la Casa de Castilla-La Mancha, ubicada junto a la céntrica Puerta del Sol.

J. Muñoz

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