MADROÑOS, PAISAJE Y CABRIOS EN FONTANAREJO

19 12 2016

LAS “MADROÑAS”, DE LAS QUE SE SACABAN ANTAÑO LOS TRADICIONALES CABRIOS PARA LAS TECHUMBRES, PRESENTAN UN SINGULAR COLOR ROJIZO CON SUS INCONFUNDIBLES FRUTOS

 

Los madroños, con su inconfundible color rojo cuando están maduros, son los protagonistas del paisaje fontanarejeño durante estas últimas semanas y estos días otoñales en vísperas, ya, del invierno. Numerosos rincones en barrancos, valles, montes, cuerdas, trochas, morros y veredas de nuestro pueblo presentan un precioso aspecto rojizo que es especialmente intenso en alguno de los parajes donde más abunda este arbusto. Hay que recordar que en nuestro término municipal hay incluso un paraje que se denomina la Madroña.  Pero también se pueden ver zonas salpicadas por esta planta en zonas como las Camachas, los Chapiteles, la Graja, los Barranquillos, Valdeja, los Valles   etc. etc.

El fruto, que se denomina igual que el árbol caracterizado por sus típicas ramas de color verde obscuro, tiene un singular sabor áspero y muy dulce cuando está en sazón. También los pájaros y numerosos animales buscan los madroños caídos al suelo para comérselos.

Por otro lado, de los árboles,  que en Fontanarejo llamamos “madroñas”,  se obtenían antaño los denominados cabrios para cubrir los techos de las casas, de los corrales, de los voladizos etc. La Real Academia define así el cabrio:” En la construcción tradicional, madero colocado paralelamente a los pares de una armadura de tejado para recibir el tablazón”.

Era frecuente que, tiempo atrás, los fontanarejeños acudieran a las zonas donde había más “madroñas” para cortar las ramas que estaban más sanas y presentaban menos curvas. De ellas salían los utilísimos cabrios que se tallaban con el hacha y la azuela para “afilar” con esmero cada una de las puntas para que asentaran mejor sobre la techumbre. No hay nada más que entrar en cualquier casa antigua del pueblo para comprobar cómo, entre viga y viga, los techos están repletos de cabrios alineados y cubiertos de barro sobre los que se colocaban las tejas, que frecuentemente salían de los tejares artesanales que funcionaron, tiempo atrás, en Fontanarejo.

Por último, un dato curioso: algún fontanarejeño, que conoció  aquellos métodos tan tradicionales a la hora de construir, asegura que “el mejor tiempo para cortar las ramas y elaborar los cabrios era cuando estaba la luna en cuarto menguante y la madroña ya había dado sus frutos, de esta forma la madera salía mucho más dura y no se apolillaba”. Es decir, cuando la luna y la madroña  estaban “muertas”. Dicho queda.

Vaya para terminar, y ya que estamos en víspera de las fiestas navideñas, esta letra de un conocido villancico que tiene que ver con el singular fruto del que estamos hablando y que dice así: “Madroños al niño no le demos más/ 
que con los madroños se va a emborrachar”.

 

FELICES PASCUAS Y UN PRÓSPERO AÑO NUEVO 2017.

 

 Justo Muñoz

Madroños en diciembre de 2016

Pincha en la foto para ver el resto del álbum





GANADORES DEL IX CONCURSO DE FOTOGRAFÍA “ROMÁN FERNÁNDEZ MARTÍN” CONVOCADO POR LA ASOCIACIÓN “AMIGOS DE LAS LUMINARIAS”

29 11 2016

Carlos García Arcos  y Tomás Ángel García han sido los ganadores de los dos premios del IX concurso de fotografía “Román Fernández Martín” que convoca cada año la “Asociación Amigos de las Luminarias de Fontanarejo”

Carlos obtuvo el galardón a la mejor foto para el calendario del próximo año 2017 titulada “Tarde de humo” y Tomás ganó el premio a la mejor foto artística  denominada  “La niebla de romero”.

Ambos premios serán entregados a sus ganadores en la próxima fiesta de las “Luminarias” 2017 en la habitual velada que organiza cada año la asociación y en la que se entregan también sus galardones anuales «Romeros Cencíos»

La foto ganadora del concurso, presentada por Carlos García Arcos, ilustrará el calendario de bolsillo 2017 que editará y distribuirá la asociación.

En nombre de la «Asociación Amigos de las Luminarias», felicitaciones para Carlos García Arcos  y Tomás Ángel García,  y también para todas las personas que han participado en este IX concurso de fotografía.

Gracias a todos por vuestra colaboración.

Tarde de humo.-Calendario

Foto para el calendario

Título: “Tarde de humo”
Autor:Carlos García Arcos

La niebla de romero.-Artística

Foto artística

Título: “La niebla de romero”
Autor: Tomás Ángel García

calendario





EL ESCRITOR LUIS LANDERO, PREMIO NACIONAL DE LITERATURA Y DE LA CRÍTICA, ASISTE A LA TERTULIA FONTANAREJEÑA “LAS MIGAS”

25 11 2016

-En el encuentro, con uno de los grandes autores de la narrativa contemporánea, hablamos de su minucioso trabajo como novelista y de sus orígenes rurales en Extremadura.

-El escritor firmó en el libro de invitados, donde dejó plasmado un singular verso, y recibió un pergamino con la historia de Fontanarejo y el pañuelo verde simbólico de nuestras  “Luminarias”.

El escritor extremeño Luis Landero, premio Nacional de Narrativa y de la Crítica en 1990 por su obra primera “Juegos de la edad tardía”, asistió a la tertulia fontanarejeña “La Migas” en Madrid. Charlar con uno de los más grandes narradores de la Literatura Española contemporánea es un verdadero placer, un lujo; pero, si además, la conversación fluye después de comer una sartén de migas y al rescoldo de dar cuerda al recuerdo de nuestros orígenes rurales, el momento se convierte en sublime. Y así pasó, pues Luis, nacido en Alburquerque (Badajoz) en una familia campesina que emigró a Madrid en los años sesenta, mantiene muy nítidas esas vivencias que plasma magistralmente, en una narración muy emotiva, en su último libro “El balcón en invierno”. La obra ha sido galardonada con el premio “Libro del Año” por el gremio de libreros de Madrid.

Acompañaba a Luis Landero su amigo de toda la vida el doctor Juan Pedro Vázquez de la Cámara, médico rural en Castilla y León, viajero empedernido y ciudadano solidario. El encuentro gastronómico tuvo lugar en el restaurante “Casa Jacinto”, que regentan nuestra paisana Toni y su esposo Jacinto. Señalar que, nada más sentarnos, y tras colocar la sartén en la mesa, Luís recordó con nostalgia “las exquisitas migas que preparaba mi madre, muy similares a estas”.

Toni, que recibió un aplauso a modo de felicitación de todos los comensales por su maestría culinaria, nos preparó unas migas con abundantes tropezones: pimientos verdes y “chorruznos”, panceta (“mesao” que llamamos en nuestro pueblo), chorizo, boquerones, torreznos, morcilla, uvas, arrope y para rematar…leche fresca para “regar” unas deliciosas migas y convertirlas en “canas”.

Tras la degustación de tan contundente y típico plato llegó el momento de una enriquecedora tertulia en la que escuchamos a Luis Landero por un lado, hablar de su esmerado e intenso trabajo literario; y, por otro, contar numerosas anécdotas y momentos de su niñez en Alburquerque y de su adolescencia en el barrio madrileño de Prosperidad. Recuerdos entrañables de su abuela Francisca, que aparece en la portada de su última novela fotografiada con él; de su primo Paco, de sus padres, de su tío Ignacio y, en definitiva, de un mundo rural y campesino que todos los tertuliamos conocemos bien. De ahí lo emotivo de la tertulia en la que echamos la vista atrás para rememorar aquél ritual del reparto de la leche en polvo que nos ofrecían en la escuela, y que Luís la recuerda como “de muy buen sabor”; pasando por el trozo de “pan con lo que sea” que nos daban nuestras madres de “merendilla” en Fontanarejo. La palabra bocadillo no la conocíamos entonces y, posteriormente, nos sonó bastante rara.

En otro momento hablamos de que, muchos de nosotros, habíamos tenido la suerte de conocer a paisanos que “pesaban a ojo” el ganado y se equivocaban poco en el cálculo. Luis contó que su madre, fallecida el pasado año, había ganado no hace mucho tiempo un premio, una placa,  “que ella conservaba con orgullo y esmero, tras calcular con bastante precisión el peso de un cerdo en una tradicional matanza celebrada en Aranda de Duero”.  En ese contexto de costumbrismo rural hablamos también del simbólico y respetado apretón de manos con el que se cerraban los tratos antaño y del tradicional alboroque, que la Real Academia Española (RAE)  define como “agasajo que hacen el comprador, el vendedor o ambos, a quienes intervienen en una venta”.

Aprovechamos, por otro lado, para que Luis Landero nos dedicara algunos de sus libros. Y mientras el escritor, bolígrafo en ristre, plasmaba sentidos mensajes (algunos con su dibujo incluido que ilustra la portada de “Juegos de la edad tardía”), el doctor Vázquez nos contó algunos de sus viajes solidarios a África, donde suele acudir cada año en rutas humanitarias y de ayuda a gentes necesitadas.

Casi al final de la extraordinaria y animada sobremesa, de la que nos levantamos casi a las seis de la tarde, sacamos a relucir nuestras peculiares “Luminarias”, una tradición muy querida que mantenemos viva los de Fontanarejo. Luís vio con atención  un “ramillete” de fotos que recogen el gran sahumerio que protagonizamos los fontanarejeños cada 30 de abril al atardecer. Un momento que Juan Pedro Vázquez tuvo la oportunidad de disfrutar hace unos años cuando estuvo en nuestro pueblo y recuerda con intensidad las lumbres de romero ardiendo todas al unísono.

Luis Landero firmó en el libro de invitados de la tertulia “Las Migas”, donde nos dejó plasmado, de puño y letra, este verso: Bien se está en Casa Jacinto con migas y con amigos, los torreznos son testigos, de notario, el vino tinto. En mi pueblo nací ayer, y hoy, que ya voy para viejo, renazco en Fontanarejo”.

Entregamos a Luis y a Juan Pedro un pergamino con la historia de nuestro pueblo y el pañuelo verde simbólico de las ancestrales “Luminarias”, que llevaron atado al cuello en la despedida de un encuentro muy gratificante.

Ya anochecido, algunos contertulios fuimos dando un paseo hasta la céntrica Puerta del Sol, que muestra ya adornos navideños, y nos hicimos una foto para el recuerdo de una jornada en la que compartimos mesa, mantel, migas y charla con el autor de obras que ya forman parte del mejor catálogo de la narrativa española: “Juegos de la edad tardía”, “Caballeros de Fortuna”, “El mágico aprendiz”, “Entre líneas: el cuento de la vida”, “El guitarrista”, “Hoy, Júpiter”, “Retrato de un hombre inmaduro”, “Absolución” y “El balcón en invierno”.

Por cierto, Luis Landero, nos reveló que ya tiene terminada su nueva novela que seguramente verá la luz en la próxima primavera. ¡Enhorabuena, Luis!.

Justo Muñoz

Tertulia con Luis Landero
***Pincha en la foto para acceder a todo el álbum***





Se ha abierto el plazo para participar en el IX Concurso de fotografía “Román Fernández Martín”

25 07 2016

ganadora del VIII concurso de fotografía

Ganadora del VIII concurso.
Autor: Roberto García

En el parfil de Facebook de la “Asociación Amigos de las Luminarias” se ha convocado el IX Concurso de Fotografía “Román Fernández Martín, que la Asociación convoca todos los años. En esta ocasión el plazo de presentación de fotografías es hasta el 31 de agosto

Enlace a la página de Facebook:

https://www.facebook.com/Asociaci%C3%B3n-Amigos-de-las-Luminarias-de-Fontanarejo-164333017086593/?fref=nf

BASES

IX CONCURSO DE FOTOGRAFÍA “ROMÁN FERNÁNDEZ MARTÍN”

La Asociación “AMIGOS DE LAS LUMINARIAS”, dentro de su programa de actividades culturales, CONVOCA EL IX CONCURSO DE FOTOGRAFÍA “ROMÁN FERNÁNDEZ MARTÍN”, que se regirá por las siguientes BASES

OBJETIVO:

Conseguir imágenes fotográficas que recojan los diferentes aspectos de las fiestas de “LAS LUMINARIAS” de Fontanarejo.

REQUISITOS DEL CONCURSO

1.- El tema será “LAS LUMINARIAS. Las fotografías podrán presentarse en blanco y negro o color y digitalizadas en formato JPG.
2.- Cada participante podrá presentar TRES fotografías como máximo, valorándose de manera independiente cada una, no como colección.
3.- Cada fotografía debe estar identificada con el título de la misma.
4.- Las fotografías se enviarán a la siguiente dirección de correo electrónico: amigosdelasluminarias@gmail.com especificando en el mismo los datos del autor: nombre, apellidos, dirección de correo ordinario o electrónico y teléfono.
5.- La participación en el concurso supone el conocimiento y aceptación de las bases del mismo.
6.- Se concederán dos premios:

Premio a la considerada mejor fotografía artística.
Premio a la fotografía CALENDARIO 2017 (con ella se editará el calendario de la Asociación para el 2017).

PRESENTACIÓN DE FOTOGRAFÍAS:
El plazo de presentación de las obras finalizará el próximo día 31 de agosto a las 24 horas, no admitiendo ninguna fotografía fuera de este plazo para dicho concurso.
Un jurado calificará las obras presentadas, siendo su decisión irrevocable.
Los autores de las dos fotografías seleccionadas recibirán un obsequio de la Asociación en el acto de entrega de los ROMEROS CENCÍOS 2017





MIGAS DE ERA, TRILLA Y GALBANA EN MADRID CON UN CALOR SOFOCANTE, SIMILAR AL QUE HACÍA ANTAÑO EN LAS ERAS DE FONTANAREJO

20 07 2016

JOSÉ CASTILLO FERRERA, ASISTE COMO INVITADO A LA TERTULIA “MIGUERA, FIRMÓ EN EL LIBRO DE HONOR Y RECIBIÓ UN PERGAMINO Y EL PAÑUELO VERDE SÍMBOLO DE “LAS LUMINARIAS”

 

La climatología se sumó al guión y ese día hizo un calor sofocante en Madrid. Tan alta temperatura incluso vino bien para rememorar las migas de trilla que, en pleno verano y con calores similares, se comían antaño para almorzar en las eras de Fontanarejo. Al encuentro gastronómico y a la posterior “tertulia  miguera” asistió nuestro paisano José Castillo Ferrera, con quien hablamos de vivencias, recuerdos y experiencias tanto en nuestro pueblo, donde también fue “trillaor”, como en Mallorca y Madrid, los lugares donde posteriormente trabajó hasta su jubilación .

Nos “apretamos” unas riquísimas migas de era, trilla y galbana (“garbana” decíamos en Fontanarejo),  que nos preparó Carlos en su mesón, “El Rincón de Sancho”, en el centro de Madrid muy cerca de la Plaza de España. Unas riquísimas migas salpicadas con abundantes “tropezones”…. Pimientos “chorruznos” y verdes, boquerones, bacalao, chorizo, panceta , uvas, arrope y leche final para las migas “canas”.

Todos los que nos sentamos a la mesa fuimos en su día “trillaores” en las eras de Fontanarejo y buena parte de la tertulia sirvió para recordar aquellos interminables días que pasábamos encima de la trilla o ayudando en otras tareas de la era como volver la parva, amontonar, emparvar o limpiar.

José Castillo refirió numerosas anécdotas vividas a pie de parva y también en las besanas de nuestro pueblo arando con la yunta. Con 18 años se marchó a Palma de Mallorca, donde trabajó durante 7 años, y finalmente vino a Madrid donde ahora vive. A lo largo de este dilatado tiempo y hasta su jubilación, nuestro paisano ha vivido numerosas experiencias laborales que van desde un breve periodo en la construcción nada más emigrar a Mallorca, pasando por la cocina de hostelería, hasta repartir butano. Posteriormente, y ya en Madrid, trabajó en una empresa de artes gráficas, regentó un bar, fue empleado en una fundición y finalmente estuvo 22 años como celador hospitalario.

También dedicamos un tiempo de la sobremesa para ver fotos retrospectivas de las tareas de verano en Fontanarejo que se iniciaban con la siega y concluían encerrando la paja. Vimos también imágenes de las Fiestas de Agosto de antaño con la entrañable verbena, los toros en la plaza de carros etc. y también fotos de los días en los que tocaba ir a bañarse en el charco de la Olla, de la Losa o en Guadiana, y que suponían unas jornadas de gran disfrute y asueto después del duro estío.

Al final de la interesante conversación, en la que José Castillo tuvo un recuerdo especial  para los maestros D. Miguel y D. Antonio por lo que le habían enseñado, nuestro paisano firmó en el libro de honor de la “Tertulia las Migas”, recibió un pergamino con la historia de Fontanarejo y el pañuelo verde , distintivo de las singulares “Luminarias”.

Finalizamos el encuentro “miguero” pasadas las seis de la tarde, comentando que era “la hora del gazpacho”, pues sobre esa hora llegaba el momento de hacer una parada en la era para comer un refrescante gazpacho que se tomaba a diario, como ocurría con las migas para almorzar o el cocido para comer al medio día. Sin duda una gastronomía tan modesta como potente.

Hartos de migas, fuimos dando un paseo por la Gran Vía para “bajar” un poco los “tropezones” en plena digestión…y aquí surgió la anécdota pues nos abordaron, en al menos dos ocasiones, ofreciéndonos folletos de recintos culinarios… ¡para que entráramos a cenar!. Desconocían, sin duda, cómo llevábamos la andorga. Pasamos después por Callao y terminamos en la céntrica Puerta del Sol con un calor y un bochorno que sirvió, ya en la despedida, para dar de nuevo cuerda al recuerdo de un tiempo pasado cuando fuimos todos “trillaores” en las eras de nuestro pueblo. ¡Qué galbana!.

Justo Muñoz

DSC00185-S//embedr.flickr.com/assets/client-code.js

la foto//embedr.flickr.com/assets/client-code.js

la foto(1)//embedr.flickr.com/assets/client-code.js

DSC00154//embedr.flickr.com/assets/client-code.js

DSC00156 - copia//embedr.flickr.com/assets/client-code.js

DSC00161//embedr.flickr.com/assets/client-code.js

DSC09225//embedr.flickr.com/assets/client-code.js

DSC09233//embedr.flickr.com/assets/client-code.js

DSC09243//embedr.flickr.com/assets/client-code.js

la foto (5)//embedr.flickr.com/assets/client-code.js

la foto (1)//embedr.flickr.com/assets/client-code.js

DSC09412//embedr.flickr.com/assets/client-code.js

DSC09415//embedr.flickr.com/assets/client-code.js

zoilo 018//embedr.flickr.com/assets/client-code.js





“NEVADA JAREÑA” EN MONTES, SIERRAS, COLLADOS Y MORRAS DE FONTANAREJO

2 06 2016

LA HUMILDE JARA, ADEMÁS DE LUCIR UNA PECULIAR FLORACIÓN PRIMAVERAL, HA SIDO UTILIZADA A LO LARGO DEL TIEMPO EN NUESTRO PUEBLO COMO COMBUSTIBLE EN LUMBRES Y HORNOS, PARA OBTENER EL “TILLO” DE LAS TECHUMBRES, COMO ELEMENTO PRIMORDIAL EN LAS BARDAS DE LOS CORRALES Y PARA ELABORAR LOS BIROS DE LAS COLMENAS DE CORCHA

 

Las jaras, con sus inconfundibles hojas blancas cuando están en plena floración, cubren rincones del término municipal fontanarejeño con una “nevada” muy peculiar. Los tupidos jarales lucen unos atractivos paisajes canos sobre todo en las sierras, lomas, collados y morros que presentan un manto nacarado en muchos de sus parajes, que es especialmente intenso tras los amaneceres.

La jara es un arbusto muy abundante en zonas del centro y mediodía de España en las que, en plena primavera, podemos encontrar una espectacular floración de los delicados pétalos, muchas veces arrugados, que forman una impresionante panorámica blanquecina.

El hecho de que la jara ofrezca un espectáculo visual con sus grandes flores pedunculadas de corola blancuzca y, en alguna especie, con una mancha rojiza en la base de cada uno de sus cinco pétalos, hace que, en ocasiones, sea también motivo de inspiración plástica para pintores, fotógrafos, escritores etc. Tal es el caso, por poner un par de ejemplos ejemplos, del  poema de José Agustín Goytisolo titulado “La flor de la jara” o de nuestra paisana  Eloisa Fernández Romero que pintó, años atrás, un interesante cuadro, con la jara florida en primer término y el casco urbano de nuestro pueblo al fondo, que reproducimos, junto con varias fotos, en este blog.

Por otro lado la humilde jara, además de dar una especial intensidad paisajística nívea a muchos lugares de nuestro pueblo, ha sido, a lo largo del tiempo, muy utilizada por los fontanarejeños. Hablamos de usos que van desde la pura combustión para “alimentar” lumbres y hornos, hasta los que tienen que ver con la construcción de viviendas, corrales y cocheras. La apreciada jara servía, por ejemplo, para hacer el denominado “tillo” que se colocaba en las techumbres de las viviendas para aislar las vigas de las tejas, también se utilizaba como barda para cubrir las tapias y paredes de los corrales de cabras y ovejas. En otras ocasiones fue usada para levantar corrales de monte, chozos, majadas etc por pastores y cabreros  paisanos nuestros.

De las ramas muy secas de tan copioso arbusto se hacen además los biros, que la Real Academia Española (RAE) define como “clavos de jara” y que se utilizaron mucho, sobre todo tiempo atrás, por colmeneros y apicultores del pueblo  como afilados palos para “coser” las tradicionales colmenas de corcho. Las abejas también frecuentan las flores de jara de la que, al parecer, se obtiene una miel muy buena tanto en calidad como en sabor.

Además algunos ganaderos de nuestro pueblo comentan que el fruto o cápsula de la jara, que ellos denominan “ripio” o “trompo”, se lo comen muy bien algunos rumiantes como cabras, ovejas, corzos, etc. sobre todo en el otoño.

Un peculiar mundo natural “jareño” que va desde los paisajes más autóctonos, pasando por el multiuso más secular y práctico, hasta el alimento para algunos animales.

Por último señalar que la jara produce, sobre todo en los meses de agosto septiembre, el denominado ládano, que es un producto resinoso que fluye de las hojas y ramas y que en nuestro pueblo llamamos “mánguila”.

Justo Muñoz

Elo (1) Cuadro pintado por una fonatanrejeña

rOA la foto (1)

la foto (2) la foto

25-5-2016 135 25-5-2016 139





FONTANAREJO, MI PUEBLO

26 05 2016

Luminarias 2016

Desde que terminaron este año de 2016 las Fiestas de San Felipe y Santiago, patronos de Fontanarejo, y que he tenido la suerte de vivir en mi pueblo, me ha rondado por la cabeza la idea de escribir unas letras en donde intentar plasmar, aunque sea torpemente, la cantidad de sentimientos y recuerdos que he vivido en estos días.

Tengo que dirigirme necesariamente a la Asociación Amigos de la Luminarias para darle en primer lugar mi más sincera enhorabuena por la labor que sus miembros desarrollan dando a conocer a las nuevas generaciones nuestras costumbres y tradiciones. Y en segundo lugar, las gracias por darme la oportunidad de pasar unos momentos tan entrañables y emotivos el pasado 30 de Abril en el acto de homenaje a los quintos del 50 y del nombramiento de los romeros cencíos. Los recuerdos afloraron con gran intensidad.

Nací en la calle Parras el 8 de Abril de 1950. Mi padre, Miguel Crespo Baena, llegó a Fontanarejo en 1946 procedente de Fernán Núñez (Córdoba) para ejercer su profesión de maestro. Allí conoció a mi madre, natural de Fontanarejo, Elisa Fernández Sánchez. De este matrimonio nacimos mi hermano Martín Ángel y yo, permaneciendo en el pueblo hasta 1957.

Decía el gran poeta Antonio Machado, “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla y un huerto claro donde madura el limonero …”. Para mí, mi infancia son recuerdos de …

Los paisajes de la dehesa, la Peña Redonda, los Arroyuelos y, como no, el Puerto, donde ir allí en verano era un día de fiesta (mientras los mayores se ocupaban de tareas menos agradables como labrar la huerta y hacer la colada, los niños aprovechábamos para bañarnos en las charcas y pasar un día inolvidable). O ir al Castillejo donde los primos mayores nos hacían vivir grandes aventuras de castillos y moros.

Los aromas del pan recién hecho al horno de la tía Marcelina, o los de los dulces, rosquillas, galletas, canutillos (que seguimos haciendo mi madre y yo, y que tanto gustan a mis amigos de Fernán Núñez), o de la Candelilla …

Las matanzas, cuando la casa se llenaba de bullicio y de trabajo para toda la familia, pero que los niños disfrutábamos de un día sin escuela, del mecedor y sobre todo, de lo más esperado, del testuz, con sus migas a “puñao” y de las pajarillas , que tanto me gustaban y que no he vuelto a comer. Recuerdo que mi último testuz a la tierna edad de 6 años  ¡fue en las tres escalerillas!. Eso hoy sería impensable.

Los olores del campo en primavera, cuando cogíamos tomillo, romero, margaritas, rosas ,,, para hacer pequeños altares. Recuerdo perfectamente uno que hice con mi prima Paca en su casa.

Las mañanas de verano jugando en la calle con los demás niños de los vecinos; Justa (amiga íntima de mi niñez y que eché en falta en el acto de los quintos), Florencia, Sofía, Teodora y su hermano Román q.e.p.d. …

Las tardes de verano. Cuando más apretaba el calor acompañaba a Paca, hija de la tía Genara, a llevar el gazpacho a los trilladores con la esperanza y la ilusión que nos dejaran dar una vuelta en el trillo.

Los bautizos y las bodas, tan sencillos y distintos a los de ahora, pero esperados con gran ilusión; con el refresco, la taza de chocolate, las flores, las rosquillas y otros dulces típicos.

Recuerdos más lejanos me traen a mi mente la imagen en la que estoy vestida de angelito acompañando a las niñas de comunión. Una representación teatral en el Salón de las alumnas de Dª Pilar. ¡Lástima que no queden testimonios gráficos!

 

Mis veinte años …

Transcurren por tierras cordobesas, en su campiña, pero no por eso dejamos de visitar Fontanarejo con cierta frecuencia. Tengo la suerte de que a mi marido siempre le ha gustado el pueblo y en especial sus gentes. De hecho, a nuestra vuelta del viaje de novios a Londres, el siguiente destino fue Fontanarejo, ocasión que aprovecharon los quintos para hacerle pagar “la media”, con gran disgusto de mi primo Jaime que hubiese preferido que lo echasen al pilón. Más tarde he vuelto con mis hijas y en una fecha no muy lejana espero poder hacerlo con mis nietos. Mis amigos de Fernán Núñez, me oyen una y otra vez cantar con pasión las maravillas del sitio que me vio nacer, hasta tal punto que en Mayo de 2009 un grupo de ellos se decidieron por fin a comprobar in situ todo lo que ya sabían por mí. Fue estupendo poder compartir con ellos esta vivencia, quedaron realmente satisfechos del paisaje y del paisanaje, y uno de ellos, imbuido sin duda por la belleza del paraje y de la amistosa convivencia, Fernando Serrano, poeta de prestigio, improvisó estos versos:

CANCIÓN DE FONTANAREJO

Vieja ilusión cumplida,
un viejo sueño,
entre jara y tomillo,
Fontanarejo.

Casas de adobe y piedra
bajo azul cielo,
callejuelas estrechas,
menta y romero
y un verde que te ciega
por los senderos.

Hasta Peña Redonda
vamos subiendo
y desde arriba el valle
se pierde inmenso
como una gran alfombra
de verde espliego.

Amigos, siempre amigos,
no compañeros.
La amistad es mirar
siempre derecho,
tomar juntos un vaso
de vino viejo,
saber que tendrás siempre
dándote aliento
un amigo leal, fiel y sincero.

No quiero terminar sin tener un recuerdo muy especial para tres mujeres de la familia que ya no están entre nosotros y que siempre hicieron que mi estancia en el pueblo fuera lo más agradable posible: la tía Marcelina, la tía Aurora y mi prima Isabel. Un beso para ellas allá donde estén.

Carmen Crespo Fernández

1.D. Miguel

2.Elisa 3.Mis padres y yo

4.Con la tia Aurora 5.Con Teodora

6.Mi hermano Martín A. y yo 7.En mi puerta de la calle Empedrá

8.Con mi prima Isabel en la Peña Redonda 9.Escuela en Fernán Núñez

10.En casa de mis tios Emiliano y Pilar. 1976 11.Mi hija Elena en la dehesa. Año 1989

12.En la dehesa. Año 2001 13.La dehesa estaba exhuberante. 2001

14.Con los amigos. Año 2009 15.Luminarias 2016








A %d blogueros les gusta esto: