UN TIEMPO PRETÉRITO CUANDO EL GANADO CRUZABA POR EL PORTAL DE LAS CASAS DE FONTANAREJO PARA LLEGAR HASTA EL CORRAL

14 12 2017

VACAS, CABRAS, CERDOS, YEGUAS ETC. PASABAN POR EN MEDIO DE LAS VIVIENDAS CAMINO DE LAS TENADAS, LAS ZAHÚRDAS, EL ESTABLO O LOS PESEBRES

Justo Muñoz Fernández

La escena se repetía, jornada tras jornada, en la mayoría de las casas de Fontanarejo. Y sucedía, sobre todo, por la mañana y en los atardeceres. A esas horas vacas, cabras, cerdos,  asnos, yeguas etc. regresaban o salían al campo y, para llegar hasta las tenadas, las pesebreras, las zahúrdas, los corrales o la calle, cruzaban por en medio de la vivienda que era, casi siempre, el portal de la casa. Semejante trasiego ganadero estaba ya tan asumido e interiorizado por los moradores, y también tan repetido por los propios animales, que apenas acarreaba excesivos trastornos.

Lo malo, y lo más impertinente, era cuando alguno de los animales se cagaba en mitad del portal, que frecuentemente estaba empedrado, sobre todo las vacas y más aún cuando comían verde en primavera. Pero, en fin, ese era un riesgo que había que asumir y, cuando sucedía el inesperado “incidente”, enseguida se tiraba de escoba, de bayeta y, años después, de fregona para dejarlo todo como los chorros del oro.

Hay muchas anécdotas relacionadas con ese costumbrismo del paso animalista por las viviendas. Vaya una como muestra: El escenario fue uno de los bares que había en Fontanarejo. En uno de ellos estaba el médico del pueblo en la barra tomando unos “chatos” con otro colega. Ambos daban la espalda a la zona por donde pasaba el ganado y, al girarse, se toparon con una enorme vaca de yunta que, pacíficamente, cruzaba buscando el establo y los pesebres. Los dos galenos se dieron un buen susto pues ambos, además de ser “urbanícolas”, jamás habían visto una vaca tan grande ni, sobre todo, tan cerca. Uno de  los protagonistas de esta simpática anécdota me contaba hace poco, con mucho gracejo y recordando con afecto aquéllos inolvidables tiempos, que hasta  estuvo a punto de subirse en la barra del bar para intentar protegerse del astado. Todo quedó en un susto y ambos siguieron tomando unos vinos, ya más tranquilos, al ver que el animal ni se inmutaba, ni les miraba y proseguía tranquilamente su recorrido camino del pesebre.

Los atajos de ganado comunales, como era el vaquero, porquero, cabrero y yegüero, marcaban los atardeceres y los amaneceres de antaño en Fontanarejo con decenas de animales por las calles del casco urbano buscando sus respectivos corrales. Todo un ritual ganadero-costumbrista del que ya, apenas, quedan resquicios en las viviendas de nuestro pueblo. Un tiempo pasado que muchos mantenemos fresco en la memoria cada vez que damos cuerda al recuerdo de nuestro ayer más reciente y querido.

ANIMALES DE CORRAL

Y es que, en aquellos tiempos pretéritos, era frecuente además que en las casas hubiera gatos, para mantener a raya a las ratas; perros para la caza o para el ganado y, a veces, hasta un perdigón o perdiz para cazar al reclamo. Ya en el corral, el catálogo animalista podía ser abundante con gallinas, conejos, palomos y, en ocasiones, hasta, algunos patos o pavos.

También era normal y frecuente, que los niños,  alimentáramos y diéramos de comer alguna cría de tórtola, perdiz, paloma, liebre, codorniz, urraca etc. que nos habían traído nuestros padres del campo. Eran, sin duda, otros tiempos en los que estaba muy asumido el tener animales domésticos o de labranza en las dependencias de la casa: en el corral, la tenada, la cámara, la zahúrda, el pajar, el establo… y hasta en la misma cocina donde ardía la lumbre rodeada de pucheros y también se guisaba. Aquí, al rescoldo de las brasas, se podía ver antaño al gato o incluso algún perdigón/perdiz instalado en su jaulero de madera, que solía estar colgado de la pared y en lugar preferente. ¡Qué ambiente tan entrañable, recordado y ya desaparecido!

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EL MATRIMONIO JULIA-MÁXIMO Y SU HIJA MERCEDES ASISTEN A LA TERTULIA “LAS MIGAS” CELEBRADA EN MADRID

17 11 2017

NUESTROS PAISANOS, FIRMARON EN EL LIBRO DE INVITADOS, RECIBIERON UN PERGAMINO CON LA HISTORIA DE FONTANAREJO Y EL SIMBÓLICO PAÑUELO VERDE DE “LAS LUMINARIAS”

Compartimos una riquísima sartén de migas, mesa, mantel y tertulia con nuestros paisanos Julia Alcaide Espinosa; su marido, Máximo García García y su hija Mercedes García Alcaide. Esta apreciada familia asistió a la tertulia “Las Migas”, que impulsa un grupo de fontanarejeños, en un encuentro en el que los recuerdos de antaño y el paisanaje llenaron buena parte del encuentro y, sobre todo, de la charla en la sobremesa. La cita gastronómica tuvo como escenario el restaurante “Casa Jacinto”, ubicado muy cerca de la Plaza de España. Las migas las tostó nuestra paisana Toni, acompañadas con abundantes “tropezones” a base de pimientos verdes y rojos-“chorruznos”, chorizo, morcilla, panceta-“mesao”, bacalao, uvas, arrope y leche bien fría para las “migas canas”. Todo que ni a pedir de boca, vamos.

Tras el buen yantar llegó el momento de la plática en la que echamos la vista atrás para recordar desde los duros años en los que se iba a lavar la ropa al arroyo o a La Hontanilla, hasta los ratos distendidos en la verbena en las Fiestas de Agosto. Aquí salieron a relucir los toros que se celebraban en la plaza hecha con carros y el riquísimo bollo con candelilla que se comía mientras se celebraba el festejo taurino. También hubo momentos para recordar a doña Pilar, la maestra con una cancioncilla muy afectiva que nos recordó Julia;  la inolvidable viajera y las estudiantinas durante el carnaval. Julia, que tiene una gran memoria,  también narró un viejo estribillo que dice:”Las aceituneras tenemos mucha alegría/que este año hay mucho aceite/ y haremos mucha candelilla”.

Máximo intervino en la tertulia para recordar, entre otras muchas cosas, desde  los duros trabajos en el campo hasta su etapa de emigrante en Suiza, con otros paisanos del pueblo. Vivieron y trabajaron en un cantón suizo donde se hablaba alemán y francés, según nos comentó, recordando además las bajas temperaturas que se registran en aquél país centroeuropeo.

Los tres invitados firmaron en el libro de invitados de la tertulia “Las Migas”, donde dejaron un sentido y agradecido mensaje; recibieron un pergamino con la historia de Fontanarejo desde sus orígenes hasta nuestros días, y también el pañuelo verde, simbólico de nuestras entrañables “Luminarias” de romero verde que los fontanarejeños encendemos cada 30 de abril al atardecer.

Y como casi siempre hacemos en estos encuentros, nos recreamos viendo fotografías retrospectivas de Julia y Máximo cuando eran niños, adolescentes y mozos; así como instantáneas del Fontanarejo del ayer: las escuelas, los quintos, las eras, las Fiestas de Agosto…y también fotos de muchos paisan@s nuestr@s que ya no están con nosotros. Mercedes, que nació en Fontanarejo y se vino con tan solo un año a vivir a Madrid con su familia, aportó un manojo de interesantes fotos del ayer en las que aparecen sus padres y otros familiares. Instantáneas que vimos con gran interés.

Ya casi al final de la tertulia se sentó un rato con nosotros Toni, y recordamos los tiempos en los que vivió en Fontanarejo con su familia. En un momento Toni llamó por teléfono a su padre, Antonino, que vive en Canarias y le pasó el móvil a Máximo. Ambos, amigos de toda la vida, charlaron un rato en un emotivo instante que plasmamos en una foto.

Nos levantamos bien avanzada la tarde para despedir a nuestros invitados con los que vivimos un buen rato con agradable tertulia, recuerdos, paisanaje y emociones. Algunos nos fuimos andando por la Gran Vía y Callao hasta la Puerta del Sol, que ya empieza a tener algunos adornos navideños. Y es que, estamos a poco más de un mes de las Fiestas Navideñas 2017… y sigue sin llover.

J. Muñoz

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LA ASOCIACIÓN “AMIGOS DE LAS LUMINARIAS DE FONTANAREJO” REMEMORA LA VIDA PASTORIL CON UNA EXPOSICIÓN Y UNA TERTULIA

29 08 2016

LA MUESTRA PRESENTÓ VARIOS PANELES EXPLICATIVOS, ASÍ COMO UTENSILIOS USADOS EN LAS MAJADAS; Y TAMBIÉN SE CELEBRÓ UNA TERTULIA CON PASTORES DE NUESTRO PUEBLO

 

El Centro Social Polivalente de nuestro pueblo acogió hace unos días la exposición ‘La cultura y el arte pastoril en los Montes de Toledo’, una muestra promovida por la asociación “Amigos de las Luminarias de Fontanarejo”, dentro del II Encuentro Cultural de Verano 2016.

Los paneles explicativos, que se colgaron en las paredes del citado recinto  municipal, mostraron durante los tres días que estuvo abierta la muestra, una secuencia del oficio de pastor. Además de los cuadros, se colocaron una serie de utensilios pastoriles, aportados por fontanarejeñ@s, tales como el típico capote, los inconfundibles calderos, las tradicionales delantales de cuero, las apreciadas aceiteras, las útiles tijeras de esquiar, las entrañables merenderas de corcho, los sonoros cencerros, los sabrosos saleros etc. El día de la inauguración se llevó a cabo también una interesante tertulia sobre experiencias ganaderas en el mundo del pastoreo en la que intervinieron pastores ya jubilados de Fontanarejo y otros que ejercen esta profesión en la actualidad.

La exposición, organizada en la pasada primavera por la Asociación Cultural Montes de Toledo, estuvo comisariada por Jaime Gallardo Alamillo y en la muestra colaboraron los alumnos del Máster de Patrimonio Histórico de la UCLM. En los paneles se explica desde las tareas que se llevaban a cabo en las majadas, pasando por los chozos donde se dormía y se vivía; hasta los utensilios, herramientas y detalles del trabajo pastoril.

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INTENSA RUTA POR LA DEHESA BOYAL DE FONTANAREJO PARA REMEMORAR DESDE LOS ANCESTRALES “JOTRILES”, ADOBERAS, “POSTUEROS”, CHOZOS Y CARBONERAS HASTA LOS ANTIGUOS JUEGOS DE LA “BURRIA” Y EL “TRINQUETE”

23 06 2016

NUESTRO PAISANO ÁNGEL ALCAIDE ESPINOSA NOS GUIÓ POR UN MITICO PARAJE QUE ALBERGA  INTERESANTES  RINCONES, INCOMPARABLES PAISAJES, DURAS VIVENCIAS AGROPECUARIAS Y EMOTIVOS RECUERDOS

Justo Muñoz

La Dehesa boyal de Fontanarejo, además de albergar un singular paraje natural y paisajístico, guarda un gran patrimonio etnográfico local que tiene que ver con las viejas tareas agropecuarias, con antiguas costumbres que van desde los míticos chozos y carboneras hasta los ancestrales juegos del “Trinquete” y la “Burria”.

Para conocer de cerca tanta riqueza medioambiental y costumbrista hicimos a mediados del pasado mes de mayo una interesante ruta por la zona norte de la dehesa acompañados y guiados por nuestro paisano Ángel Alcaide Espinosa. Una caminata que completaba el paseo que realizamos hace ahora dos años por la parte sur-oeste.

Ángel ha sido, entre otras muchas cosas, vaquero y cabrero durante más de 40 años en tan apreciado recinto por lo que, sin duda, atesora una gran experiencia que, además, trasmite con precisión, emoción y con una lucidez envidiable a sus 77 años que cumplió hace poco. Nuestro particular guía, que recibió el pasado 30 de abril el galardón “Romero Cencío” por haber sido uno de los últimos cuidadores de los atajos comunales de nuestro pueblo, (el cabrero, concretamente), nos dio una gran lección de sabiduría ganadera y ruralista durante las más de cuatro horas que duró el recorrido. Ello nos permitió por un lado disfrutar de interesantes rincones e incomparables paisajes; y por otro escuchar o recordar acontecimientos e historias que, en algunos casos, impresionan pues tienen que ver con “noches de lobos” o con penurias y calamidades.

Entre los lugares que “pateamos”  cabe citar la “Cañá del Espirotal” Peña Gorda, la “Cañá Quemá”, la Hoya Honda, el Cerrillo Alto, el Soto, la Erilla de Guadiana, el Cerrillo de Cantos Blancos, “la Rinconá”, el Charco de los Muertos, el Chozo de las Tapias, el Barranco Mortecino, el Cerrillo de las Iniestas, la Peña de la Loma, la “Cañá Primera” etc. etc. En esta última pudimos ver las adoberas o zonas donde habitualmente se hacían los adobes con la tierra que se cavaba y a la que posteriormente se echaba paja y se pisaba con agua para lograr el barro antes de ponerlo en el molde de madera. También vimos el brocal del pozo y la antigua pila de granito que, en su día, estuvieron ubicados enfrente de la Fuente Vieja y supusieron, años atrás, una gran infraestructura para dar de beber al ganado.

Y hablando de agua, en alguno de los lugares del recorrido, como es el caso del Cerrillo Alto o de Peña Gorda, pudimos ver los cristalinos aljibes, metidos a veces entre las peñas, que tenían agua durante los meses más lluviosos y en los que los ganaderos llenaban de sus cantimploras, cubas o zaques.

LOS JOTRILES

En otro de estos rincones, como es el caso del Chozo de las Tapias, nos explicó Ángel en qué consistían los denominados “jotriles”, que eran un pequeño y singular chozo que se levantaba para resguardar de los lobos a los becerros recién paridos mientras las madres estaban uncidas al arado. Estos peculiares recintos “blindados” se construían aprovechando varios chaparros que formaban un círculo y que se cubría con espirotes, zarzas y espinos. Una habilidosa protección con medios naturales para los “chotillos” en ausencia de sus madres. Oímos también, en boca de tan experimentado guía, peculiares nombres de animales como los toros “Macareno” y “Jabalín”, el perro “Quimeras”,  las vacas “Carcelera”, “Jabonera” y “Cigarrera”, la “oveja Coronela” etc. que, por lo que refirió, dejaron una recordada huella animalista entre chaparros.

En un largo recorrido marcado por los cerrillos, los “postueros”, las cañadas, las trochas, los recodos, la flora, los “sesteros”, la fauna, las “querencias” del ganado, los charcos, los arroyos etc. etc. Ángel Alcaide dedicó un momento para hablar de los antiguos juegos con los que pasaban el rato los vaqueros y pastores que llevaban su ganado a la Dehesa. Se refirió a la denominada “Burria” y al “Trinquete”. Este último se practicaba lanzando con el impulso del pié las tradicionales “porras” que portaban los vaqueros, hechas con chaparros u otros arbusto. El jugador que perdía en el lanzamiento recibía los denominados “mantazos”  que eran muy celebrados por los ganadores y espectadores de tan ancestral juego.

En el caso de la denominada “Burria” era, según explicó nuestro guía,  un peculiar y juego muy similar al “golf”, pues se jugaba con las  citadas “porras” y consistía en golpear una pequeña bolita, que se hacía con corcha previamente cocida muy estezada, y lanzarla lo más cerca posible de un hoyo lejano o meter la artesana bola de corcho en el gua.

También nos refirió Ángel los juegos más infantiles en los que los “vaquerillos”  se entretenían jugando en plena dehesa boyal con singulares “toros” y “vacas” elaborados con horquillas de jara y con trozos de corcha. Todo un mundo de imaginación y disfrute en tan tierna infancia.

En otro momento nos encontramos en el recorrido con viejas “horneras” o carboneras, testigos de un tiempo en los que se elaboraba en la dehesa de Fontanarejo desde el tradicional “piconcillo” hasta el carbón. Este último combustible fue muy apreciado y demandado, siglos atrás, desde la ciudad de Toledo, en un período histórico en el que se llegó a implantar un impuesto, denominado “humazgo”,  que se pagaba por el “carboneo” de las dehesas boyales en los Montes de Toledo.

Un recorrido muy interesante y didáctico que, por otro lado, sirvió para disfrutar de un paisaje y de una vegetación exultante por las lluvias caídas en el primer tramo del mes de mayo, que fue el momento de nuestro recorrido como puede apreciarse en las fotos. Un paseo salpicado a veces por los charcos,  por las gamonitas, los “espirotes”, los jarales, las “uvas de la zorra”, los tomillares, las «campanitas de cañada», las margaritas, el almaraduz, los juncos, las chaparras etc… Vimos un mesto ( árbol mestizo, producto del alcornoque y la encina, parecido al primero en la corteza y a la segunda en el aspecto), que crece cerca de la “Cañá Primera”. Y terminamos comiéndonos una sartén de migas en el Aguilero con posterior tertulia. Una jornada completa y repleta de paisaje, de paisaje y también de aprendizaje.

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TIEMPOS DE BELLOTAS, PIARA Y PORQUERO EN EL FONTANAREJO DE ANTAÑO

3 01 2016

El fruto de los chaparros suponía, tiempo atrás, un alimento básico para engordar los cerdos de cara a la tradicional y ya desaparecida matanza casera que se hacía en la mayoría de las casas de nuestro pueblo.

 

Las bellotas fueron, en su día, un alimento muy importante a la hora de “engordar” los cerdos de cara a la tradicional y ya casi desaparecida matanza casera que se hacía antaño en Fontanarejo. Los cochinos se alimentaban, durante una buena parte del otoño-invierno, del fruto de las encinas que se les suministraban en los corrales de cada casa o bien de las bellotas que comían directamente en el campo. La piara de guarros salía cada mañana por los diversos parajes nuestro término municipal donde había muchísimos chaparros que ofrecían gran abundancia de comida en los meses finales del año. El encinar era un soporte fundamental y gratuito para alimentar a los cerdos.
El ritual se repetía a diario. El inconfundible “porquero” hacía sonar cada mañana una caracola avisando de que había llegado la hora de soltar los cochinos de la zahúrda para que salieran al campo. Y allí estaban los puercos todo el día, al aire libre, comiendo, entre otras cosas, muchas bellotas. El piarero, un oficio tradicional y presente en Fontanarejo hasta los años sesenta, se encargaba de vigilar durante toda la jornada a los animales y de llevar a los marranos por las zonas donde hubiera abundante comida y agua. La manada de gorrinos regresaba al atardecer y entraba en el casco urbano casi siempre a la carrera. Resultaba curioso ver cómo cada cerdo se dirigía con absoluta precisión hasta la casa de su dueño donde, si no estaba la puerta abierta, se encargaba de hociquearla para “avisar” de su presencia. La ruidosa piara de marranos entraba puntualmente cada tarde en el casco urbano e irrumpía la primera “inundando” las calles de animales, seguida de las yeguas, a continuación entraban las vacas y, finalmente, lo hacían las cabras. Precisa y preciosa secuencia lugareña que impregnaba los atardeceres de un auténtico sabor rural y de un singular costumbrismo ganadero.

“NO QUIERO BELLOTAS ROTAS”
Las bellotas protagonizaron también dichos y cantares populares en nuestro pueblo. Vaya este ejemplo de un cántico que se refería a las bellotas y que, a modo de villancico, se entonaba antaño en Fontanarejo cuando los chavales acudían hasta las casas de familiares y vecinos pidiendo el aguinaldo. La bulliciosa chiquillería hacía el recorrido cada 24 de diciembre al anochecer provista de zambombas artesanales y de panderetas. Llamaban a las puertas al grito de ..”¿Se canta o se reza?”, y tras entrar a la cocina cantaban villancicos o, si se había registrado algún óbito reciente en la familia, rezaban un Padrenuestro o un Avemaría. Muchas veces tras entonar el cántico navideño, se le daba a la “chiquillada” un puñado de bellotas o de castañas. En otras ocasiones se les obsequiaba con unos mantecados y, a veces, con chorizos o un poco de lomo. Pocas veces, o casi nunca, recibían dinero porque, entre otras cosas, escaseaba. Decía así el añejo villancico, un tanto exigente….. “No quiero bellotas rotas/ ni castañas con ventanas/quiero lomo y longaniza/ para almorzar por la mañana”.
Eran, sin duda, tiempos pretéritos en los que las bellotas formaban parte de un ancestral costumbrismo campesino en Fontanarejo que ha ido desapareciendo con el paso del tiempo.

Justo Muñoz

 
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CÁNDIDO ARIAS HONRADO ASISTE COMO INVITADO A LA TERTULIA “LAS MIGAS” CELEBRADA EN MADRID

27 11 2015

LOS ENCUENTROS GASTRONÓMICOS, IMPULSADOS POR UN GRUPO DE FONTANAREJEÑOS, CUMPLEN DOS AÑOS Y A LOS MISMOS HAN ASISTIDO YA 30 PERSONAS

CUATRO DE LAS SARTENES DE MIGAS Y POSTERIORES TERTULIAS SE “TOSTARON” Y TUVIERON LUGAR EN CONOCIDOS PARAJES DE FONTANAREJO: EL AGUILERO, VALDEPAJARES, LA GRAJA Y EL RÍO

 

Cándido Arias Honrado, un paisano fontanarejeño referente de las tareas ganaderas en nuestro pueblo, asistió como invitado a la “Tertulia las migas” que se celebró en el restaurante “El Rincón de Sancho” de Madrid en el que Carlos, hijo de Celia y Cele, nos preparó una buena sartén de migas, con abundantes “tropezones” a base de pimientos verdes y rojos, panceta (“mesao”), sardinas, chorizo, bacalao, uvas y arrope.
Tras apurar los suculentos platos migueros, llegó el tiempo de la charla y de una interesante tertulia en la hablamos con Cándido de su gran y larga experiencia ganadera como pastor. Salieron a relucir desde conocidos parajes como la cañá la Zarza, la Polvicera, los Mirabeles, la Hontanilla, las Colorás, la Canaleja, Coleto, el Aguilero etc.; pasando por la gastronomía que se comía en los chozos como las sopas berrendas, las migas, las patatas, el cocido, las sopas de ajo etc.; hasta las intensas tareas que se llevaban a cabo con las ovejas: esquilar, “rabotar” las corderas casi siempre entorno al 19 de marzo, hincar a mazazos los postes para colocar la red que entonces era de cuerda , ordeñar a mano, apartar las paridas etc. etc. Hablamos de tiempos lejanos en los que se comía y se dormía en las majadas. Eran, sin duda, años duros en los que, según contó Cándido, los entonces temidos lobos acechaban al ganado y había que estar vigilantes para evitar las “lobás” que diezmaban el rebaño. Recordó con mucha precisión que el día dos de febrero de 1962 fue la última vez que él vio un lobo cerca de sus ovejas.
También hablamos de la fragua que regentaba su familia en nuestro pueblo y en la que Cándido recordaba los ratos y ratos dándole al mazo y al martillo para elaborar las herraduras con las que se herraban las caballerías.
Cándido firmó en el libro de honor de la tertulia “Las Migas” y recibió un pergamino con la historia de Fontanarejo desde su orígenes hasta nuestros días. También le entregamos un par de fotos para el recuerdo, una en la que aparece colocando la red con su padre, el tío Aurelio Arias (Q.E.P.D.), y otra de los años cincuenta en la que se le ve muy joven bañándose en el Charco de la Losa con un grupo de amigos y familiares. ¡Qué tiempos!
Nos levantamos de la mesa ya casi anochecido tras dar buena cuenta de una “sartená” de migas, de disfrutar de una intensa tertulia y de un gratificante paisanaje.

SEGUNDO ANIVERSARIO
Reseñar, por otro lado, que la tertulia “Las migas”, que nació impulsada por un grupo de fontanarejeños que viven en Madrid, acaba de cumplir su segundo año. A lo largo de estos 24 meses han asistido a la misma un total de 30 personas. Los encuentros se han venido celebrando en dos céntricos restaurantes de la capital de España regentados por fontanarejeñ@s, “Casa Jacinto” y “Rincón de Sancho”, y también en conocidos parajes de nuestro término municipal como el Aguilero , el Río, la Graja y Valdepajares.
La tertulia “Las Migas” arrancó en el mes de noviembre de 2013 y a los encuentros gastronómicos han asistió desde paisanos nuestros que viven en Madrid o en Fontanarejo, pasando por conocidos periodistas como Miguel Ángel Oliver, director del informativo nocturno de la Cadena Cuatro; hasta actrices como Conchita y María José Goyanes y el hijo de esta última, Javier Collado. Todos los invitados recibieron un pergamino que recoge la historia de Fontanarejo y también firmaron en el libro de honor de la tertulia. En la segunda página del citado libro queda plasmado un definitorio refrán…”Las migas del gañán, a las dos vueltas ya están, las del pastor, cuantas más vueltas mejor”.

J. Muñoz
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Fotografías del concurso de yuntas y carreteros 2010

8 06 2010

Fotos del concurso en álbum:

http://www.flickr.com/photos/rnavar1952/sets/72157624101111681/

Fotos como presentación:

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Los presentadores y comentaristas

Detalles

La llamada

La rampa

El giro sobre un punto

Fotos del concurso en álbum:

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Fotos como presentación:

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