Cuando une la cultura

9 05 2018

Artículo de CarlosMartín-Fuertes García publicado en El  Digital de Castilla la Mancha https://www.eldigitalcastillalamancha.es/ sobre el acto de entrega de los premios Romeros Cencíos 2018.

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Carlos Martín-Fuertes

El domingo pasado viví uno de los días más emocionantes y felices de mi vida. Comprendí de nuevo cuán fácil es ser feliz, recordé cuáles son los valores universales de la persona, el valor de la cultura, cómo une y hermana a los pueblos y que no se necesitan demasiados recursos para llevar a cabo empresas de calado. Sucedió en Fontanarejo de los Montes, un pequeño pueblo de Ciudad Real de 200 habitantes,  de los Montes de Toledo y próximo al Parque Natural de Cabañeros.

Asistí invitado y comisionado con un íntimo amigo de la Junta Directiva de la Asociación Cultural “Montes de Toledo”, para recoger el premio de “Romeros cencíos”. Servidor sólo es socio desde hace cuatro o cinco años. Llegamos a través de unos bellos paisajes y lugares mostrando un verde generalizado, con lluvia a la ida y a la vuelta, con el embalse de Torre de Abraham, en Retuerta del Bullaque, prácticamente lleno. En el pueblo nos esperaban tres directivos de “Los amigos de las luminarias”, asociación cultural que tiene trece años de existencia regida por Anselmo Martín Fernández. Éste me dice que no pagan cuota alguna y que el mantenimiento de la asociación les cuesta dinero, pero son felices de poder realizar ciertas actividades.

Durante al acto premiaron a una centenaria de la localidad que vive en una residencia cercana; a dos catequistas con muchos años de dedicación parroquial; a un mecánico jubilado que lo mismo arregla coches que bicicletas de niños. También a “Montes de Toledo” por la difusión de la cultura e historia. Ninguno de los que allí estábamos nos conocíamos físicamente de antemano. Sólo se habían producido los contactos telefónicos pertinentes.

La entrega de premios se hizo coincidir con la celebración de las fiestas locales de San Felipe y Santiago, con la fiesta de los romeros cencíos (quema de romeros verdes para producir mucho  humo y ahuyentar la peste), que hacían sus antepasados desde el siglo XIII. Comprendí cómo esos pueblos que aún conservan colegios con pocos niños y pertenecen a Centros Rurales Agrupados, se resisten a desaparecer a pesar de haber perdido 700 habitantes con relación a su época de mayor esplendor. Sólo una persona de la Directiva de la asociación reside en el pueblo; el resto en lugares tan dispares como Madrid, Ávila o Elche y se reúnen dos o tres veces al año. Un pueblo en definitiva vivo al que une la cultura y que transmite a sus hijos su historia. Y por supuesto, que dado cómo estaba el salón de actos, antes escuelas, con gente de pie, que no cabía, lo hace de sobra. ¡Qué maravilla!

Carlos Martín-Fuertes
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Leído en:

https://www.eldigitalcastillalamancha.es/el-comentario/137939035/Cuando-une-la-cultura.html





Cartel para el acto de entrega de los Premios Romeros Cencíos 2018

23 04 2018

La asociación Amigos de las Luminarias hará entrega de sus tradicionales premios “Romero Cencío” el día 29 de abril, a las 12,30  horas, en el Centro Social Polivalente, (antiguas escuelas).

Los galardonados han sido:

  • La Asociación Cultural Montes de Toledo.
  • Luisa Arias Martín y Nieves Fernández Arias.
  • José Gómez Almena.

El acto organizado por la Asociación Amigos de las Luminarias, y con la colaboración del Ayuntamiento de Fontanarejo, se completará con:

  • Distinción a los nacidos en 1.952.
  • Entrega de los X  premios de fotografía “Román Fernández Martín” a María Muñoz Arias y Noelia Fernández Arcos

 
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LA ESCRITORA CARMEN MANZANEQUE VISITA CABAÑEROS Y EL MUSEO ETNOGRÁFiCO Y EL CENTRO DE INTERPRETACIÓN DE HORCAJO

18 10 2017

LA FINALISTA DEL PREMIO PLANETA EN EL AÑO 2014 ACABA DE PUBLICAR SU PRIMER POEMARIO “CUANDO LAS MUÑECAS ME NEGARON EL SALUDO”

La escritora castellano manchega Carmen Manzaneque, que fue finalista del Premio Planeta 2014 con su novela “Donde brotan las violetas”, visitó el pasado “puente” parte de la zona de Cabañeros y algunos lugares y pueblos de la comarca de la Jara, como Piedraescrita. En este último lugar estuvo en la ermita viendo las interesantes pinturas que alberga el citado recinto eclesiástico. También conoció el museo etnográfico de Horcajo, donde firmó en el libro de visitas y fue atendida por nuestro paisano Rubén Fernández, guía del citado museo, reabierto recientemente. Posteriormente se trasladó hasta el Centro de Interpretación de este municipio para conocer sus instalaciones.

La escritora, según nos comenta, quedó muy satisfecha del recorrido viajero y maravillada de los rincones y paisajes de la zona (las fotos panorámicas que acompañan este texto están hechas por ella misma, como la puesta de sol tomada en la carretera que va desde Retuerta del Bullaque hasta Horcajo). Carmen Manzaneque asegura que tiene previsto volver a finales del próximo mes de noviembre para adentrarse y visitar con detenimiento el Parque Nacional de Cabañeros y otros lugares.

Recordar que la obra de Carmen Manzaneque “Donde brotan las violetas” quedó entre las 10 seleccionadas de los 453 trabajos que se presentaron en aquella edición al citado premio en el año 2014. Un libro que, como ella misma dice, “nace de escuchar. De largas conversaciones con las personas que un día me regalaron sus recuerdos”.

Por otro lado, el pasado mes de abril llegó a las librerías su primer poemario “Cuando las muñecas me negaron el saludo”, un libro que presentó también en la Casa de Castilla La Mancha en Madrid, en la ciudad de Toledo y en cuya portada aparece ella cuando era niña.

Recordar que la escritora, nacida en Campo de Criptana (Ciudad Real) y residente actualmente en Illescas (Toledo), asistió a la tertulia fontanarejeña “Las Migas” celebrada en Madrid el pasado años con motivo del Día del Libro 2016, que coincidió además con el IV centenario de la muerte de Miguel de Cervantes. El escenario de la degustación miguera y de la posterior charla con Carmen Manzaneque fue la Casa de Castilla-La Mancha, ubicada junto a la céntrica Puerta del Sol.

J. Muñoz

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X CONCURSO DE FOTOGRAFÍA “ROMÁN FERNÁNDEZ MARTÍN”

24 09 2017

Publicación en Facebook:

https://www.facebook.com/Asociaci%C3%B3n-Amigos-de-las-Luminarias-de-Fontanarejo-164333017086593/?hc_ref=ARTKFu58IySxP6aK61FABdan9lJ-18SBZXkxgZFNHqhx_qgDtDSXJJncq0-jEWkdm0s&fref=nf

BASES
OBJETIVO:
Conseguir imágenes fotográficas que recojan los diferentes aspectos de las fiestas de “LAS LUMINARIAS” de Fontanarejo.
REQUISITOS DEL CONCURSO
1.- El tema será “LAS LUMINARIAS. Las fotografías podrán presentarse en blanco y negro o color y digitalizadas en formato JPG.
2.- Cada participante podrá presentar TRES fotografías como máximo, valorándose de manera independiente cada una, no como colección.
3.- Cada fotografía debe estar identificada con el título de la misma.
4.- Las fotografías se enviarán a la siguiente dirección de correo electrónico: amigosdelasluminarias@gmail.com especificando en el mismo los datos del autor: nombre, apellidos, dirección de correo ordinario o electrónico y teléfono.
5.- La participación en el concurso supone el conocimiento y aceptación de las bases del mismo.
6.- Se concederán dos premios:
§ Premio a la considerada mejor fotografía artística
§ Premio a la fotografía CALENDARIO 2018 (con ella se editará el calendario de la Asociación para el 2018)
PRESENTACIÓN DE FOTOGRAFÍAS:
El plazo de presentación de las obras finalizará el próximo día 8 de octubre a las 24 horas, no admitiendo ninguna fotografía fuera de este plazo para dicho concurso.
Un jurado calificará las obras presentadas, siendo su decisión irrevocable.
Los autores de las dos fotografías seleccionadas recibirán un obsequio de la Asociación en el acto de entrega de los ROMEROS CENCIOS 2018





“LUMINARIAS” DE FONTANAREJO: UN INTENSO SAHUMERIO DE TRADICIÓN Y COSTUMBRISMO”

1 05 2017

Justo Muñoz Fernández

 

Cuando Fontanarejo, mi pueblo, encendió ayer al atardecer sus “Luminarias” de romero verde se cumplió, un año más, una costumbre que viene de lejos. Si una buena parte del éxito y de la garantía de continuidad de las tradiciones se basa en el relevo, los fontanarejeños estamos orgullosos de haber cogido con entusiasmo el testigo que nos pasaron nuestros antepasados y de haberlo entregado a los jóvenes que, cada vez más, se suman a esta celebración ancestral que nos llena de emoción, de paisanaje, de sentimientos y de vivencias en común.

Previamente al encendido de las lumbres, los lugareños reviven puntualmente el hábito de salir al campo a recoger el romero con el que se “alimentan” las hogueras que arden al unísono a las puertas de las casas. Siempre es al anochecer, entre dos luces, cuando repica la campana de la iglesia que sirve de aviso para quemar las “Luminarias”. Dicho y hecho: en unos minutos queda impregnado todo el casco urbano por el inconfundible olor que despide el romero y por el espectacular color blanco del humo que lo envuelve todo. Antaño, -algunas personas lo siguen rememorando ahora simbólicamente-, se abrían las casas, las cámaras, las tenadas, las trojes, los establos etc. en lo que podía considerarse una ancestral práctica en un afán purificador de las dependencias.

El origen de este antiguo rito, que se revive cada 30 de abril a la misma hora, no está datado documentalmente. Por transmisión oral, hemos escuchado a muchos paisanos longevos contar que sus antecesores ya referían que pudo tener un principio epidémico debido a alguna enfermedad que, siglos atrás, asolara el municipio y que se recurriera a este gran sahumerio a modo de desinfección. Otras versiones se inclinan por ver en las “Luminarias” un homenaje a los patronos del pueblo, San Felipe y Santiago, que salen cada día uno de mayo en procesión por las calles del pueblo. Sea por una cuestión, por la otra, o quizá por ambas a la vez, lo cierto es que los de Fontanarejo mantenemos vivo este apreciado hábito cada último día del mes de abril al que hemos dado continuidad a lo largo de tantos años y ha calado de generación en generación. Se trata de un instante sublime que se repite puntualmente en ese siempre esperado atardecer abrileño. Hablamos de un ansiado momento que no sólo se traduce en el encendido de la lumbre sino que, además, en ese prender el romero también afloran los recuerdos a nuestros antepasados que ya no están con nosotros, o a los que no han podido acudir al pueblo por circunstancias y por motivos diversos. Algunos de esos fontanarejeños ausentes en estas “Luminarias 2017” nos sumamos anoche, desde lejos, en la vivencia y en el sentimiento de un patrimonio que compartimos.

Vaya para terminar una reflexión: creo que sería bueno que una calle, una plaza o un rincón del pueblo se dedicara y llevara el nombre de “Las Luminarias” o del “Treinta de abril”. Con ello estaríamos perpetuando un inconfundible e imborrable mensaje a todos los fontanarejeños que, año tras año, encendieron las seculares lumbres de romero verde, las siguen prendiendo y las seguirán quemando. Todos, en definitiva, se calentaron, se calientan y se calentarán al rescoldo de una viejísima tradición que, estoy seguro, seguirá perdurando pues nuestra peculiar costumbre nos infunde un sentimiento común y un valor de identidad.

En la distancia me uno desde este blog al grito que se escucha en mi pueblo durante estos días tan señalados en el calendario festivo local…. ¡Viva las “Luminarias”!, ¡Viva San Felipe y Santiago!

(*) Artículo publicado en el diario LANZA de Ciudad Real el día 1 de mayo de 2017

 

 
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Cartel para el acto de entrega de los Premios Romeros Cencíos 2017

18 04 2017

La asociación Amigos de las Luminarias hará entrega de sus tradicionales premios “Romero Cencío” el día 29 de abril, a las 22 horas, en el Centro Social Polivalente, (antiguas escuelas).

Los galardonados han sido:

  • La Base de lucha contra incendios forestales de Alcoba (GEACAM)
  • La enfermera Isabel Ureña Ramírez.

El acto organizado por la Asociación Amigos de las Luminarias, y con la colaboración del Ayuntamiento de Fontanarejo, se completará con:

Cartel Romeros Cencios 2017

Pica en el cartel para verlo más grande





EL SONIDO SECO DE LA CARRACA MARCABA ANTAÑO EL VIERNES SANTO EN FONTANAREJO

13 04 2017

TIEMPO ATRÁS LOS MONAGUILLOS SOLÍAN TOCAR TAN PECULIAR ARTILUGIO DE MADERA. LOS MÁS MAYORES E INCLUSO LOS MOZOS TAMBIÉN HACÍAN SONAR “LA MATRÁCULA” EN LA SEMANA SANTA DE NUESTRO PUEBLO

El sonido inconfundible de la carraca marcaba antaño la tarde del Viernes Santo en Fontanarejo, como en otros pueblos de la comarca y de la provincia. Las campanas de la iglesia “enmudecían” durante esa jornada central de la Semana Santa en la que la protagonista era la singular carraca para anunciar el momento de la celebración de los actos litúrgicos.

Los encargados de hacer sonar tan peculiar artilugio de madera solían ser los monaguillos que, años atrás, recorrían las calles girando la tradicional carraca, que ya no se toca desde hace tiempo en nuestro pueblo.

Uno de los monaguillos que en los años cincuenta manejaron la carraca en Fontanarejo explicó a LANZA como recorrían el casco urbano en la tarde del Viernes Santo mientras  iban gritando un lacónico y repetitivo ..!!”A los oficios”!!, haciendo sonar el curioso sistema de madera en el que los dientes de una rueda producen un ruido muy seco al rozar con las lengüetas. “Recuerdo que los muchachos nos juntábamos con gran entusiasmo e íbamos todos en grupo y muy pendientes del relevo y de que te llegara el turno de coger la carraca para girarla con energía”, señala este fontarejeño, ahora jubilado, que recuerda con especial énfasis aquéllos recorridos tan sonoros.

Otro monaguillo de aquellos años significó que también se tocaba la carraca dentro de la iglesia, en lugar de la campanilla, en un momento de la celebración de los Oficios del Viernes Santo y para llamar a la Vigilia Pascual del Sábado Santo.

MATRACAS

Según algunos testimonios recogidos entre paisanos nuestros que ya saltan de los setenta años de edad, antes de la carraca, y quizá a veces al unísono, se tocaba en la Semana Santa de Fontanarejo una matraca, que los lugareños llamábamos “matrácula”. Se trataba de un característico artilugio compuesto por un tablón y unas aldabas móviles que provocaban un ruido estruendoso al golpear sobre la madera. “La matrácula la solían tocar los más mayores, y muchas veces hasta los mozos del pueblo, pues costaba bastante elevarla y girar con una sola mano la tabla para que golpearan contra la madera una especie de asas de acero que llevaba”, detalló uno de los monaguillos de aquél entonces.

Por otro lado, reseñar que en algunas iglesias e incluso catedrales de España hubo instaladas, siglos atrás, grandes matracas de campanario que se escuchaban sobre todo en el Viernes Santo y en la Vigilia Pascual del Sábado Santo. Una de las más enormes estuvo instalada en la torre de la catedral primada de Toledo. La histórica carraca, construida en 1680, volvió a sonar el pasado año para anunciar los oficios del Viernes Santo, después de estar un siglo en desuso y “muda”. Aseguran quienes escucharon este sonoro “reestreno” de la espectacular carraca toledana que se oyó en buena parte de la ciudad del Tajo.

CARRACAS RECUPERADAS

Hay algunos pueblos que sí han recuperado o incluso no han perdido la tradición de tocar la típica carraca el Viernes Santo y las fotos que ilustran este reportaje están tomadas en uno de ellos: Fuentenebro (Burgos), que es el pueblo de mi esposa. Fue el pasado año, sin ir más lejos, cuando un grupo de jóvenes iban tocando sendas carracas a eso de las cinco de la tarde del Viernes Santo en el citado municipio burgalés, ubicado en plena Ribera del Duero. La nutrida cuadrilla juvenil gritaba…!”A los Oficios, a los Oficios”!, mientras hacían girar con mucho ímpetu el singular mecanismo de madera. Recuperaban, sin duda, un “leguaje” sonoro que en la Semana Santa de antaño comunicaba las horas para la celebración de los actos litúrgicos.

Justo Muñoz

Carracas y matracas
Pica en la foto y verás todo el álbum








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