LA TERTULIA “LAS MIGAS” HOMENAJEA AL MATRIMONIO FONTANAREJEÑO PURA E ISABELO

1 09 2018

NUESTROS PAISANOS RECIBIERON UNA COMPOSICIÓN ENMARCADA CON LA HISTORIA DE FONTANAREJO JUNTO A UNA FOTO DE SU BODA. LA PAREJA FIRMÓ EN EL LIBRO DE TERTULIANOS INVITADOS TRAS ENTREGARLES EL PAÑUELO VERDE, RECUERDO DE NUESTRAS “LUMINARIAS”

Despedimos el caluroso mes de agosto dándonos un “baño” de paisanaje, de paisaje y de gastronomía autóctona. Degustamos unas exquisitas migas con abundantes “tropezones” en el inmenso contorno de Valdepajares, un encuentro organizado por la tertulia “Las Migas” como homenaje y reconocimiento a nuestros paisanos Pura e Isabelo, matrimonio querido y apreciado. El homenaje se desarrolló en dos actos: el primero se celebró en la casilla de Eloy en el citado rincón de Valdepajares; pero como al ágape no pudo asistir Pura, acudimos al día siguiente a su domicilio en Fontanarejo, donde el matrimonio nos recibió muy agradecido.

Isabelo Castillo Muñoz y su esposa Purificación Castillo Arias recibieron un cuadro en el que se enmarca un pergamino con la historia de Fontanarejo junto a una foto del día de su boda. Ambos firmaron en el libro de invitados de la tertulia “Las Migas”, donde plasmaron mensajes de gratitud, y también recibieron el pañuelo verde, como recuerdo de nuestras singulares “Luminarias” de romero. Todo muy simbólico y emotivo.

Nos “apretamos”, dicho en términos locales, unas riquísimas migas que tostaron y prepararon, con esmero para la ocasión,  Federico y Juanma. Entre los abundantes tropezones sobresalieron las sardinas, los pimientos verdes, el chorizo y el “bacalao”. Para finalizar la comilona hubo arrope y  leche fresca (migas “canas”). Como remate postrero nos comimos una exquisita y fresca sandía. Cojonudo todo.

La tertulia sirvió para dar cuerda el recuerdo y revivir momentos del ayer. Isabelo recordó su decisión, allá por el año 1967, de ingresar en la Guardia Civil, un Cuerpo de Seguridad del Estado del que ha formado parte en diversos destinos, hasta su jubilación, de la que disfruta desde hace unos años.

Salió a relucir aquel tiempo en los que Isabelo se compró un ciclomotor que le costó 12.000 pesetas de antaño (unos 72 euros de ahora); y cuando el litro de gasolina costaba 9 pesetas.

También hablamos del tiempo en el que Isabelo fue presidente de la Asociación de Jubilados y Pensionistas “Raíces de Fontanarejo”. Tres  años en los que, con el apoyo y la gran ayuda de Pura, llevaron a cabo importantes actividades entre las que destacan las 19 excursiones realizadas  para visitar ciudades, parajes y Patrimonio Cultural de España.

En un momento de la plática, salió a relucir el emotivo acto que organizó la citada asociación de jubilados, cuando era presidente Isabelo, en el que se rindió homenaje a tod@s l@s fontanarejeñ@s que por aquel entonces tenían cumplidos más de 90 años. Un acertado y recordado acto, celebrado en un abarrotado Salón Parroquial (antiguo Teleclub).

La tarde/sobremesa dio de sí también para ver un manojo de fotos retrospectivas con momentos del ayer relacionados con las antiguas escuelas y con recordad@s maestr@s; con tradiciones ya perdidas como la “Mogiganga” que se daba a los recién casados cuando la esposa era forastera; con los duros oficios de la siega y de la era; con las rondas de quintos o con el costumbrismo de las añoradas y recordadas verbenas de las Fiestas de Agosto.

Se nos hizo de noche y algunos de los asistentes, en plan “resopón”, cenamos  y también disfrutamos de una radiante luna que, casi llena, asomó alumbrando morros, valles y montañas. Impresionante.

Ya en la retirada dedicamos un rato a observar una inmensa e intensa bóveda celeste. Hubo quien se quedó allí hasta el amanecer para poder ver la primera luz del alba iluminando poco a poco el inmenso contorno de Valdepajares y alrededores: la Hoya de Zorongo, el Morro de los Arroyuelos etc., un instante que, por lo que cuentan, debe merecer la pena. A la próxima, alguno más nos apuntaremos a tan sugerente despertar.

J. Muñoz

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QUINTÍN MUÑOZ GUTIÉRREZ ASISTE A LA TERTULIA “LAS MIGAS”, QUE REÚNE A FONTANAREJEÑOS EN MADRID

14 06 2018

NUESTRO PAISANO FIRMÓ EN EL LIBRO DE INVITADOS, RECIBIÓ UN PERGAMINO CON LA HISTORIA DE FONTANAREJO Y EL PAÑUELO VERDE, SIMBÓLICO DE NUESTRAS SINGULARES “LUMINARIAS” DE ROMERO

El último “encuentro miguero” de esta lluviosa primavera 2018 reunió a un grupo de fontanarejeños en el restaurante “El Rincón de Sancho”, ubicado en pleno centro de Madrid y regentado por nuestro paisano Carlos Muñoz, hijo de Celia y de Cele. Asistió como invitado a la tertulia “Las Migas” nuestro paisano Quintín Muñoz Gutiérrez, con el que hablamos, entre otras cosas, de sus vivencias infantiles y adolescentes en en el Alcornocal y en Fontanarejo, además de su larga actividad laboral hasta su reciente jubilación.
Nos comimos unas riquísimas migas que tostó Carlos con esmero para la ocasión. Entre los abundantes tropezones sobresalieron los boquerones, la panceta, el chorizo, las uvas, el arrope y la leche (migas “canas”), estas últimas ya al final de la comilona. Cojonudo todo.
La tertulia y el recuerdo de las vivencias de antaño (las escuelas, el histórico horno de pan de sus abuelos Esteban y María, ubicado en la calle Empedrada) marcaron una interesante sobremesa en la que también hablamos de su trayectoria profesional como policía.
En un momento de la plática, echamos la vista atrás viendo un manojo de fotos restrospectivas de Fontanarejo en las que, entre otros momentos, aparecía Quintín participando como actor en alguna obra de teatro representada antaño en el Teleclub.
Terminamos el encuentro con la firma de Quintín Muñoz Gutiérrez en el libro de invitados de la tertulia “Las Migas”, en el que plasmó una dedicatoria llena de agradecimiento y afecto. Posteriormente le entregamos un pergamino que recoge la historia de nuestro pueblo y un pañuelo verde, simbólico de nuestras entrañables “Luminarias”. Precisamente cerramos la larga sobremesa haciéndonos una foto de grupo, a la que se unió Carlos, junto al gran cuadro que alberga el restaurante ”El Rincón de Sancho” y que representa el encendido de las singulares “Luminarias” de Fontanarejo.
Terminado el encuentro fuimos caminando, para “bajar” un poco la comida, por Gran Vía, Callao y Puerta del Sol, una céntrica ruta en la que suele confluir un gran gentío que va y viene. Por allí transitábamos a esa hora miles de visitantes y miles de madrileños. Nosotros, hartos de migas, entre ellos.

J. Muñoz

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LA ASOCIACIÓN “AMIGOS DE LAS LUMINARIAS DE FONTANAREJO”, CRECE

8 06 2018

LAS DOS NUEVAS SOCIAS DE LA ENTIDAD, SILVIA Y EVA, ASISTEN COMO INVITADAS  A LA TERTULIA GASTRONÓMICA “LA CARROLA”

La asociación “Amigos de las Luminarias de Fontanarejo” sigue creciendo. Tres nuevos miembros se acaban de incorporar a la entidad cultural que nació hace 13 años con el afán de potenciar, promocionar, apoyar y difundir una fiesta local de tanto arraigo e identidad para los fontanarejeños como lo son “Las Luminarias”. El acto de bienvenida,-aunque Roberto García García no pudo  asistir-, se llevó a cabo en el transcurso de la tertulia “La Carrola”, celebrada el pasado sábado en el singular paraje de Valdepajares, (en la casilla de Eloy). Fue una jornada en la que sobresalieron el paisaje, el paisanaje, la gastronomía más autóctona, el buen ambiente y, sobre todo, los propósitos de mantener viva la llama de una tradición que perdura cada 30 de abril al atardecer.

Todos los asistentes  degustamos una deliciosa caldereta con el típico «revientalobos», elaborados con gran maestría culinaria por Ceferino Muñoz Muñoz. A los postres se sirvieron unos deliciosos dulces, tartas y flanes todos ellos elaborados para la ocasión, incluida una espectacular tarta que llevaba grabada la imagen de las lumbres de romero ardiendo al unísono, como puede apreciarse en una de las fotos.

En la tertulia de sobremesa se dio la bienvenida a las nuevas socias asistentes, quienes agradecieron la invitación y mostraron su apego e identidad con nuestras singulares “Luminarias”. Ambas recordaron los años en los que, cuando eran adolescentes, se encargaban de repicar, cada 30 de abril al anochecer, la campana de la torre de la iglesia parroquial para avisar, de una forma tan sonora, del inconfundible  momento del encendido de las peculiares lumbres.

Las nuevas socias firmaron en el libro de invitados de la tertulia «La Carrola» y recibieron, junto con su familia, el pañuelo verde, simbólico de las Luminarias; y un pergamino que recoge la historia de Fontanarejo desde sus orígenes hasta nuestros días. Todo ello entregado por el presidente de la Asociación, Anselmo Martín.

Con estos encuentros gastronómico-festivos, la asociación trata de impulsar jornadas en las que se comparta mesa y tertulia y que sirvan por un lado para el disfrute de la gastronomía más autóctona y por otro para fomentar la cultura del diálogo, la plática y la amistad con los invitados.

Por la tertulia «La Carrola» han pasado , entre otros invitados, el historiador e investigador José Ignacio Tellechea Idígoras, autor de numerosos libros y amigo personal del Papa Juan XXIII; Ernesto de Nova Sánchez, jefe de Urología del Hospital General de Elche y médico en Fontanarejo en los años setenta; Carlos Corella Anaya, alcalde de Fontanarejo desde el año 1991 hasta 1995, Tomás Villar, actual vicario General de la Diócesis de Ciudad Real y sacerdote en Fontanarejo en los años setenta; Jesús Sánchez Valiente, que fuera cura en Fontanarejo entre los años 1967-1971 y profesor en Sevilla; Antonio Sánchez Cencerrado, que ejerció como maestro en nuestro pueblo entre los años 1964 a 1968; Ángel de la Cuesta Gómez, hijo de doña Pilar Gómez Quinzaños que fue maestra en Fontanarejo desde 1946 a 1966; los nuevos socios que se incorporaron a la asociación “Amigos d las Luminarias”en el año 2013 (Eva García, Eloisa Arias, Quintín Muñoz, Rubén Fernández y Tomás martín); el abogado Miguel Muga Madrid, que vivió la niñez con su familia en nuestros pueblo; Felix Fernández Muñoz, emprendedor fontanarejeño; Rafael Galán de la Flor, que fue sacerdote en Navalpino, Horcajo y Anchuras en el año 1985; los familiares de Miguel Crespo Baena, que fue maestro en Fontanarejo desde el año 1946 hasta 1957; y los nuevos miembros de la asociación “Amigos de las Luminarias de Fontanarejo” que han sido los invitados de este año: Silvia, Eva y Roberto. ¡Bienvenidos¡

Justo Muñoz

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UN TIEMPO PRETÉRITO CUANDO EL GANADO CRUZABA POR EL PORTAL DE LAS CASAS DE FONTANAREJO PARA LLEGAR HASTA EL CORRAL

14 12 2017

VACAS, CABRAS, CERDOS, YEGUAS ETC. PASABAN POR EN MEDIO DE LAS VIVIENDAS CAMINO DE LAS TENADAS, LAS ZAHÚRDAS, EL ESTABLO O LOS PESEBRES

Justo Muñoz Fernández

La escena se repetía, jornada tras jornada, en la mayoría de las casas de Fontanarejo. Y sucedía, sobre todo, por la mañana y en los atardeceres. A esas horas vacas, cabras, cerdos,  asnos, yeguas etc. regresaban o salían al campo y, para llegar hasta las tenadas, las pesebreras, las zahúrdas, los corrales o la calle, cruzaban por en medio de la vivienda que era, casi siempre, el portal de la casa. Semejante trasiego ganadero estaba ya tan asumido e interiorizado por los moradores, y también tan repetido por los propios animales, que apenas acarreaba excesivos trastornos.

Lo malo, y lo más impertinente, era cuando alguno de los animales se cagaba en mitad del portal, que frecuentemente estaba empedrado, sobre todo las vacas y más aún cuando comían verde en primavera. Pero, en fin, ese era un riesgo que había que asumir y, cuando sucedía el inesperado “incidente”, enseguida se tiraba de escoba, de bayeta y, años después, de fregona para dejarlo todo como los chorros del oro.

Hay muchas anécdotas relacionadas con ese costumbrismo del paso animalista por las viviendas. Vaya una como muestra: El escenario fue uno de los bares que había en Fontanarejo. En uno de ellos estaba el médico del pueblo en la barra tomando unos “chatos” con otro colega. Ambos daban la espalda a la zona por donde pasaba el ganado y, al girarse, se toparon con una enorme vaca de yunta que, pacíficamente, cruzaba buscando el establo y los pesebres. Los dos galenos se dieron un buen susto pues ambos, además de ser “urbanícolas”, jamás habían visto una vaca tan grande ni, sobre todo, tan cerca. Uno de  los protagonistas de esta simpática anécdota me contaba hace poco, con mucho gracejo y recordando con afecto aquéllos inolvidables tiempos, que hasta  estuvo a punto de subirse en la barra del bar para intentar protegerse del astado. Todo quedó en un susto y ambos siguieron tomando unos vinos, ya más tranquilos, al ver que el animal ni se inmutaba, ni les miraba y proseguía tranquilamente su recorrido camino del pesebre.

Los atajos de ganado comunales, como era el vaquero, porquero, cabrero y yegüero, marcaban los atardeceres y los amaneceres de antaño en Fontanarejo con decenas de animales por las calles del casco urbano buscando sus respectivos corrales. Todo un ritual ganadero-costumbrista del que ya, apenas, quedan resquicios en las viviendas de nuestro pueblo. Un tiempo pasado que muchos mantenemos fresco en la memoria cada vez que damos cuerda al recuerdo de nuestro ayer más reciente y querido.

ANIMALES DE CORRAL

Y es que, en aquellos tiempos pretéritos, era frecuente además que en las casas hubiera gatos, para mantener a raya a las ratas; perros para la caza o para el ganado y, a veces, hasta un perdigón o perdiz para cazar al reclamo. Ya en el corral, el catálogo animalista podía ser abundante con gallinas, conejos, palomos y, en ocasiones, hasta, algunos patos o pavos.

También era normal y frecuente, que los niños,  alimentáramos y diéramos de comer alguna cría de tórtola, perdiz, paloma, liebre, codorniz, urraca etc. que nos habían traído nuestros padres del campo. Eran, sin duda, otros tiempos en los que estaba muy asumido el tener animales domésticos o de labranza en las dependencias de la casa: en el corral, la tenada, la cámara, la zahúrda, el pajar, el establo… y hasta en la misma cocina donde ardía la lumbre rodeada de pucheros y también se guisaba. Aquí, al rescoldo de las brasas, se podía ver antaño al gato o incluso algún perdigón/perdiz instalado en su jaulero de madera, que solía estar colgado de la pared y en lugar preferente. ¡Qué ambiente tan entrañable, recordado y ya desaparecido!

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LA ESCRITORA CARMEN MANZANEQUE VISITA CABAÑEROS Y EL MUSEO ETNOGRÁFiCO Y EL CENTRO DE INTERPRETACIÓN DE HORCAJO

18 10 2017

LA FINALISTA DEL PREMIO PLANETA EN EL AÑO 2014 ACABA DE PUBLICAR SU PRIMER POEMARIO “CUANDO LAS MUÑECAS ME NEGARON EL SALUDO”

La escritora castellano manchega Carmen Manzaneque, que fue finalista del Premio Planeta 2014 con su novela “Donde brotan las violetas”, visitó el pasado “puente” parte de la zona de Cabañeros y algunos lugares y pueblos de la comarca de la Jara, como Piedraescrita. En este último lugar estuvo en la ermita viendo las interesantes pinturas que alberga el citado recinto eclesiástico. También conoció el museo etnográfico de Horcajo, donde firmó en el libro de visitas y fue atendida por nuestro paisano Rubén Fernández, guía del citado museo, reabierto recientemente. Posteriormente se trasladó hasta el Centro de Interpretación de este municipio para conocer sus instalaciones.

La escritora, según nos comenta, quedó muy satisfecha del recorrido viajero y maravillada de los rincones y paisajes de la zona (las fotos panorámicas que acompañan este texto están hechas por ella misma, como la puesta de sol tomada en la carretera que va desde Retuerta del Bullaque hasta Horcajo). Carmen Manzaneque asegura que tiene previsto volver a finales del próximo mes de noviembre para adentrarse y visitar con detenimiento el Parque Nacional de Cabañeros y otros lugares.

Recordar que la obra de Carmen Manzaneque “Donde brotan las violetas” quedó entre las 10 seleccionadas de los 453 trabajos que se presentaron en aquella edición al citado premio en el año 2014. Un libro que, como ella misma dice, “nace de escuchar. De largas conversaciones con las personas que un día me regalaron sus recuerdos”.

Por otro lado, el pasado mes de abril llegó a las librerías su primer poemario “Cuando las muñecas me negaron el saludo”, un libro que presentó también en la Casa de Castilla La Mancha en Madrid, en la ciudad de Toledo y en cuya portada aparece ella cuando era niña.

Recordar que la escritora, nacida en Campo de Criptana (Ciudad Real) y residente actualmente en Illescas (Toledo), asistió a la tertulia fontanarejeña “Las Migas” celebrada en Madrid el pasado años con motivo del Día del Libro 2016, que coincidió además con el IV centenario de la muerte de Miguel de Cervantes. El escenario de la degustación miguera y de la posterior charla con Carmen Manzaneque fue la Casa de Castilla-La Mancha, ubicada junto a la céntrica Puerta del Sol.

J. Muñoz

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UN INTENSO CHAPARRÓN REGISTRADO EL PASADO 28 DE AGOSTO HIZO RECORDAR LA TREMENDA NUBE QUE, EN ESA MISMA FECHA DEL AÑO 1952, SACUDIÓ FONTANAREJO

8 09 2017

SE CUMPLÍAN 65 AÑOS DE LA FUERTE TORMENTA, ACOMPAÑADA DE VENDAVAL Y PEDRISCO, QUE VOLCÓ CARROS, ROMPIÓ TEJAS, MATÓ AVES, DESTROZÓ HUERTOS Y DAÑÓ OLIVOS

El pasado 28 de agosto amaneció en Fontanarejo con un cielo cerrado que amenazaba lluvia. El chaparrón que cayó a primera hora de la mañana, y el posterior “champlazo” que descargó pasado el medio día, hizo que los fontanarejeños recordaran con más intensidad la estremecedora nube del 28 de agosto del año 1952. Se cumplían 65 años de aquella fecha en la que el miedo y el desconcierto cundió entre el vecindario. La coincidencia de otro fenómeno meteorológico aparatoso en un día tan señalado activó sin duda el recuerdo, sobre todo entre los más mayores, de aquella desconcertante jornada del año 1952 que entre el vecindario se conoce ya como “la nube del 28 de agosto”.

El intenso chaparrón caído hace unos días en nuestro pueblo, que coincidía con la recordada fecha de antaño, hizo correr abundante agua por las calles, regueros y cunetas pero, afortunadamente, no hubo que lamentar daños personales ni materiales, como sí ocurrió antaño. En esta ocasión, según cuentan algunos paisanos, el agua vino bien para la tierra, para el monte y para el arbolado tras un largo periodo de sequía.

Como ya se escribió en este blog tiempo atrás, un 28 de agosto de hace 65 años “un fuerte aguacero, que duró apenas quince minutos, irrumpió acompañado de un virulento pedrisco y de un fuerte viento que arrastró carros cargados de mies, volcó aventadoras/limpiadoras, levantó tejas, mató cientos de aves, destrozó olivos, arrasó huertas, machacó melonares y dañó considerablemente el arbolado y el monte autóctono allá por donde pasó. Un vecino del pueblo, Trinidad Pavón Fernández, quedó atrapado debajo de un carro cargado de haces de trigo y pudo ser rescatado cuando estaba casi asfixiado. Fontanarejeños que vivieron tan fatídica jornada aún recuerdan la renombrada nube del 28 de agosto como “lo nunca visto”. Una inscripción, grabada a mano en uno de los históricos corrales de ganado del municipio recuerda la aciaga fecha:” 28.8.1952”.

El diario LANZA de Ciudad Real recogió un reportaje publicado hace ahora 6 años y que se adjunta con estas líneas, en el que algunos paisanos nuestros narraron sus vivencias en tan sobrecogedora fecha. Contaron, entre otras cosas, que “el día ennegreció de tal manera que se hizo como de noche. Y, de repente, cayó una tromba de agua y pedrisco como nunca se había registrado en el lugar. Con tal fuerza y magnitud arreció la tromba y, sobre todo, el granizo que muchos troncos de olivos quedaron dañados durante aquéllos interminables y angustiosos minutos. Lo nunca visto”.

J. Muñoz

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“LUMINARIAS” DE FONTANAREJO: UN INTENSO SAHUMERIO DE TRADICIÓN Y COSTUMBRISMO”

1 05 2017

Justo Muñoz Fernández

 

Cuando Fontanarejo, mi pueblo, encendió ayer al atardecer sus “Luminarias” de romero verde se cumplió, un año más, una costumbre que viene de lejos. Si una buena parte del éxito y de la garantía de continuidad de las tradiciones se basa en el relevo, los fontanarejeños estamos orgullosos de haber cogido con entusiasmo el testigo que nos pasaron nuestros antepasados y de haberlo entregado a los jóvenes que, cada vez más, se suman a esta celebración ancestral que nos llena de emoción, de paisanaje, de sentimientos y de vivencias en común.

Previamente al encendido de las lumbres, los lugareños reviven puntualmente el hábito de salir al campo a recoger el romero con el que se “alimentan” las hogueras que arden al unísono a las puertas de las casas. Siempre es al anochecer, entre dos luces, cuando repica la campana de la iglesia que sirve de aviso para quemar las “Luminarias”. Dicho y hecho: en unos minutos queda impregnado todo el casco urbano por el inconfundible olor que despide el romero y por el espectacular color blanco del humo que lo envuelve todo. Antaño, -algunas personas lo siguen rememorando ahora simbólicamente-, se abrían las casas, las cámaras, las tenadas, las trojes, los establos etc. en lo que podía considerarse una ancestral práctica en un afán purificador de las dependencias.

El origen de este antiguo rito, que se revive cada 30 de abril a la misma hora, no está datado documentalmente. Por transmisión oral, hemos escuchado a muchos paisanos longevos contar que sus antecesores ya referían que pudo tener un principio epidémico debido a alguna enfermedad que, siglos atrás, asolara el municipio y que se recurriera a este gran sahumerio a modo de desinfección. Otras versiones se inclinan por ver en las “Luminarias” un homenaje a los patronos del pueblo, San Felipe y Santiago, que salen cada día uno de mayo en procesión por las calles del pueblo. Sea por una cuestión, por la otra, o quizá por ambas a la vez, lo cierto es que los de Fontanarejo mantenemos vivo este apreciado hábito cada último día del mes de abril al que hemos dado continuidad a lo largo de tantos años y ha calado de generación en generación. Se trata de un instante sublime que se repite puntualmente en ese siempre esperado atardecer abrileño. Hablamos de un ansiado momento que no sólo se traduce en el encendido de la lumbre sino que, además, en ese prender el romero también afloran los recuerdos a nuestros antepasados que ya no están con nosotros, o a los que no han podido acudir al pueblo por circunstancias y por motivos diversos. Algunos de esos fontanarejeños ausentes en estas “Luminarias 2017” nos sumamos anoche, desde lejos, en la vivencia y en el sentimiento de un patrimonio que compartimos.

Vaya para terminar una reflexión: creo que sería bueno que una calle, una plaza o un rincón del pueblo se dedicara y llevara el nombre de “Las Luminarias” o del “Treinta de abril”. Con ello estaríamos perpetuando un inconfundible e imborrable mensaje a todos los fontanarejeños que, año tras año, encendieron las seculares lumbres de romero verde, las siguen prendiendo y las seguirán quemando. Todos, en definitiva, se calentaron, se calientan y se calentarán al rescoldo de una viejísima tradición que, estoy seguro, seguirá perdurando pues nuestra peculiar costumbre nos infunde un sentimiento común y un valor de identidad.

En la distancia me uno desde este blog al grito que se escucha en mi pueblo durante estos días tan señalados en el calendario festivo local…. ¡Viva las “Luminarias”!, ¡Viva San Felipe y Santiago!

(*) Artículo publicado en el diario LANZA de Ciudad Real el día 1 de mayo de 2017

 

 
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